Menos de un año después de que James Petras publicase en esta misma
editorial, Hiru, “Entre las urnas y la calle”, sale a la luz “¿A dónde va
Brasil? y otros ensayos”. Cuatro meses antes de salir este libro,
aproximadamente en septiembre del 2003, ya me comentaba en Caracas Petras sus
impresiones sobre el nuevo presidente brasileño: “Lula es peor que Cardoso”, me
decía. Reconozco que me impresionó, sin duda era un buen titular para una
entrevista.
Ahora es el propio Petras quien lo escribe por activa y por pasiva en su
nueva obra. Con su irreverencia habitual, el sociólogo norteamericano despedaza
el mito izquierdista y sindical de Luis Ignacio “Lula” da Silva, líder el
Partido de los Trabajadores y actual presidente de Brasil. Con la llegada al
poder de Lula parecía que se iniciaba una nueva era, el eterno candidato de la
izquierda, terror de latifundistas y multinacionales, llegaba al poder del
coloso sudamericano. Las amenazas de fugas masivas de divisas no se hicieron
realidad, pero tampoco por ahora, muchas de sus promesas electorales, véase la
ansiada reforma agraria, tan necesaria en Brasil. Tras algunas decepciones en
los nombramientos de ministros, asunto que aborda con detalle Petras, el
presidente brasileño inicia un programa denominado Hambre Cero, destinado a
erradicar el hambre de un país con recursos como para que nadie pase
necesidades. El tiempo dirá cuál es el balance de este programa.
Mientras tanto, James Petras tiene claro que Lula da Silva es uno de los
mayores fiascos de la izquierda mundial. En su prólogo ya nos prepara el
terreno: “Para los activistas, particularmente para los implicados en la lucha
contra las guerras imperialistas y el neoliberalismo, hay dos enemigos: el poder
militar y económico de la derecha encabezada por Washington, y la influencia
política e ideológica de los izquierdistas convertidos al neoliberalismo”. Para
Petras “hoy en América Latina hay dos ejemplos de estos políticos izquierdistas
que han abrazado las políticas neoliberales del imperio: Ignacio Lula da Silva
en Brasil, y Lucio Gutiérrez en Ecuador”. Y algo de razón debe tener Petras
cuando tan bien hablan de Lula figuras como Felipe González, el presidente del
Banco Santander Central Hispano, Emilio Botín, o los presidentes Bush y Aznar
No obstante Petras no olvida su característico optimismo: “Si Lula representa
el regreso a la derecha, los trabajadores rurales del campo representan la
vuelta revitalizadora de la izquierda”. La obra se inicia con una entrevista de
Mario Hernández procedente de Rebelión www.rebelion.org En ella Petras va más allá de sus
críticas a Lula: “lo que veo es el final del PT como proyecto popular. Hay que
volver a reconstruir otro proyecto, con otra estructura, tal vez aprendiendo de
los primeros periodos del PT”. Quizás sea sólo una triste coincidencia, pero
hace dos meses me decía en México lo mismo del Frente Sandinista el que fuera
ministro de Cultura nicaragüense, el sacerdote y poeta Ernesto Cardenal. Parece
que es endémica la capacidad de los partidos fuertes de izquierda para disolver
sus principios y hacerse irrecuperables.
El capítulo central de libro, “¿A dónde va Brasil?”, junto con Henry
Veltmeyer, Petras, como buen sociólogo, evalúa el régimen de Lula mediante siete
criterios metodológicos: La dinámica histórica del PT, la relación entre el PT y
los gobiernos locales en los que ha ejercido el poder, el programa político de
este partido, las alianzas y pactos económicos establecidos en la campaña
electoral, el perfil del candidato, las características y trayectoria de los
ministros nombrados en su gobierno y las primeras decisiones políticas y
económicas tomadas ya en el poder.
