Exige tu factura, administración tributarias y el abandono del control tributario

Mucho es lo que nos han “charlado” sobre la bendita factura como pretendido “elemento de control” del cumplimiento de las obligaciones tributarias. Y, empleo el término incluso en su acepción vulgar o coloquial. La cuestión es que se trata de una mas de las variadísimas formas que los interesados económicos emplean para desviar la atención de lo verdaderamente sustantivo, en lo que a control de obligaciones tributarias se refiere.

“Exige tu factura” nos piden a través de medios impresos, televisoras, radios, Internet y cualquier otra variedad de formas de difusión. Pero, porqué tanto afán por hacer que exijamos la factura: el argumento es que es la garantía que nuestro proveedor entere el impuesto que nos ha facturado y nosotros pagado. ¡Nada más falso que esto! La verdad es que aún emitiendo las facturas, muchos sujetos pasivos evaden y seguirán evadiendo su obligación y con absoluta impunidad. ¿Porqué?, no es nada difícil encontrar la explicación y los evasores se ríen a placer por ello, de la Administración Tributaria. Lo que realmente garantiza que la obligación sea cumplida en los términos que fue presupuestada por la norma es el control de todos los elementos sustantivos de la obligación y no de la mera formalidad de la emisión de facturas. Es mas, aún sin emisión de facturas, es posible alcanzar un cumplimiento adecuado de la obligación.

La utilización de múltiples sistemas automatizados para facturar, la simulación de daño o robo de los sistemas oficiales, el empleo de sistemas que simulan facturas adecuadamente emitidas, son apenas algunas de las formas como se vulnera el control. Lo que realmente cuenta es que exista correspondencia entre las operaciones, hechos gravados y operaciones o hechos declarados, lo cual puede ser determinado mediante el procedimiento de fiscalización, toma de inventarios, cruce de información con proveedores del sujeto de control, chequeo de transacciones financieras, etc..

Entonces, ¿de qué sirve la emisión de facturas?. Solo como mecanismo de control de la “debida” apropiación del excedente por parte del “empleador”. La factura o su registro electrónico, es el mecanismo más eficiente para realizar la posterior conciliación o arqueo que permitirá evidenciar que el operador de la caja entrega íntegramente el producto de las operaciones del día al dueño (o su agente) del establecimiento. Lo que él hace después: si declara todas las operaciones que causan débitos fiscales, o si los créditos fiscales se corresponden con operaciones reales de la entidad o si tales operaciones, aún reales, son de naturaleza tal que justifique su minoración de la cuota, esto es, que no corresponden por ejemplo a compras efectuadas en provecho personal de los “propietarios”, son hechos y omisiones que solo pueden ser constatadas con la fiscalización y esto es precisamente lo que no se ha masificado adecuadamente en función del factor humano con el que cuenta la institución.

Uno de los Planes Estratégicos Institucionales del que tenemos conocimiento de las Administraciones Tributarias apunta en la dirección adecuada. El control fiscal selectivo (dado el limitado factor humano con el que cuenta el Estado). El problema es que entre la planeación, la concepción de la idea y la praxis hay una brecha gigantesca que impone la lógica capitalista profundamente entronizada entre muchos de los operadores del aparato estatal, específicamente de la Administraciones Tributarias.

Pretender que exigiendo la factura se logrará algún efecto positivo en cuanto al cumplimiento de las obligaciones tributarias es sencillamente ingenuo, por darle una calificación positiva. La verdad es que no es otra cosa que terreno fértil para intensificar el abandono del control tributario por parte de este aparato que ha debido expresar los intereses de la clase trabajadora y no proteger los intereses económicos de los dueños de cajas y máquinas registradoras, atentos a que el trabajador no vulnere su inmoral práctica de robarle el fruto de su trabajo.

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