Yo diría que militantes de izquierda, somos todos aquellos que sin llmarnos
izquierdistas creemos en el proyecto de un mundo mejor, de solidaridad con los
oprimidos, y de lucha por la imposición de la justicia social.
Punto Final Nº 515, p 17
1. Mantenga viva la indignación.
Verifique periódicamente si usted es de Izquierda. Adopte el criterio
de Norberto Bobbio: para la derecha la desigualdad social es tan natural como
la diferencia entre el día y la noche. La Izquierda, en cambio, la considera
una aberración que debe ser erradicada.
Atención: Usted puede estar contaminado por el virus socialdemócrata
cuyos principales síntomas son usar métodos de derecha para obtener
conquistas de Izquierda y, en caso de conflicto, agraviar a los pequeños
para no quedar mal con los grandes.
2. La cabeza piensa donde pisan los pies.
No se puede ser de Izquierda sin "ensuciarse" los zapatos donde el
pueblo vive, sufre, se alegra y celebra sus creencias y sus victorias. Teoría
sin práctica es hacerle el juego a la derecha.
3. No se avergüence de creer en el socialismo.
El escándalo de la Inquisición no hizo que los cristianos abandonaran
los valores y propuestas del Evangelio. Igualmente, el fracaso del socialismo
en Europa del Este no debe inducir a descartar el socialismo del horizonte de
la historia humana.
El capitalismo, vigente hace 200 años, ha sido un fracaso para la mayoría
de la población del mundo. Hoy día somos 6 mil millones de habitantes.
Según el Banco Mundial, 2 mil 800 millones sobreviven con menos de 2
dólares al día; y 1 mil 200 millones con menos de 1 dólar
diario. La globalización de la miseria no es todavía mayor gracias
al socialismo chino que -a pesar de sus errores- asegura alimentación,
salud y educación a 1 mil 200 millones de personas.
4. Sea crítico sin perder la autocrítica.
Muchos militantes de Izquierda cambian de lado cuando pierden la perspectiva.
Desplazados del poder se vuelven amargos y acusan a sus compañeros(as)
de errore~ y vacilaciones. Como dijo Jesús, ven la paja en el ojo ajeno
y no la viga en el propio. No se esfuerzan por mejorar las cosas. Se convierten
en meros espectadores y jueces y, al poco tiempo, son cooptados por el sistema.
Autocrítica es no solamente admitir los propios errores. Es aceptar
la crítica de los(as) compañeros(as).
5. Conozca la diferencia entre militante y "militonto".
"Militonto" es aquél que se jacta de estar en todo, de participar
en todos los eventos y movimientos, de actuar en todos los frentes. Su lenguaje
está repleto de lugares comunes y consignas y los efectos de su accionar
son superficiales.
El militante profundiza sus vínculos con el pueblo, estudia, piensa,
medita, se califica en una determinada forma y área de actuación
o actividad, valoriza los vínculos orgánicos y los proyectos comunitarios.
6. Sea riguroso en la ética de la militancia.
La Izquierda actúa por principios. La derecha, por intereses. Un militante
de Izquierda puede perder todo –la libertad, el empleo, la vida- menos
la moral. Al desmoralizarse, desmoraliza la causa que defiende y encarna. Presta
un inestimable servicio a la derecha.
Hay sinvergüenzas disfrazados de militantes de Izquierda. Se trata de
sujetos que piensan, en primer lugar, en su ascenso al poder. En nombre de una
causa colectiva, buscan primero su interés personal.
El verdadero militante -como Jesús, Gandhi, Che Guevara- es un servidor,
dispuesto a dar la propia vida para que otros vivan. No se siente humillado
por no estar en el poder, ni orgulloso de su posición. El no se confunde
con la función que cumple.
7. Aliméntese con la tradición de Izquierda.
La oración es necesaria para cultivar la fe, el cariño para nutrir
el amor de pareja, "volver a las fuentes" es necesario para mantener
el ardor de la mística de la militancia. Conozca la historia de la Izquierda,
lea (auto) biografías como "El diario del Che en Bolivia" o
novelas como "La madre" de Gorki o "Viñas de la ira"
de Steinbeck.
8. Prefiera el riesgo de errar con los pobres a tener la pretensión
de acertar sin ellos.
Convivir con los pobres no es fácil. Primero, existe la tendencia a
idealizarlos. Después se descubre que entre ellos existen los mismos
vicios que hay en otras clases sociales. No son mejores ni peores que los demás
seres humanos. La diferencia es que son pobres, o sea, personas privadas injusta
e involuntariamente de los bienes esenciales para una vida digna. Por eso estamos
del lado de ellos. Por una cuestión de justicia. Un militante de Izquierda
jamás transa los derechos de los pobres y sabe aprender de ellos.
9. Defienda siempre al oprimido aunque aparentemente no tenga la razón.
Son tantos los sufrimientos de los pobres del mundo que no se puede esperar
de ellos actitudes que no siempre aparecen en la vida de los que tuvieron una
educación refinada. En todos los sectores de la sociedad hay corruptos
y bandidos. La diferencia consiste en que en la elite la corrupción se
realiza con la protección de la ley y los bandidos son defendidos mediante
mecanismos económicos sofisticados, que permiten que un especulador lleve
a todo un país a la penuria.
La vida es el mayor don de Dios. La existencia de la pobreza clama al cielo.
No espere nunca ser comprendido por los que permiten la opresión de los
pobres.
10. haga de la oración un antídoto contra la alineación
Orar es dejarse cuestionar por el Espíritu de Dios. Muchas veces dejamos
de rezar para no escuchar el llamado divino que nos exige nuestra conversión,
es decir, un cambio en el rumbo de nuestra vida. Hablamos como militantes y
vivimos como burgueses, acomodados o bien en la agradable posición de
quienes se erigen en jueces de los que luchan.
Orar es permitir que Dios subvierta nuestra existencia, enseñándonos
a amar así como amó a Jesús, liberadoramente.