Ensayo sobre la relación entre la conciencia revolucionaria y la nueva economía

Fundamentos teóricos de la Revolución Bolivariana

Ensayo sobre la relación entre la conciencia revolucionaria y la nueva economía






AUTOR: ECONOMISTA RAFAEL E. FEBLES FAJARDO
CEDULA DE IDENTIDAD N° 2.941.028
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INDICE

I.- MANDATO CONSTITUCIONAL

II.- ESTADO DE CONCIENCIA

III.- LA NUEVA ECONOMIA

IV.- CENTRO DE DIFUSION Y PROMOCION

V.- PODER DEL PUEBLO

VI.- CONSOLIDACION DEL PROCESO REVOLUCIONARIO
BOLIVARIANO NACIONAL

VI.- CONCIENCIA Y PODER

VII.- LA ECONOMIA AL SERVICIO DE LA
TRANSFORMACION POLITICO-SOCIAL

VII.- RELACION ENTRE LA CONCIENCIA
REVOLUCIONARIA Y LA NUEVA ECONOMIA



Relación entre la Conciencia Revolucionaria
y la Nueva Economía

INTRODUCCION

Para hablar, escribir, analizar, criticar, exponer ideas, utilizar la creatividad en cuanto a lo que está pasando en Venezuela en el cognomento político, económico y social; creemos necesario ubicarnos en el mandato constitucional, en el texto amplio y definitorio del contenido expresado en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, y las leyes que amparan la lucha ideológica y el marco de dirección de la política económica en general. En nuestro concepto, los lineamientos de discusión giran alrededor de una filosofía de vida, del comportamiento ético en la sociedad, de búsqueda del mejoramiento social, de la incorporación de los ciudadanos a la solución de sus propios problemas, de la definición de política económica enmarcada en el plano social y de mercado, en función de incorporar a los sectores excluidos al devenir económico y por ende a la movilidad económica. La apertura constitucional a la participación social se erige en el paradigma realizable y concreto que abre nuevos sentimientos de esperanza, mejor forma de vida y la oportunidad histórica de participación social y política, que a su vez, abre los espacios para elevar la conciencia de país, de existencia social autogestionaria, de conciencia revolucionaria e ideológica. En cuanto a lo económico la democratización social y política, se erige no solo para las oportunidades de negocios de gran magnitud a través de inversiones nacionales y extranjeras, sino la creación y consolidación del espectro de participación y el otorgamiento de tierras para el trabajo productivo, la propiedad bajo titularización de las posesiones urbanas, la realidad de la participación social colectiva a través de cooperativas, asociaciones civiles u otra forma de organización para la producción, garantizándose la democratización crediticia en el otorgamiento, en fin, el otorgamiento de poder a quienes nunca lo tuvieron y menos disfrutaron.

En referencia al texto constitucional, nos permitimos, lo que creemos debe orientar la expresión llana y sencilla de cualquier opinión que gire o considere la conciencia revolucionaria en el marco de una economía social y de mercado, sui géneris, propia y si se quiere de nuevo cuño, que es objeto de estudio en muchos lugares académicos y de análisis permanente en centros económicos, una economía que tome en primer lugar, el derecho inalienable de los pobres sociales-económicos y le ofrezca conjuntamente con el acceso a una educación para el país y no para el individuo exclusivamente, posibilidades reales y tangibles de ascenso social, una economía que explore las necesidades universales y ofrezca luego la oportunidad individual de inserción en los planes estratégicos de mediano y largo plazo. He allí, entonces, que la Constitución del 99, nos ofrece una plataforma referencial extraordinaria para evaluar, analizar e implementar la necesaria conciencia revolucionaria en el marco de una economía propia, quizás mas allá de la denominada Tercera Vía o cualquier otra conceptualización de las que se maneja en la actualidad, con características endógenas y de carácter reivindicativa, solidaria y sin exclusiones. Características específicas de desarrollo endógeno como alternativa de diversificación de otras áreas potenciales que han estado allí y no han sido reivindicadas en un plan general que asuma el corto, mediano y largo plazo en un proyecto de país.


I.- MANDATO CONSTITUCIONAL

La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela en sus principios fundamentales define la organización jurídico-política que adopta la nación venezolana como un Estado democrático y social de Derecho y de Justicia. De acuerdo con esto, el Estado propugna el bienestar de los venezolanos, creando las condiciones necesarias para su desarrollo social y espiritual, y procurando la igualdad de oportunidades para que todos los ciudadanos puedan desarrollar libremente su personalidad, dirigir su destino, disfrutar los derechos humanos y buscar su felicidad.