Las conclusiones son claras: rechazo al referéndum sobre el ALCA que organizó
el MST, pactos con el FMI; aumento de tipos de interés para atraer
especuladores, reducción de barreras arancelarias con EEUU, renuncia a la
recuperación de las empresas privatizadas, mantenimiento del pago de la deuda
externa, reducción generalizada de las pensiones, repartos de tierra a un ritmo
que requeriría mil años para asignar tierras a los 4’5 millones de familias que
no la tienen, expulsión de los líderes críticos con el gobierno, nombramiento
como director del Banco Central al expresidente de un banco multinacional
norteamericano y votante de la derecha. “Si consideramos a que el régimen de
Cardoso fue neoliberal ortodoxo, el de Lula sería neoliberal talibán”, sentencia
Petras.
Hoy, a un año de gobierno de Lula y a seis meses de los razonamientos de
Petras, un clamor desde la izquierda está denunciando la política del MST,
incluidos intelectuales hasta ayer incondicionales de Lula, como Emir Sader, que
ha llegado a afirmar que “en su primer año de gobierno, Lula se reveló
fuertemente conservador: conservador en la política económica, conservador en
dos reformas -la previsión social y la tributaria-, en los modelos recomendados
por el Banco Mundial en su segunda generación de reformas, y conservador en los
discursos -desmovilizadores, críticos de los movimientos sociales, sin mención
del capital financiero y del neoliberalismo-“ (ALAI y Rebelión: http://www.rebelion.org/brasil/031221sader.htm). Las miradas
están ahora en el otro intelectual de referencia de Lula, Frei Betto
Igualmente, mil intelectuales encabezados por Noam Chomsky han denunciado la
expulsión el pasado 13 y 14 de diciembre de 2003 de los congresistas de ese
partido: Joao Fontes, Luciana Genro, Joao Batista Babá y Heloísa Helena por sus
posiciones críticas al gobierno de Lula (ver http://www.rebelion.org/brasil/031209lu.htm).
Por su parte, el MST se está impacientando ante tantas promesas incumplidas.
“Tarde o temprano, el MST tendrá que reconocer que los campesinos sin tierra no
tienen cabida en el régimen de Da Silva y que el movimiento tendrá que romper
con él y volver a sus acciones directas habituales o sufrir la fractura, el
declive y la absorción”, considera Petras. El descontento es cada vez mayor
entre los sectores progresistas de la Iglesia y los trabajadores del sector del
metal.
Para nuestro sociólogo, la única salida de los líderes y militantes de
izquierda es el abandono del PT: “La permanencia en el PT significa el apoyo al
partido del FMI; a George Bush, al ALCA, a los enemigos del presidente Chávez de
Venezuela y a las patrullas conjuntas de control fronterizo con las del
presidente paramilitar de Colombia, Uribe; una postura injustificable, por lo
menos, desde una perspectiva popular y de izquierda”. Se trata de un dilema
histórico en los partidos de izquierda cuyas direcciones abandonan sus
históricos principios y sus ideales políticos. Para Petras, “la pequeña
capacidad de disensión de la izquierda del PT y su manera de actuar creará la
ilusión de que la reforma es posible desde el interior del régimen, lo cual
bloqueará la emergencia de una corriente de oposición externa del PT y al
régimen de Da Silva”.
Otro gran capítulo de la obra es el titulado “Imperio y trabajo: Estados
Unidos y América Latina”. En él afirma que “los conservadores partidarios de la
economía libre de mercado de la era imperial de Clinton fueron sustituidos por
un gabinete dominado por ideólogos militaristas de ultra-derecha”. Para ellos
Petras augura el mismo futuro que para la Alemania nazi: “lo mismo que los
negocios alemanes prosperaron en las etapas iniciales de la expansión imperial
nazi sólo para caer completamente por causa de sus sobredimensionadas
operaciones militares y declinante base económica”.
La principal novedad que aporta Petras al efecto de la política
norteamericana en América Latina es “la proletarización de las condiciones de
vida y sociales de la clase media, reduciendo su tamaño y radicalizando su
perspectiva. La clase media se volvió hacia la protesta pública, militante y el
establecimiento de alianzas sociales con los pobres”. Si bien el propio Petras
reconoce que no de forma uniforme en todos los países, esto no es tan evidente
en Venezuela y en México. “Por consiguiente –afirma el autor del libro- hay un
nuevo proceso de conversión de clase forzado, de clase media a desempleados, de
trabajos basura a clase obrera.
