La muerte de Gaitán: Sinopsis histórica

“las esperanzas de una sociedad más justa terminaron con la muerte del líder que encarnaba las esperanzas de los más pobres el 9 de abril de 1948”.

Jorge Eliécer Gaitan: Político y abogado colombiano, alcalde, ministro y congresista y para ese momento el popular candidato del Partido Liberal a la presidencia de la Republica para el periodo1950/1959, con altas probabilidades de triunfo de ser presidente en los comicios de 1949 debido a su gran apoyo popular; en particular en los sectores bajos y de clase media, su asesinato en Bogotá produjo enormes protestas populares conocidas como El Bogotazo, y posteriormente la violencia se extendió por toda Colombia hasta el día de hoy,60 años han pasado.

Sobre el nueve de abril de 1948 se han escrito muchas cosas, pero sin lugar a dudas los tres balazos que segaron la vida de Jorge Eliécer Gaitán fue el detonante que partió en dos la historia del siglo XX en Colombia Pero, ¿qué significaba Gaitan para el pueblo colombiano para que reaccionara de la manera que lo hizo Ante su asesinato? Venido al mundo en Manta –Cundinamarca-, Gaitán llegó a ser uno de los mejores políticos y abogado penalista de la época. Curso estudios en la facultad de derecho de la Universidad Nacional. Egresando magna cum laude, en derecho penal en la Universidad de Roma. Su astucia y habilidad política hicieron de Gaitán un verdadero líder que despertó admiración y se entronizó en el corazón se su pueblo. Fue el conductor del “país nacional” que se enfrentó valerosamente al “mafioso país político”, señalando la politiquería, la corrupción, el fraude y el engaño como las plagas que carcomían a la nación, oprimían al pueblo y no permitían el progreso. Esta labor no solo la realizaba en el Congreso Nacional sino también en su bufete de abogados, lugar donde sucedió el magnicidio. En la mañana de ese día, Juan Roa Sierra, un joven esquizofrénico que vivía en el barrio Ricaurte, salió de su casa sin bañarse ni afeitarse. Vistiendo un roído traje carmelita de paño rayado, zapatos amarillos rotos y un sucio sombrero de fieltro. Se dirigió al centro de la ciudad, al famoso café Gato Negro, popular sitio de reunión de intelectuales, políticos, periodistas, poetas y bohemios, localizado a pocos metros del edificio Agustín Nieto, donde Gaitan tenía su bufete de abogado. A eso de la 9 de la mañana el líder llegó a su oficina. Al mediodía Roa Sierra se dirigió a la oficina del abogado. La secretaria, atendió la inesperada visita del extraño que solicitaba una consulta urgente con el jefe liberal. Al no ser atendido su solicitud Roa Sierra abandonó la oficina muy molesto, y se ubicó en la séptima carrera, cerca de la puerta del edificio. A la una de la tarde arribaron al bufete Jorge Padilla, Alejandro Vallejo, Pedro Eliseo Cruz y Plinio Mendoza Neira, amigos personales de Gaitán. Invitándolos Mendoza Neira a almorzar al Hotel Continental: “Acepto Plinio, pero te advierto que yo cuesto caro”, le contesto Gaitán. Al salir del ascensor Plinio Mendoza tomó del brazo a Gaitán, quien de inmediato se desprendió de Plinio y trató de regresar al edificio. En ese momento el asesino disparó tres veces sobre la humanidad del Dr. Gaitán. Estupefactos, los transeúntes, buhoneros y limpiabotas del sector empezaron a gritar: “¡Mataron al doctor Gaitán!,¡mataron al doctor Gaitán, ¡agarren al asesino!”. Un policía capturó a Roa Sierra, lo golpeó y lo desarmó y lo introdujo a la droguería Granada cerrando la reja para proteger la vida del asesino. Cuando se le interrogo por el hecho él respondió: “No puedo, son cosas poderosas que no puedo revelar”. Luego la turba enfurecida que se había formado tumbo la reja ingresando una poblada, un limpiabotas lo golpeó con la caja de limpiar en la cabeza. Roa Sierra cayó al piso. Lo sacaron de la droguería y sobre el andén lo masacraron. La noticia de la muerte del líder liberal se difundió a todo el país. Saliendo soldados del Batallón de la Guardia Presidencial, procediendo a dispersar a los manifestantes, quienes abandonaron el lugar replegándose hacia la plaza Bolívar. Algunos grupos de manifestantes se congregaron en las esquinas y bordes de la Plaza Bolívar. Comenzaron los incendios en el sector, primero ardió el Palacio San Carlos, luego la nunciatura apostólica, los conventos de las Dominicanas y de Santa Inés, la Procuraduría General de la Nación, el Instituto de la Salle, el Ministerio de Educación, la Gobernación de Cundinamarca, el Palacio de Justicia y los tranvías. A la par de los incendios se iniciaron los saqueos a los almacenes, joyerías y platerías. Saliendo luego el Grupo de Caballería Mecanizada Rincón Quiñones, tanques de guerra, carros blindados al mando del capitán Mario Serpa rumbo a la Plaza Bolívar, para darle alguna dirección al movimiento insurgente y tumbar al gobierno de Ospina Pérez en ese momento tres balazos hirieron mortalmente al capitán. A las 6 de la tarde llegaron al Palacio de Gobierno, Darío Echandia, Carlos Lleras, Plinio Mendoza y Luís Cano. El presidente los recibió con sorpresa, pues el no los había invitados. Los dirigentes le sugiririron que la solución era su renuncia. (Ha quedado demostrado que la oligarquía no renuncia a sus privilegios mata). Pues han pasado 60 años y la paz no ha vuelto a Colombia…….

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El Tigre, marzo del 2008.

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