Los principios de la solidaridad social y del bien común conducen al establecimiento de ese Estado social, sometido al imperio de la Constitución y de la ley, convirtiéndolo entonces en un Estado de Derecho. Estado social de Derecho que se nutre de la voluntad de los ciudadanos, expresada libremente por los medios de participación política y social para conformar el Estado democrático. Estado social y democrático de Derecho comprometido en el progreso integral que los venezolanos aspiran con el desarrollo humano que permita una calidad de vida digna, aspectos que configuran el concepto de Estado de Justicia.

Se corresponde esta definición con una de las principales motivaciones expresadas en el preámbulo de la Constitución, es decir, el fin supremo de refundar la República para establecer una sociedad verdaderamente democrática. Ya no solo es el Estado el que debe ser democrático, sino también la sociedad. Siendo democrática la sociedad, todos los elementos que la integran deben estar signados por los principios democráticos y someterse a ellos.

Se incorporan al texto constitucional, valores superiores del ordenamiento jurídico del Estado y de su actuación, la vida, la libertad, la Justicia, la igualdad, la solidaridad, la democracia, la responsabilidad individual y social, la preeminencia de los derechos humanos, la ética pública y el pluralismo político.
En cuanto a la estructura del Estado venezolano, el diseño constitucional consagra su Estado Federal que se define como descentralizado y se regirá por los principios de integridad territorial, cooperación, solidaridad, concurrencia y corresponsabilidad que son características de un modelo federal corporativo.

En cuanto al territorio, se adoptó cambios importantes en la definición del espacio geográfico venezolano, se adoptó la expresión mas amplia de espacio geográfico para sustituir la de territorio, su organización política divide el territorio nacional en el de los Estados, Distrito Capital, dependencias federales y el de los territorios federales, mientras que el territorio se organiza en Municipios.

La ciudadanía expresa la condición jurídica o vínculo de una persona con el Estado, que le permite el ejercicio de los derechos políticos, sobre los derechos civiles se reafirma el derecho a la vida como derecho fundamental, base para disfrutar y ejercer los demás derechos. En cuanto a los derechos políticos, se concibe la gestión pública como un proceso en el cual se establece una comunicación fluida entre gobernantes y pueblo, implica modificar la orientación de las relaciones entre el Estado y la sociedad, para devolverle a esta última su legítimo protagonismo, y mas allá de eso, la responsabilidad de los servidores públicos de ser garantes del cumplimiento constitucional, elaborando productos públicos con niveles de conciencia y en el marco de las políticas enmarcadas en el contexto micro y macroeconómico.-

En cuanto a los derechos sociales y de las familias se consolidan las demandas sociales, jurídicas, económicas y culturales de la sociedad en un momento histórico en que los venezolanos y venezolanas se redescubren como actores en la construcción de un nuevo país.

La participación directa de la gente en la toma de decisiones para la solución de sus problemas y los de su comunidad, crea una nueva relación ciudadana que en el ámbito de los derechos sociales, desarrolla la solidaridad entre la sociedad, familia y Estado.

Los derechos económicos están establecidos en el derecho de los consumidores, a disponer de bienes y servicios de calidad y a un tratamiento digno y no discriminatorio, el derecho de propiedad se garantiza sin ambigüedades, en tanto la acción del Estado es considerada fundamental en la definición de un marco institucional apropiado para el crecimiento y el bienestar.

Uno de los aspectos mas importantes a considerar es el de los Deberes de los venezolanos y venezolanas, se consagra el deber de honrar y defender la patria, independientemente de cualquier tipo de posición ideológica, como una obligación consustancial con la nacionalidad.

El Poder Público adquiere especial significación al agregársele a las funciones tradicionales, la innovación de los denominados Poder Electoral y Poder Ciudadano. Se abre la posibilidad aun no concretada de colocar el Poder Judicial en función no solo de los lineamientos constitucionales como marco de referencia, sino de las leyes específicas orgánicas, especiales y demás, teniéndose la oportunidad para que este Poder, contribuya de manera ostensible al incremento de la ética, al empoderamiento de la nacionalidad como eje de comportamiento ciudadano, a la generación de la seguridad jurídica tan necesaria en momentos de cambios revolucionarios.

