Si el gobierno norteamericano decidiera abandonar el
proceso que se lleva en ese país contra el terrorista Luis Posada Carriles, ante
todo sería una violación de las leyes y normas internacionales además de
una afrenta a la memoria de las miles de victimas del terrorismo, comenta
Camilo Rojo, hijo de una víctima de la destrucción en vuelo, en 1976, de
una aeronave civil cubana, ordenada por el terrorista
internacional.
Rojo que también encabeza el Comité de
familiares de las víctimas de la voladura del avión de Cubana de Aviación,
reaccionó ayer en entrevista a informaciones llegadas
de Miami, según las cuales
la Casa Blanca pudiera dictar en los
próximos días el abandono de los procedimientos judiciales contra Posada
Carriles.
"Es muy importante
recordar que a los familiares de las victimas del terrorismo le asiste el
derecho de exigir ante el mundo que se cumpla la resolución 1373 de las ONU que
fue auspiciada por el propio gobierno norteamericano, que se cumpla el convenio
de Montréal de 1971, aún vigente sobre la seguridad aeronáutica, así como se
cumpla, o el gobierno norteamericano de respuesta al proceso de extradición que
se lleva contra este asesino solicitado por el gobierno de Venezuela", precisa
el joven abogado.
Camilo Rojo es hijo de
Jesús Rojo Quintana, uno de los miembros de la tripulación
del aparato siniestrado en Barbados, el 6 de octubre de 1976.
En Miami, empezaron a circular la
semana pasada rumores al efecto que
la Administración Bush ya
había confirmado a congresistas republicanos que se iba a emitir una orden a las
instancias judiciales que equivaldría a un indulto.
El decreto presidencial pondría fin a
los actuales procedimientos contra el ex agente de
la CIA. Torturador , asesino y
terrorista, Luis Posada Carriles ha participado a lo largo de los últimos 50
años a acciones criminales por orientaciones de la inteligencia
norteamericana.
El 14 de agosto del 2001, justo antes de los atentados del
11 de septiembre, George W. Bush liberó de los centros de detención donde se
encontraban a Dionisio "Charco de Sangre" Suárez Esquivel y Virgilio Paz Romero,
asesinos del embajador chileno Orlando Letelier y de su ayudante Ronni Moffit,
ocurrido en plena calle de Washington.
George Bush
padre hizo lo mismo con el
terrorista Orlando Bosch, cómplice de Posada, liberado en
1990 a solicitud de la
congresista mafiosa Ileana Ros-Lehtinen y a pesar de las objeciones de
la
Fiscalía.
"No podemos
olvidar las 3,478 muertes y los 2,099 heridos que ha dejado el terrorismo en
nuestro país, actos que han sido planificados y financiados desde los EE.UU y
que este gobierno que se hace llamar luchador contra el terrorismo perdone y
libere aun terrorista confeso", señala Rojo.
"Es importante para nuestro pueblo estar muy
alerta", dice.
"La libertad de Posada Carriles es una patente de
corzo al terrorismo. Esto lo observamos en las propias declaraciones de este
terrorista en activo quien dijo en el homenaje que le hicieron el 2 de mayo:
"Afilen sus machetes para acabar con el regimen de Castro".
"No podemos permitir ni dejar que esta humanidad
se confunda: no ser exigente con la condena es volver al sufrimiento. Es volver
a recordar el 6 de Octubre de 1976. Es volver a recordar el 11 de Septiembre del
2001. Es volver a
recordar los miles de muertos y desaparecidos que hubo en Latinoamérica por la
operación Cóndor…"
"Es vivir bajo la amenaza de que nuevos seres
inocentes engrosaran la lista de victimas del terrorismo, es decirle a la
humanidad que un día podrán despertar y recibir la mala noticia que han perdido
a un ser querido por el terrorismo".
Con solo 5 años de edad, Camilo Rojo fue uno de
los 25 niños que quedaron huérfanos el 6
de Octubre de 1976 con el atentado ordenado por Posada.
Hace unos meses, se supo que la congresista cubanoamericana Ileana Ros-Lehtinen y sus colegas
Lincoln y Mario Díaz-Balart estaban también ejerciendo presiones con
la Casa
Blanca para lograr la liberación del terrorista Eduardo
Arocena, jefe del grupo terrorista Omega-7, antes del final del mandato de
George W. Bush.
En los años 80, Omega-7 se hizo responsable de 55
actos de terrorismo en territorio estadounidense además de 6 en Puerto Rico,
entre los cuales varios asesinatos.
El final próximo
de la administración de George W. Bush, que con su padre dio cobertura y se
comprometió con connotados elementos terroristas de Miami, hace más urgente,
para los elementos más fanáticos de la mafia miamense, conseguir la liberación
de Posada – y eventualmente de Arocena - lo más antes
posible.