Ante una denuncia de corrupción en el Instituto Universitario del Zulia (IUTM)

Mantenemos en reserva el nombre del docente que nos la hizo llegar y, obviamente, se lo daremos a la Institución del Estado que nos los solicite, en cuyo caso sólo exigiríamos que nos permitieran pedirle a él la debida autorización.

Este es el texto de nuestra respuesta al referido docente universitario:

En absoluto dudamos de su palabra. La corrupción es un mal ancestral que ha echado raíces muy profundas desde hace mucho tiempo en este país y es por ello por lo que todos quienes tenemos claro de que esa es una trágica realidad que nos acompaña, debemos enfrentarla y jamás flaquear, más allá de que nos tropecemos con sorpresas que nos pudieran parecer inauditas.

Siempre hemos sostenido la tesis de que, no obstante que en determinadas instancias del Estado pudiéramos estar rodeados de corruptos, en nuestro país son muchos más, muchísimos más los venezolanos honestos y partiendo de allí es por lo que nunca hemos perdió la esperanza de que llegará un día en que podamos reducir los delitos contra la cosa pública a su mínima expresión.

Lo importante es no dejarse amedrentar y estar dispuestos, en toda circunstancia y tiempo, a enfrentar con la mayor decisión a todo corrupto que logremos identificar.

Debemos decirle que también fuimos víctimas de la corrupción en la década de los años ochenta, durante el gobierno de Jaime Lusinchi. Prestábamos servicios en la Contraloría General de la República y ante nuestra negativa a avalar un bochornoso ilícito (ejercíamos para ese entonces un importante cargo de gerencia en el área del control previo) terminaron por retirarnos de la Institución (1985) luego de haber estado trabajando allí por casi 23 años.

Por cierto, vale aprovechar esta ocasión para observarle que desde entonces hemos denunciado el caso reiteradamente y nadie nos ha hecho caso. Se lo resumo porque nada nos impide que lo hagamos: El Estado pagó los terrenos donde se construyó el Criogénico de Oriente (en Anzoátegui) sobre la base de documentos forjados y, de acuerdo a la investigación que personalmente nos correspondió adelantar, toda ella apuntó a que llegáramos la absoluta convicción de que esos terrenos o son baldíos o pertenecen a comunidades indígenas, pero jamás podrá demostrarse que su propietario lo es el ciudadano a quien se le pagó al referido terreno como suyo, cuyo nombre lo mantenemos en reserva por respeto a su familia, debido a que falleció creo que hace menos de dos o tres años.

Ese es apenas un pequeño ejemplo de que esa perversa corrupción es de muy vieja data y aún cuando todavía sigue haciendo de las suyas, no perdemos la esperanza de que más venezolanos como usted, perdamos el miedo y hagamos causa común para coadyuvar en una lucha frontal para enfrentarla con éxito donde quiere que aparezca…

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