Las relaciones internacionales de la República responden a los fines del Estado en el ejercicio de la soberanía y de los intereses del pueblo, promoviendo la integración latinoamericana y caribeña. El estado venezolano debe promover a través de sus representaciones diplomáticas y consulares una suerte de plataforma de la realidad venezolana que consideramos de primer orden para apuntalar un nivel adecuado de conciencia nacional en nuestros funcionarios que coadyuve a la difusión sencilla y honesta de los objetivos revolucionarios en paz, democracia y libertad.

Mención aparte se merece los conceptos sobre el Sistema Socioeconómico y de la función del Estado en la Economía. El régimen socioeconómico no se define de manera rígida, consagrando los principios de justicia social, eficiencia, democracia, libre competencia e iniciativa, defensa del ambiente, productividad y solidaridad fuera de cualquier dogmatismo ideológico en la discusión sobre el papel del Estado y el del mercado, no hay una visión extrema de los contenidos sociales de todo sistema económico pero si una economía de respeto a la acción individual.

El Estado no puede estar ausente, se le asigna un rol fundamental como regulador de la economía en el aseguramiento del desarrollo humano integral, promover la creación de valor agregado nacional y de fuentes de trabajo, se garantiza la seguridad jurídica suficiente para fomentar, junto a los privados, el desarrollo armónico de la economía nacional y la justa distribución de la riqueza. Se plantea constitucionalmente un equilibrio entre Estado y Mercado, motorizando un Estado más eficiente y hacer del mercado un medio para satisfacer las necesidades de la población, en fin libertad a la iniciativa privada preservando el interés del colectivo.

El Estado es el ductor y orientador de las políticas macroeconómicas y sectoriales en la promoción del crecimiento y bienestar. Es esencial la acción reguladora del Estado para el establecimiento de un marco normativo de estabilidad que brinde seguridad jurídica a la actividad económica bajo la apertura a las inversiones extranjeras en igualdad de condiciones de la inversión nacional.

La estabilidad macroeconómica se establece con base en tres principios fundamentales a saber: equilibrio fiscal y un nivel prudente de deuda pública, autonomía del Banco Central de Venezuela en sus funciones, con claridad en la rendición de cuentas y coordinación y transparencia en las políticas macroeconómicas. El Estado se reserva constitucionalmente determinadas actividades económicas, en particular la minera y la petrolera, cuyo dominio puede hacerse de acuerdo con el sector privado, dejando claramente establecido que el Estado puede entrar en convenios de asociación con el sector privado para el desarrollo y la explotación de esas actividades. La nacionalización petrolera tiene rango constitucional, pero al mismo tiempo establece la posibilidad de continuar en convenios de asociación con el sector privado siempre y cuando sean de interés público y no desnaturalice el espíritu y propósitos de la nacionalización petrolera.

Por otra parte, el Estado debe ejercer acciones prioritarias en algunos sectores económicos para darle dinamismo, sustentabilidad y equidad al desarrollo económico, con el propósito de incentivar la actividad agropecuaria, la pequeña y mediana industria, el turismo, el sector de cooperativas y demás formas de economía popular, la producción de alimentos es esencial para el país, bajo el principio de la seguridad alimentaria para el acceso oportuno y permanente por parte de los consumidores.

Otro principio referido a la seguridad de la Nación, establece la corresponsabilidad entre el Estado y la sociedad civil para dar cumplimiento a los principios de independencia, democracia, igualdad, paz, libertad, justicia, solidaridad, promoción y conservación ambiental y afirmación de los derechos humanos.

La Fuerza Armada Nacional unificada, con las características y especificidades de cada una de las fuerzas. Se permite que los integrantes de la Fuerza Armada Nacional en situación de actividad ejerzan el derecho al sufragio de conformidad con la ley.


