Cuando se es primero servidor público, antes de ser funcionario público



Cuando se es primero servidor público, antes de ser funcionario público

Fermín Echeverría

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Antes de todo; quisiera hacer un público reconocimiento; a un personaje, que me pareció excelente persona, muy humilde, con un inmenso corazón, que creo no caberle en su pecho.

Hace algún tiempo nací, bueno para qué esconder la edad, 62 años tengo; y nunca en esta corta vida había visto a un personaje con ganas de servir a su pueblo; esto, en mi tierra natal, ¡uf, uf! Nunca se ha visto y nunca se verá; soy maracucho de pura cepa, aunque nos llamen regionalista, no importa, pero, mis coterráneos que no se molesten por lo que dije, y voy a repetir; a estas altura de la vida, con tanta corrupción, no es tan fácil ser un servidor público. A mi parecer ser un servidor público no es cosa fácil; si lo fuera, no tendríamos tan pocos.

Ser un servidor público, no solo implica el hecho de no infringir la ley, o vivir de acuerdo a ella; pues eso es lo que se espera de un funcionario público. Pero este ciudadano humilde, de nombre José Antonio Velásquez, además de ser un funcionario público, es mejor, servidor público, este ciudadano no es aquel que se plasta en una butaca de oficina, a dar órdenes al personal; no, este ciudadano desde que tu entras a esa institución pública, sientes otro ambiente; me refiero a un ambiente diferente al que existe en casi todos los registros y notarias a nivel nacional; este ciudadano al verte llegar igual que algunos de sus empleados, muy atento, de brindarle a los usuarios el respeto que estos se merecen; este ciudadano no es el que cumple con su trabajo por cumplir; no hermano, este hombre se le ve a flor de piel, la humildad y el don de querer ayudar; haciendo lo que para él, cree que debe hacer, porque lo guía sus principios; en esa oficina de registro público del Municipio Sucre del estado Mérida, al entrar, te sorprenderá una galería de revolucionarios y revolucionarias, entre ellos, podemos observar a nuestro libertador Simón Bolívar, al gran Camilo Cienfuegos, a Rosa Luxemburgo, a nuestro Ali Primera, al guerrillero heroico Ernesto “Che” Guevara, al comandante Fidel, a Petión, a Sandino y a otros que se me escapan; pero, en otra pared tiene encuadrado una gran cantidad de pensamiento de nuestro presidente Hugo Chávez, junto a un gran cuadro de Antonio José de Sucre; este ciudadano, es el que se preocupa por inculcar, las buenas costumbres; este ciudadano, pues todo lo antes nombrado es lo que debiera hacer todo funcionario público; es lo mínimo necesario para ser reconocido como tal; pero vean ustedes hermanos, el cumplir con todo ello no implica merecerse el título de buen funcionario público; este ciudadano, sin sentir nada de menoscabo, aunque ustedes no me lo crean; este ciudadano, se sienta en la mesa de otorgamiento, no a ver al personal trabajando, ni a los usuarios llegar; no, se sienta es, a trabajar, sí, así como lo leen a trabajar; a otorgar documentos como cualquier otro personal, encargado de otorgar documentos.

A este ciudadano no le basta con limitarse a firmar documentos, que es su deber como registrador, y que es lo que hacen el 100% de los registradores y notarios a nivel nacional; hermanos de ese 100% de registradores y notarios; vamos a sacar el 0,1% quedando un 99,99% ustedes se preguntaran ¿y qué pasa con ese 0,1% faltante para completar el 100%? Este 0,1% lo cubre este ciudadano, este funcionario público, este servidor público, este ciudadano sin excluir absolutamente a nadie, lo coloca en otro estrato social, pero, en un estrato social donde deberíamos estar todos; y ojalá existiera un pequeño porcentaje, de ciudadanos como este, no solo daríamos una buena imagen hacia fuera, sino también nos limpiaríamos desde adentro.

No basta con cumplir las leyes, es necesario fomentar su cumplimiento; pues así no solo nos libramos nosotros de ser delincuentes, sino que también con nuestro pequeño esfuerzo evitamos que otros lo sean. Este ciudadano es un ser activo, que con su ejemplo y dedicación lleva a las otras personas hacia una actitud consciente y positiva. Si cada uno de los que nos consideramos revolucionarios, hagamos al menos un poquito, sí, un poquito nada más de lo que a diario hace este servidor público, en su Registro con funciones Notariales del Municipio Sucre del estado Mérida, automáticamente nos convertiríamos en servidor público. Esa pequeña inversión, esa inversión extra de tiempo y esfuerzo es lo que separa a un funcionario público de un servidor público. Lo único que lleva a funcionario como este a convertirse en SERVIDOR PÚBLICO, es la ilusión de vivir en un mejor país para todos; es muy rara la vez que el venezolano reconozca a este individuo por su esfuerzo extra; de hecho es poco probable que el mismo se dé cuenta de cuando avanzó en su condición de servir a su pueblo; ese desinterés por reconocimiento es otra de las características de este SERVIDOR PÚBLICO.

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