1
-No he tenido suerte para el juego y el azar,
así que no me gusta eso- declaró Hugo Chávez
Frías en el Aló Presidente del 21 de enero de 2007. Otros mandatarios lo
precedieron. Bolívar enfiló su más áspero regaño contra un sobrino apostador.
El 19 de septiembre de 1827 consignó su alarma por ser “repetidas las
quejas que ha recibido el gobierno sobre el escándalo que se da en algunos
lugares de la
República tolerándose que en varias casas haya juegos
prohibidos, quedando impunes los que cometen este delito”, quienes
merecerían ser “castigados hasta con la pena de presidio”.
Siguiendo al Libertador, el Código Penal vigente sanciona en su artículo 532 el
juego de suerte, envite o azar en sitio abierto al público con arresto hasta
de dos meses y confiscación del dinero y objetos destinados al efecto. Por Ley,
todos sus promotores deberían estar presos y sus instrumentos delictivos
confiscados. No lo digo yo, lo afirma el Superintendente Tributario en
entrevista para Carlos Croes en Quinto Día:
“Para mí, como Superintendente no hay ningún casino legal, ningún bingo
legal” ¿Por qué entonces funcionan en Venezuela?
2
Ningún
presidente de la
Cuarta República alcahueteó garitos. Betancourt prohibió
en 1945 bingos y apuestas con la pelota vasca. Ni el represivo Leoni ni el endeudador Carlos Andrés ni el desastroso Lusinchi se rebajaron a entregar
Venezuela en manos de tahúres y rufianes. Por el contrario: Luis Herrera
Campins prohibió la propaganda de alcohol y tabaco y la retransmisión de
carreras de caballos por los medios, enfrentando valerosamente un veto comunicacional que dura hasta hoy.
3
Sólo el nauseabundo Congreso del segundo mandato de Caldera expidió a
fulleros y embaucadores la patente de corso llamada Ley para el control de los casinos,
salas de bingo y máquinas traganíqueles. Sus propias disposiciones descalifican este monumento a la corruptela. Según
sus artículos 9 y 11, los tahúres pagan los sueldos de la Comisión encargada
de controlarlos, que es como encomendar a los delincuentes los salarios de la policía. Su
artículo 38 establece un impuesto del 10% sobre los casinos y del 12% sobre los
bingos, tasas inferiores a las que pagamos los ciudadanos productivos. No falta
el toque cínico: según su artículo 21, gerentes y miembros de la Junta Directiva de
un Casino o Sala de Bingo, deberán ser “personas de reconocida solvencia moral”. La moral del tahúr sólo supera
a la de quien lo alcahuetea. Con ardiente nacionalismo,
el artículo 15 limita al 80% la participación del capital extranjero, a
sabiendas de que éste no pagará ningún impuesto gracias a los tratados contra
la doble tributación. Nos entregan al hampa organizada a cambio de nada.
4
El lector sabe que no se puede legitimar con impuestos contravenciones al Código Penal. Ni el magnicidio ni el
juego de envite y azar en locales públicos pueden ser despenalizados
cobrándoles tributos. Pero esto es precisamente lo que pretende el Proyecto de
Ley de impuesto a las
actividades de juegos de envite y azar, actualmente promovido en la Asamblea Nacional. Su
articulo 10 eleva hasta 20 y 40% los tributos que deberían pagar bingos y
casinos. También ignora o finge ignorar que sus propietarios, mafiosos gringos
o paracos desmovilizados, están inmunizados contra cualquier impuesto venezolano por los tratados contra la doble
tributación, y que ninguna apuesta deja recibo ni comprobante.
5
¿Conoce
la Asamblea Nacional
los efectos de la proliferación de bingos, casinos y garitos? Sí: en su
“Estudio sobre el Impacto Económico” del Proyecto antes citado,
resume la investigación del profesor
de la Universidad de Illinois Earl
Grinois, quien señala que los problemas derivados del juego cuestan casi la
mitad de los causados por el abuso de la droga en los Estados Unidos. Demuestra
que el juego implica costos sociales como el aumento del crimen, la pérdida de
tiempo de trabajo y bancarrotas y dificultades financieras para las familias
del adicto, que cuestan a la economía 54 mil millones de dólares anuales. Los
juegos de casino causan costos sociales por 289 dólares por cada 46 dólares de
beneficio económico. La
National Gambling Study Comisión añade que
a mayor oferta de juegos, más casos de ludopatía o apuestas compulsivas. En
España, sólo en juegos legales el pueblo pierde 25.130 millones de euros cada
año. David Phillips, profesor de sociología de la Universidad
de California, verifica que
“los suicidios en ciudades con juegos son hasta cuatro veces mayores que en ciudades comparables
clasificadas donde el juego no es legal”. Goodman de Roberto afirma que
los jugadores con problemas presentan una tasa de suicidio cinco a diez veces mayor que el resto de la población. Durand
Jacobs asevera que
cerca de 13% de los jugadores rompen las leyes para pagar por sus hábitos de
juego o cancelar deudas. Kenneth Nelson concluye que “El hurto y la malversación del empleado están entre los crímenes más
evidentes cometidos con frecuencia por los jugadores empedernidos”. Un
estudio de SMR Research Corp. demuestra que la tasa de bancarrota es 18% mayor
en condados con facilidades de juego, y 23% mayor en condados con cinco o más
instalaciones de ese tipo.
6
¿En
cual de los motores del Socialismo del Siglo XXI entra el deliberado fomento
de crímenes, hurtos, malversaciones,
bancarrotas y suicidios? ¿Se activará con ruletas el motor Moral y Luces? Otras
son las orientaciones de estas normas que parecen salidas de la mente de Pedro
Carmona Estanga o de la chequera de Carlos Ortega. En la página colombiana El
Tiempo.com de 2 de julio de 2005 se demuestra que los paracos lavan sus
capitales invirtiendo en los países vecinos
en transporte, prostitución y “juegos de azar (chance y casinos)”.
Mientras, 400 mercenarios estadounidenses se concentran en el fronterizo
departamento del Arauca, y un número indefinido de paramilitares cobra vacunas
y establece alcabalas en los estados fronterizos, y domina el narcotráfico, el
préstamo usurario y el juego en las zonas populares. Ya estamos invadidos.
Desdichado país el que legitima al crimen organizado. O Bolívar y Chávez, o Larry Tovar Acuña. O Moral y Luces, o casinos
y dictadura del hampa. Elijamos.
luisbritto@cantv.net