II.- ESTADO DE CONCIENCIA

La conciencia es un estado del cual se nutre la libertad. Libertad de, freedom of worship, es decir sin libertad plena no puede haber uso y desprendimiento de la conciencia. Hay otro tipo o nivel anterior a la conciencia, el estado de compromiso, sin éste la conciencia puede ser volátil y circunstancial, el hacia donde está dirigida la conciencia, que me acompaña en el compromiso, que además, debe ser permanente, de todos los días. El Estado de Conciencia en los actuales momentos y de manera particular y diríamos, como Estado de Necesidad, debe tener contenidos filosóficos pero, también pragmáticos, debe estar desligado de preceptos inherentes al comportamiento humano como la solidaridad automática, amiguismo, grupismo, influencia, etc., una de las características mas visibles del Estado Nacional, ese Estado que a diario vivimos y padecemos y que pareciera imposible deslastrar. Hay quienes señalan, que el problema de la conciencia es el bloqueo cultural al que estamos sometidos desde hace muchísimo tiempo, diríamos que es una forma simple de asumir la realidad, por supuesto que hay influencias mediáticas y de poder real sistémico que amoldan a los ciudadanos, no podemos endilgar el adolecimiento de conciencia a un problema cultural. El mejor ejemplo lo tenemos en el comportamiento político de la mayoría de venezolanos y venezolanas en las actuales circunstancias, podemos afirmar que sí, hay un crecimiento importante en el Estado de Conciencia de los ciudadanos, pero a su vez, consideramos que no es suficiente y además de no serlo, debemos pasar a un Estado de Consolidación, tan necesario y útil en toda lucha política revolucionaria, en primer lugar la unidad de los actores del cambio, el compromiso adquirido y la lucha diaria. Ante un enemigo poderoso, constante, aunque con propósitos diversos, debemos establecer una estrategia poderosa, constante y con un solo propósito, llevar a los hechos el mandato constitucional y absolutamente todo lo que se desprenda del ejercicio de gobierno bajo un Estado de Conciencia y revolucionario, para crear un Estado Nacional y una nueva Institucionalidad democrática, plural, con contenido ideológico y unos servidores públicos que coadyuven a permear las grandes políticas de todos los ordenes y alcances .

No se puede ser revolucionario si no tomamos para sí, al menos en el momento actual, los preceptos constitucionales y la labor ductora del Presidente y líderes preclaros del proceso, es una labor persistente donde el trabajo férreo e inteligente debe ser la conducta que transmita a los ciudadanos elementos suficientes que vayan convirtiendo la esperanza en un manto de realidades tangibles que se ofrezcan en el ámbito social y económico. Tampoco es suficiente, es necesario tocar nuestra conducta personal, forma de vida, estado de humildad, sentido de la colaboración y solidaridad, la familia, la escuela y el trabajo, en fin la conciencia revolucionaria no es tan solo el saber hacia donde se va., manifestar acompañamiento y acompañar, estar claro en los objetivos y metas, es establecer la diferenciación en forma clara y transparente con la adversidad y los adversarios, debe ser un estado natural de conciencia, el asumir el compromiso revolucionario en nuestra mente y corazón, debe ser parte de vida de toda la vida y todos los días, no es útil el extremo , debe descubrirse lo falaz a tiempo.

Uno de los elementos mas importantes en sindéresis correcta de un Estado de Conciencia y Revolucionaria, es sin lugar a dudas la organización social y política de los individuos en la sociedad, para ello, la revolución debe crear los mecanismos distintos a los medios de comunicación que personalice los contactos con la gente, que todo el mundo sea parte de todo, que esa organización al menos tenga un grado mínimo de disciplina. Estamos al respecto convencidos que la disciplina es garante universal del conocimiento revolucionario, disciplina es entre muchas cosas acatar lineamientos que nuestro permiso individual avala y respeta, por supuesto, con clara intencionalidad democrática y participativa, recordemos no somos extraplanetarios, somos venezolanos y latinoamericanos.


III.- LA NUEVA ECONOMIA

En el contexto del sistema capitalista de acuerdo a su propia evolución y períodos de ajustes, hay una cosa que no ha podido ser modificada , se trata de la tendencia que pareciera natural de estímulo al individualismo, es obvio que hay elaboración de política económica en el mundo de hoy que abre algunas ventanas para ofrecer redistribución en un concepto de tendencia social, seguridad social, subsidios ,ayudas, participación autogestionaria, democratización de capitales son algunas de ellas, ¿pero esto ha corregido la inequidad social?, ¿en cuántos países podemos decir que esto ocurre? ¿Qué profundización ha tenido?.

