Recientemente
se ha iniciado un debate en torno al caso del vencimiento de la
concesión del canal RCTV que ha tocado otro debate importantísimo en el
marco de las leyes habilitantes y la reforma constitucional: el de los
derechos de autor y los derechos de explotación.
En este video
grabado
este miércoles 10 de enero en La Hojilla escucharemos experiencias
contadas por Earle Herrera, Mario Silva y Alberto Aranguibel sobre
casos de artistas o creadores quienes fueron explotados por RCTV, el
Bloque Dearmas y otros medios de comunicación.
http://www.youtube.com/watch?v=9NL_t3RDDWU
Estos
artistas llegaron a la vejez y murieron en tristes condiciones de
indigencia y abandono. Muchos de ellos crearon obras o protagonizaron
telenovelas que enriquecieron a sus explotadores durante años. Sólo
recibieron un pago único por su trabajo; jamás recibieron regalías,
beneficios laborales o seguridad social, a pesar de que el medio
continuó beneficiándose de dichas obras por mucho tiempo.
Alberto
Aranguibel también cuenta que a los actores en las telenovelas sólo se
les paga una vez por cada media hora de aparición que tengan en la
misma. No hay pagos posteriores, ni regalías. Ésto causa que los
actores, desesperados por pagos, busquen a los escritores para
suplicarles aparecer en alguna media hora de la obra.
La explicación
también es legal
Esto
no se debe únicamente a que la mayoría de los canales y medios de
comunicación privados quieran explotar a sus empleados. Ellos también
se valen de la Ley venezolana de Derechos de Autor, creada a su medida
en la Cuarta República y que dice, en su artículo 59, lo
siguiente:
=================
Se presume, salvo pacto expreso en contrario, que los autores de las
obras creadas bajo relación de trabajo o por encargo, han cedido al patrono o al comitente,
según los casos, en forma ilimitada y por toda su duración, el
derecho
exclusivo de explotación definido en el artículo 23 y contenido en
el
Título II de esta Ley. La entrega de la obra al patrono o a quien
encarga la creación, según corresponda, implica la autorización
para que éstos puedan divulgarla, así como para ejercer los derechos a
que se refieren los artículos 21 y 24 de esta Ley y la de defender los
derechos morales, en cuanto sea necesario para la explotación de la
obra. La cesión a que se refiere este artículo, no se efectúa
implícitamente respecto de las conferencias o lecciones dictadas por
los profesores en Universidades, liceos y demás instituciones docentes.
=================
De
esta manera, el autor que escribe una obra para una empresa (que puede
ser un libro, el guión de una telenovela, un diseño publicitario o un
complejo programa de computación) cede automáticamente (y tal vez sin
saberlo) los derechos de
explotación a su empleador porque así lo dice nuestra ley. El autor
recibirá un único pago, y de allí en adelante el empleador se
desentiende de él y se quedará con cualquier ganancia producto de la
venta posterior de la obra. El empleador decidirá cómo y de qué manera
se venderá la obra, y ya el autor no tendrá control sobre la misma.
Es
por ello que los artistas reseñados por Mario Silva y Earle Herrera
murieron en condiciones tan tristes, mientras que el Bloque Dearmas y
RCTV siguieron vendiendo los libros y novelas creadas por estas
personas y enriqueciéndose con éstas por décadas. La única forma en que
el
autor pueda evitar ésto, es que él tenga los conocimientos y la
asesoría legal para firmar un contrato que obligue al patrón a
reconocerle parte de los derechos de explotación, bajo condiciones
preacordadas por ambos ("yo te doy el 50% de las regalías por 10 años",
por
ejemplo).
Nosotros
ya tuvimos una experiencia similar con
Kunawaro, un software que desarrollamos como nuestro Trabajo
Especial de Grado en la UCV. Y lamentablemente el problema fue con un
ente del gobierno bolivariano, adscrito al MCT.
Ver
http://lubrio.blogspot.com/2006/12/sobre-kunawaro-t-tambin-podras-tener.html
Afortunadamente un
amigo, el abogado Carlos Reyes, nos asesoró al respecto y evitó que
cayéramos en la trampa legal. Pero el problema sigue allí, incrustrado
en nuestro sistema legal e incluso en la forma de pensar de los
abogados, entrenados en las universidades para defender los derechos de
las empresas (que son las que mejor pagan) y no los de los ciudadanos.
De seguro que RCTV y las Empresas
1BC seguirán funcionando después del fin de la concesión, ya sea por
cable o vendiendo sus producciones a terceros. De tal forma que la no
renovación no evita que los artistas sigan siendo explotados; hace
falta modificar diferentes leyes y tal vez nuestra propia Carta Magna,
en esta oportunidad histórica que ha brindado el Presidente Chávez y el
proceso bolivariano, buscando defender a los débiles jurídicos frente a
las grandes empresas transnacionales y a quienes explotan a las
creadoras, creadores y artistas.
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