La decisión de la Sala Plena del Tribunal
Supremo de Justicia del día de ayer de dejar sin efecto la designación del ex
ministro del Trabajo Ricardo Dorado como Director Ejecutivo de la Magistratura (DEM),
abre un nuevo capítulo de incertidumbre sobre el Poder Judicial, que afecta su
credibilidad en el actual momento de cambios que vive el país, sobre todo por
la forma inicial en que tal nombramiento fue expuesto por la Presidenta del
TSJ, Luisa Estela Morales, en el sentido de facilitar una gerencia y gestión
adecuada de los tribunales.
Sin embargo, ha trascendido que una vez
manifestada la aceptación formal del mencionado cargo, el ex ministro del Trabajo
colocó como condición la necesidad de contar con la libertad necesaria para
garantizar una gestión caracterizada por la eficiencia, la transparencia y el
impulso de las transformaciones revolucionarias que legítimamente reclama la
población, particularmente para atender las demandas de las comunidades y de
los movimientos sociales. Esta condición habría
sido considerada por el exministro Dorado como requisito irrenunciable para
enfrentar vicios históricos en el Poder Judicial como el nepotismo y el
burocratismo. Aparentemente, esta fue la causa que originó la decisión de dejar
sin efecto su nombramiento, lo que pone en entredicho la voluntad de avanzar
seriamente en la lucha contra la corrupción.
Debe recordarse que la designación del ex
ministro Dorado al frente de la Dirección Ejecutiva de la Magistratura fue un
hecho inesperado, pues se daba por descontado que el Magistrado Dugarte sería
ratificado en el cargo, lo que fue presionado por la actual gerencia para
mantener el estado de cosas vigente en dicha institución. No obstante, fue la
propia Presidenta del Tribunal Supremo de Justicia quien justificó la decisión
del pasado 07 de febrero, opinando públicamente que Dorado era un “especialista en gerencia y abogado”, lo
cual supuso el reconocimiento de su gestión al frente del Ministerio del
Trabajo.
La Dirección
Ejecutiva de la Magistratura es el órgano auxiliar del Tribunal Supremo de
Justicia, que ejerce por delegación de ésta las funciones de dirección,
gobierno y administración del Poder Judicial. En el pasado la gestión de la DEM estuvo asociada a irregularidades
administrativas que dieron como resultado la destitución y juzgamiento del
exmagistrado Velásquez Alvaray, así como de otros altos funcionarios de dicho
organismo.