El pasado 26 de diciembre El Universal se adelantó en publicar un articulo
del neoconservador Gerardo Blyde titulado "Megatrampa chavista", que tenía preparado mas bien para el Día
de los Inocentes.
En él, Blyde hace referencia a la habilidad del gobierno "en transformar las
realidades como lo hicieron con los hechos del 11 de abril, deformando una
manifestación pacífica y una posterior matanza de venezolanos en un golpe de
Estado…"
Y es que Blyde seguramente estaba muy entretenido viendo sus comiquitas
favoritas que transmitían en cadena los medios de comunicación privados para
ocultar el levantamiento popular contra Pedro el Breve luego de anunciar el
secuestro e incomunicación del presidente y la disolución de los poderes
públicos con el respaldo de un ejército paramilitar y la euforia de una
oligarquía rancia y ciertamente fascista.
A Blyde también se le ocurrió interpretar la inocencia con la que mucho de
sus acólitos seguidores lo paran en la calle preguntándole si es cierto que la
oposición no pudo recoger las firmas necesarias que activarían el referéndum
revocatorio contra el presidente Chávez, "si existen de verdad…, si llegamos al
mínimo constitucionalmente exigido, si las cifras anunciadas como consignadas
son ciertas."
Para Blyde, esta sensación de derrota se debe al "montaje chavista" y a las
contradicciones de los "pescueciadores de oficio" que hacen vida en la oposición
y de las cuales "se afincan los chavistas", pues como buen inocente, Blyde está
convencido que el gobierno tiene montada una campaña mediática que ha hecho
mella en la inocente oposición que no tiene acceso a los medios de comunicación
privados para dar a conocer su opinión del "régimen".
La inocencia de Blyde llega a los extremos cuando califica de "megatrampa
chavista" la intención que tiene el Comando Ayacucho de pedirle al CNE copias
certificadas de todas las planillas entregadas por la oposición y exigir la
invalidación de todas aquellas que fueron recogidas de manera fraudulenta.
"El desconocimiento de una firma es un acto absolutamente personal, si
alguien llegara a aparecer como firmante sin haberlo hecho, tiene el pleno
derecho de realizar su reclamo ante el CNE y, en caso de ser cierto, su supuesta
firma sería retirada. Ello requiere que más de un millón de firmantes realicen
uno a uno sus reclamos y que todos prosperen, lo cual evidentemente es
imposible."
De acuerdo a Blyde, el "megafraude" de la oposición es legal y constitucional
porque mas de un millón de personas no podrán acudir al CNE en el mismo lapso de
tiempo para denunciar que su firma fue falsificada, y en este sentido, el
Comando Ayacucho no podrá adjudicarse la representación de este millón de
personas porque "el desconocimiento de una firma es un acto que compete sólo a
cada firmante."
La visión de Blyde y sus inocentes secuaces es que todo aquel ciudadano
afectado en sus derechos constitucionales, así como los abstencionistas y
muertos, deberán acudir uno a uno al CNE toda vez que éste organismo no tiene
capacidad para atender a tanta gente en tan poco tiempo. Cualquier otra
alternativa que garantice la transparencia del proceso, constituiría un fraude
que eventualmente le abrirá las puestas a la oposición para desconocer el Poder
Electoral y declararse en "desobediencia civil."
Esta "megatrampa chavista" fue delineada, según Blyde, cuando el ministro
Cabello se refirió en reciente rueda de prensa a las 64 mil planillas
introducidas por la oposición que podrían ser invalidadas de acuerdo al articulo
4 (4), del reglamento para la validación de firmas para procesos de referéndum
revocatorio (Resolución N° 031120-794), aprobado por los rectores del CNE
el pasado 20 de noviembre, el cual establece que "no se considerarán válidas las
Planillas de Recolección de Firmas… cuando el número de la Planilla no aparece
reflejado en el Acta del Cierre del mismo día en el cual fue entregada al Agente
de Recolección por parte del Observador del Consejo Nacional Electoral."
Ante este "truco de baja ralea", Blyde se salta inocentemente las leyes y la
constitución, como lo hicieron sus secuaces el 11 de abril, y anuncia la
promulgación de un nuevo derecho privado antichavista en el cual "este
pretendido método de invalidación" - léase el articulo 4 (4) - "es simplemente
inaceptable", porque "el acta inexacta levantada por terceros no puede
sobreponerse a la voluntad del elector", así éste haya firmado dos semanas
después de concluida la jornada, no haya firmado nunca o esté muerto.
Sin embargo, la inocencia de Blyde no le permite explicarle al país donde se
metió el 80% de respaldo que le daban sus empresas encuestadoras a la oposición
durante todo el año, los 5 millones de firmas con que le revocarían el mandato
al presidente inmediatamente y sin necesidad de ir referéndum (El Nacional, 2 de
Diciembre de 2003), y los 40 millones de firmas que su compañero de partido,
Carlos Ocaríz, aseguró haber recolectado el pasado 2 de febrero, y que según las
inocentes estimaciones de Blyde, provenían en un 60% de las zonas populares.
(Ultimas Noticias, 4 de Febrero de 2003)
Me temo que Blyde cayó por inocente.
Antonio Guillermo García Danglades
Internacionalista, MA