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Grupo Madera | Credito: San Agustin Marin |
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FAMILIARES DE LOS FALLECIDOS EN EL
ORINOCO EN 1980, NO CESARAN EN SU REPUDIO CONTRA NOEL MARQUEZ.
En
otro desesperado intento por buscar reconocimiento, Noel Márquez
desempolva a los muertos en la tragedia del río Orinoco para
usarlos como respaldo escenográfico, logrando con ello sólo
el repudio de los deudos.
Familiares
de los integrantes del Grupo Folklórico y Experimental
“Madera” que fallecieron en la tragedia ocurrida el día 15
de agosto de 1980 en el estado Amazonas, manifiestan su rechazo por
la manera irresponsable y oportunista bajo la que Noel Márquez
para evadir responsabilidades y gozar de privilegios recurre a
procedimientos indeseables en contra de los familiares y fundadores
de la agrupación. A lo largo de los años, hemos podido
observar que el Grupo Folklórico y Experimental “Madera”,
así como fue desviado del objetivo que propició su
creación, tal como fue valorar y promover el trabajo cultural
y artístico en el seno de una parroquia caraqueña, tal
como quedó demostrado en sus creaciones y aportes, también
ha sido utilizado como trampolín para transformarlo en una
fuente de riqueza de la cual el mencionado hace alardes y derroches
públicamente.
Nada
de lo que ha demostrado el Grupo “Madera” que hoy vemos, se
compadece en lo absoluto con lo que nuestros familiares fallecidos,
fundadores del grupo se plantearon en el año 1977, ni durante
los cuatro años previos al fatal accidente. Aclaramos, ello no
por responsabilidad de quienes lo integran, si por quien lo dirige.
Ante esto último queremos puntualizar nuestro repudio hacia la
persona de Noel Márquez, quien utiliza a su antojo las
imágenes de nuestros muertos como escenografía para
enaltecer sus espectáculos y programas de televisión.
No puede ser digna de nuestra consideración y respeto, la
persona ya mencionada quien, desde el mismo momento en que ocurrió
la tragedia, no ocultó su intención arribista pese a
los acontecimientos que se vivían, buscando protagonismo y
reconocimiento por una labor que realizó en un lugar al cual
llegó, tal como llegaron amigos y familiares voluntariamente a
apoyar en la búsqueda de rescate. No será, quien
manipule ante nuestras narices a la opinión pública,
calificándose como fundador y sobreviviente de un grupo y de
una tragedia para tratar de ganar méritos que no le
corresponden. No será quien a lo largo de los años, se
promueva como presidente de una Fundación después de
haber falsificado las firmas de la Junta Directiva en la primera
Asamblea Extraordinaria que esta realizó. Tampoco será
quien llega en carros blindados a la parroquia San Agustín,
envuelto con chaleco antibalas y en ocasiones con guardaespaldas a
reunirse con espías a sueldo y proveedores especiales. No lo
será, quien portando credenciales de organismos de seguridad
y, haciéndose portavoz de un poder que dice poseer, amedrenta
e intimida a personas de los medios donde hayamos difundido nuestro
rechazo, simplemente porque ello le molesta y lo coloca en
entredicho. Nuestro mayor deseo, es dar a conocer a la opinión
pública que jamás rendirá honor a nuestros
muertos quien vestido con la mejor ropa de marca, puntual asiduo a
los centros nocturnos de Caracas y pudiente selectivo de whisky 18
años como los más destacados atributos para esconder su
miseria humana, persista en la utilización de nuestros
familiares fallecidos y usufructuando el nombre del Grupo Madera para
gozar de privilegios que para nosotros se han traducido en lágrimas
y sufrimiento.
Atentamente:
Familiares de Juan Ramón Castro, Nilda Ramos, Alejandrina
Ramos, Tibisay Ramos, Héctor Romero, Alfredo Sanoja, Lesvy
Hernández.