La jornada de homenaje en OPSU

Señora de 76 años: ¿Le duele el tatuado? "No, lo que me duele es que Chávez no esté"

La señora Pilar Rodríguez mientras era tatuada por Uncas, captada por un corresponsal del Miami Herald de EEUU

La señora Pilar Rodríguez mientras era tatuada por Uncas, captada por un corresponsal del Miami Herald de EEUU

Credito: Miami Herald

La señora Pilar Rodríguez con la firmadel Comandante Chávez tatuada en su piel

La señora Pilar Rodríguez con la firmadel Comandante Chávez tatuada en su piel

Credito: Miami Herald

Caracas, julio 31 - Había exposiciones, música de calidad, arañas y café y una calidez en el ambiente sólo comparable con la expectativa de poder llevar en la piel la firma del Comandante Chávez. La rabo e cochino es tal vez la firma más tatuada en el mundo, y sin duda lo es en Venezuela.

La actividad, organizada por el ministerio de Educación Universitaria, fue en la torre OPSU, cerca de la plaza El Venezolano.

La cola comenzó a formarse desde temprano, y eso que la convocatoria más bien fue restringida porque ya se sabe de las multitudes que pueden quedar frustradas al no poder tatuarse por razones de tiempo. Aporrea se sumó a la invitación.

Los tempraneros tatuadores eran dos: Uncas Montilla y Bryan González.

Uncas, quien igualmente es caricaturista, pintor y militante vio de repente frente a él a una señora de la llamada tercera edad.

“Me llamó mucho la atención porque por razones generacionales es difícil ver a una persona de más de 70 años hacerse un tatuaje.” Y contó que hace meses, en una jornada similar, un señor de 78 años se hizo tatuar la firma del Comandante en la frente, cerca de la sien.

“Le pregunté a la señora cuántos años tenía y me dijo, con alegría, que tenía 76 años, mientras era observada por un gentío: chamos, periodistas, estudiantes y transeúntes”.

Uncas refiere que le preguntó dónde quería la firma y ella señaló un punto en su brazo. Allí comenzó a trabajar el artista.

Mientras la tatuaba le preguntó su nombre y ella le dijo que se llamaba Pilar Rodríguez.

La señora Pilar le hizo una confesión. “Menos mal que le hice caso a mi corazón. Yo no quería salir esta mañana. Yo usualmente salgo y llego a la plaza Bolívar a conversar con la gente porque se intercambian ideas y noticias. Pero no quería salir. De repente me dio la corazonada y salí. Quién me iba a decir que regresaría con la firma de mi Comandante tatuada”. Y suspiró.

Uncas le preguntó también si la habían entrevistado.

“Se me acercó una gente, me dijeron que eran de El Nacional. Se me han acercado otros y a todos he respondido con mis verdades".

Entonces, en medio de la faena, Uncas le preguntó:

¿Le duele el tatuado?

“No, hijo. Lo que me duele es que Chávez no esté”.

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