Rupturas y secuencias

Eficiencia política y calidad revolucionaria en el gobierno ¡Cúmplase!

Los revolucionarios tenemos que olvidarnos del conformismo y actuar en consecuencia para lograr la eficiencia política y la calidad revolucionaria sin importar si ello perjudica o no los intereses grupales y/o particulares de quienes les ha tocado en suerte dirigir las instituciones públicas en nombre del proceso revolucionario bolivariano.

De ahí que lo manifestado este 5 de noviembre por el presidente Hugo Chávez en Consejo de Ministros sea pertinente, puesto que la mayoría de los electores venezolanos tuvieron en cuenta al momento de la elección presidencial del 7 de octubre pasado la necesidad de que haya, realmente, eficiencia política y calidad revolucionaria en las instancias de gobierno o, de lo contrario, será la noche, es decir, el acabose del proceso revolucionario bolivariano, tal como ocurriera con el bipartidismo puntofijista. No otra cosa podría hacerse, dado el evidente respaldo mayoritario recibido por Chávez en todas las elecciones realizadas, incluso favoreciendo a candidatos a gobernaciones, alcaldías, consejos legislativos y Asamblea Nacional que dejan mucho que desear por su escasa sintonía con el pueblo y su inconsistencia ideológica con el socialismo revolucionario; lo cual representa actualmente un imperativo que no puede pasar por debajo de la mesa, si en realidad se aspira construir y consolidar una revolución socialista en Venezuela.  
 
Esta demanda revolucionaria sitúa a quienes siguen a Chávez ante la disyuntiva de revelarse como verdaderos revolucionarios o, simplemente, destaparse como simples reformistas a los cuales no les interesa que nada cambie en cuanto al orden social, político y económico establecido, por lo que será altamente necesario que los sectores populares sepan distinguir acertadamente entre una posición y otra, a fin de no equivocar el camino, retrasándose -en consecuencia- la transición hacia el socialismo revolucionario y, con él, el pleno ejercicio de la soberanía popular.

Esto nos exige a los revolucionarios la superación del individualismo y de la fragmentación tradicional del Estado burgués-liberal impuestos por los sectores dominantes, a tal grado que cualquier acción de gobierno se ve ajena a los ojos del pueblo, les afecte en uno u otro sentido. De ahí que tenga que cumplirse -ineludiblemente- con una serie de mecanismos participativos establecidos en la Constitución y en las leyes del poder popular para que el proceso de cambios revolucionarios avance y se profundice, ante lo cual no le cabe a los gobernantes regionales y locales (y el conjunto de servidores públicos) que se catalogan de revolucionarios otra cosa que contribuir efectivamente a la instauración de un nuevo modelo de Estado; en el caso venezolano, de un Estado comunal socialista, lo que implica la generación de un debate teórico respecto a sus fundamentos principales en atención a lo que significa el ejercicio de la democracia participativa y protagónica en contraposición a la democracia representativa.

Como sea, el reto del proceso revolucionario bolivariano va más allá de lo dicho por el Presidente Chávez, puesto que no es suficiente alcanzar la eficiencia política y la calidad revolucionaria si éstas no están orientadas hacia la consecución del cambio estructural del Estado vigente mediante la participación constante y consciente de las bases populares, además de la incorporación y actuación de verdaderos cuadros revolucionarios en las diferentes instituciones públicas con el objetivo de hacerlo realmente posible.-  

¡¡¡Rebelde y Revolucionario itinerante!!!
¡¡¡Hasta la Victoria siempre!!!
¡¡¡Luchar hasta vencer!!!


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