En Venezuela quien
promueve una pelea, instiga para provocar un desorden o crea una incitación
de inestabilidad en cualquier espacio, lo llamamos popularmente
“casquilluo”, no por el casquillo como herradura para un burro sino
de quien pretende arriarlo. Los medios de comunicación escritos,
radiales, televisivos e internet, juegan a penetrar los medios alternativos,
comunitarios y de radio “bemba” a propósito del hecho histórico
del “caracazo”, hecho recordado tristemente de manera consecutiva
cada final de febrero desde 1989 hasta el presente.
En los días posteriores
se han utilizado titulares de prensa para crear un ambiente tenso en
el país. Un equipo de futbol caraqueño ganó a un equipo extranjero
y se publicó en un diario deportivo: “caracazo”. El Presidente
Chávez realizó un cambio ministerial y tituló otro diario: “sacudón”
en el gabinete y así otros más con el valor agregado de la televisión,
la semiótica en la publicidad de empresarios que conspiran diciéndonos
“burros” en irrespeto de ese animal trabajador y del pueblo que
brega día a día.
Los medios tienen como
función informar, opinar, anunciar y divertir; para ello emplean tanto
el lenguaje verbal como el no verbal en todas sus manifestaciones. Los
periodistas tienen varias formas de obtener información y según nuestra
Carta Magna vigente, la información debe ser veraz y oportuna, además
quien informa debe revelar la procedencia de la información. La guerra
de cuarta generación la han tomado los medios de comunicación como
batuta para desestabilizar lo que no les conviene o no les parece.
Actualmente se concentran
en la manipulación dentro de unos códigos informativos que rebotan
en vivo para medios aliados de diferentes países por una información
distorsionada o sazonada con ingredientes sospechosos, allí la necesidad
de alertar al pueblo para comprender que el mensaje no consiste en interpretar
su contenido sino además su intención. Mientras magnifican, mimetizan
y se vuelven amarillistas, el pueblo nota el detalle de quien conspira
y pretende atentar contra las instituciones. Cuando un comunicador está
dando “casquillo” muchas veces culi pandea y le gente los percibe
hasta en el caminar apuradito del temor cuando la ropa que visten “quema
el arroz” y la absorben en el trasero.
larryubv2004@hotmail.com