En todas partes de América Latina la clase media ha disminuido su tamaño, su
calidad de vida se ha deteriorado bruscamente y se ha vuelto más activa tanto en
las urnas como en las calles, aliándose con movimientos políticos diametralmente
opuestas, dependiendo del país”. Es lo que el autor llama la “clase media
declinante”. Todo ello sin olvidar que “el impacto más devastador de la
construcción imperial ha sido sobre la mano de obra rural, en particular los
campesinos, pequeños agricultores, agricultores de subsistencia, trabajadores
rurales y comunidades indias”. Su conclusión es que “en el proceso de construir
un imperio neo-mercantilista de libre comercio y proteccionismo, Washington ha
transformado la clase obrera urbana estable en un ejército empobrecido de masas
desempleadas y subempleadas. El imperio ha desarraigado y desplazado a millones
de campesinos por el desigual trato comercial, la violencia estatal y la
expansión de los negocios derivados de la agricultura”. Mientras tanto, “a
medida que los movimientos han sido derivados hacia la política electoral como
vehículo político primario para la acción, los movimientos han perdido ímpetu y
dirección política”.
Como es habitual en Petras, siempre hay un lugar en sus libros para brindar
por los pueblos que se levantan y se rebelan. En esta ocasión es el texto “Grito
de los excluidos”, donde el ensayista se permite un toque de lírica. Tras
puntualizar que no es verdad que los pobres estén excluidos de la sociedad,
“están integrados al sistema de producción y distribución pero no reciben
beneficio alguno”, de donde están excluidos es de las esferas de poder. “El
Grito de los Excluidos –señala Petras- es oído en diferentes contextos y tiene
varios significados. El primer grito surge del dolor y del sufrimiento de
pobreza y explotación que hace erupción cuando los pobres rehúsan sufrir en
silencio. (...) El grito de los movimientos sociales es de afirmación, de poder
colectivo, un grito no ya de desesperación sino un grito de guerra para la
batalla. (...) El grito de los excluidos exige socialización de los medios de
producción y toma del poder estatal. El grito final es un grito festivo, la
celebración de la construcción de una nueva sociedad sin clases, sin excluidos
ni excluyentes”.
La obra termina con un trabajo de Petras y Henry Veltmeyer que vuelve a
Brasil ahora al MST: “La dinámica social del Movimiento de Trabajadores sin
Tierra: diez hipótesis sobre un liderazgo exitoso”. Se trata, como su nombre
indica, de una investigación sobre el liderazgo político de uno de los más
dinámicos movimientos socio-políticos de América Latina, el Movimiento de los
Trabajadores Sin Tierra de Brasil. Mediante encuesta y entrevistas a los cuadros
líderes de un movimiento que ha organizado ocupaciones de tierra en 24 estados
brasileños y que ha radicado a más de 200.000 familias en una década.
Probablemente las claves del éxito de este movimiento no sean extrapolables a
todos los colectivos, circunstancias y sociedades, pero sin duda, su análisis
aportará una valiosa información que ayudará a entender los métodos adecuados de
trabajo de los movimientos sociales.
En conclusión, estamos ante una recopilación de textos de James Petras que
combinan una pesimista valoración de la política del presidente Lula en Brasil
con las claves para el éxito del MST, un análisis de las clases medias
latinoamericanas como clases económicamente declinantes que se incorporan a la
lucha y una valoración de los nuevos vientos de agresión de la política exterior
de George Bush. El tiempo nos dirá si las catastróficas previsiones de Petras
respecto al presidente brasileño se cumplen o no. Estoy seguro de que hasta el
propio sociólogo se alegraría de haberse equivocado.
“¿A dónde va Brasil?, y otros ensayos”. James Petras. Editorial Hiru www.hiru-ed.com Navarra
2003