Ley de amnistía a semejanza de ley de vagos y maleantes

Ramos Allup y Julio Borges en comandita con demás derivados sucursales y afines de la IV República y a contrapropuesta al derecho y al revés de Franz Kafka en “El proceso”, han rebrotado con su propuesta de barbarie a la cual están sujetos como atados a una pared, la violencia sanguinaria.

Quien quiera que sepa de la tristemente célebre “Ley de vagos y maleantes” aplicada durante toda la IV República y heredada de la España franquista, podrá ver lo mismo pero al revés de la pesadilla kafliana de Josef K -éste, tal vez el mismo Franz Kafka enmascarado en el personaje- en su propuesta de ley de amnistía y reconciliación, recién aprobada ayer en primera discusión en la Asamblea Nacional -AN-, lo que, peor que un abuso, es una insólita provocación contra el Estado.

Para decirlo claro y raspao, sin más rodeos, si bien la referida mal llamada “Ley de vagos y maleantes” aplicada durante cuarenta años por la MUD en su versión original -Acción Democrática y Copey- daba a cualquier policía la facultad de mandar arbitrariamente a cualquier inocente a purgar años de cárcel a las “Colonias móviles de El Dorado”, por haberlo mirado mal; en cambio ahora la misma gentucita* que aplicó aquella tenebrosa contra ley, ahora pretende precisamente que sus huestes sanguinarias salgan a la calle a seguir atropellando al pueblo trabajador y eso hay que explicárselo a lo más jóvenes.

El referido parto de esa MUD ayer en la AN no puede llamarse ley sino contra ley.

En consecuencia el pueblo venezolano espera un pronunciamiento conjunto y urgente de los otros cuatro Poderes del Estado y echar todas las cartas sobre la mesa, antes de que la confusión gane terreno en las masas populares y sobrevengan los naipes marcados.

OTAN:

Es de aclarar que lo de semejanza entre la caduca “Ley de vagos y maleantes” y el proyecto de ley (que no ley) de amnistía cocinado por la aristocracia del crimen, se debe a que en esencia una y otra cosa no han sido ni podrán ser leyes sino contraleyes.

Y, fijaos otro detalle, el sólo hecho de denominar vago y maleante a cualquier ciudadano, independientemente al margen de la justicia, de comprobarse o no tal calificación, es un delito grave, es decir que la misma denominación de la dicha ique** ley conlleva una incalificable sarta de prejuicios, preludio de injusticias, precisamente.

Permítaseme gentucita* por algo que a usted le venga a la mente, e Ique** por dizque.


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Guillermo Guzmán


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