En cuanto al caso venezolano, la Constitución del 99, plasma cambios importantes para que la voluntad política haga lo demás, un cambio en las reglas de juego define el concepto ideológico y devenir económico que de no sufrir modificaciones, dictará la pauta del desarrollo económico, nos referimos a los hacedores de políticas económicas quienes son ajenos a la representación histórica que definieron los dictados hasta el año 98, ese es el primer asunto a resolver y ya se hizo, lo otro no menos importante es la orientación ideológica y filosófica acerca del como y para qué hacer política económica, en función de que y quienes se hace política económica y un tercer elemento el mas técnico es la naturaleza del como hacerlo, acá es donde se necesita el concurso de los capaces de hacerlo, quizás haya muchos, pero, ¿Cuántos de estos lo pueden hacer con conciencia revolucionaria, con definiciones claras y objetivos concretos? ¿Es fácil hacerlo? ¿Qué se requiere para hacerlo? ¿Con cuáles y cuántos instrumentos hacerlo? Preguntas y respuestas que deben estar presentes en cada decisión, en cada reflexión y por si fuera poco, en cada reunión de trabajo. No puede haber espacios para la duda, el camino es uno solo y es el camino. Un solo ejemplo para no hacerlo largo , lo tenemos actualmente; ¿es una decisión económica o política el mantenimiento del control de cambios?, consideramos que desde el punto de vista estrictamente académico los controles producen distorsiones innecesarias en la estructura económica. No obstante nos preguntamos; ¿Es qué en este punto es suficiente el tecnicismo?. Indudablemente que no, estamos inmersos en una situación política de constante amenaza y altibajos, que nos obligan a estar atentos a que además de política es económica, grandes fuerzas nacionales y externas conspiran a diario contra la recuperación y estabilidad económica, ante tales circunstancias no se puede bajar la guardia, desmantelando políticas que si bien pueden ser perniciosas en el mediano y largo plazo, garantizan que la situación no empeore, dados los objetivos de los adversarios político-económicos. Dentro de los aspectos políticos, no podemos obviar la trascendencia electoral cualquiera sea el desenlace, si hay elecciones este año o el siguiente, el asunto está allí y por ende es el asunto. Tienen las manos atadas porque no pueden afectar los ahorros del país, la sinverguenzura ocurrida cuando RECADI con las tarjetas de crédito no la pueden reeditar.

Todos estos aspectos y consideraciones, preguntas y respuestas conforman una Política Económica de clara intención nacional, con objetivos precisos, comunes, propios, sui géneris que otorgan una conceptualización de política económica dirigida a la mayoría de la población desasistida y excluida, cuyas decisiones obedecen a lo académico no tradicional o clásico, sino en nuestro concepto a la aplicación de la necesaria inteligencia de hacer política económica en el contexto capitalista , en una nueva conformación societaria, en un cambio importante de actores, bajo nuevas reglas de participación, en este sentido nuestra principal industria juega un papel de primer orden al colocarla en función de esas políticas, definitivamente es una nueva economía.

En América toda bajo economías de corte capitalista no se conoce la confrontación con los sectores oligárquicos, tal cual ocurre en Venezuela, pero antes de continuar definamos el concepto de oligarquía, como: “Intereses económicos de grupos poderosos reducidos, que se aprovechan del poder político o son parte de él, colocándolo a su libre albedrío y cuyas decisiones de gobierno les favorecen exclusivamente” ; retomando el caso venezolano, la confrontación necesaria como única forma de aislar a estos grupos, es altamente política y signo de un cambio radical y revolucionario de nuevo signo en el capitalismo de nuestros días, he allí el origen de la tremenda batalla que se ha brindado y que seguirá ocurriendo, sectores tradicionales de la oligarquía criolla unidos a sectores externos permisados anteriormente por los gobiernos de turno, pretenden continuar disfrutando de los beneficios del Estado monoproductor petrolero y a quienes la tesis de la economía neoliberal les vino como anillo al dedo por cuanto les ha permitido en otros países aprovecharse de las “ventajas conmilitonas” para a sus anchas disfrutar de las privatizaciones de cuanto el Estado debe desprenderse. De no ser en nuestro país que una economía esté al servicio de intereses distintos a los anteriores, la tajada estuviera en el orden de las grandes proporciones, por cuanto el Estado venezolano goza de extraordinarios patrimonios, principalmente el de la Industria Petrolera, como diría alguien “no es cosa de juegos”, efectivamente se trata de uno de los patrimonios estatales mas grandes proporcionalmente hablando.


IV.- CENTRO DE DIFUSION Y PROMOCION

Uno de los grandes problemas por los que ha atravesado el proceso revolucionario aun en ciernes y dirección cierta, es el adolecimiento de una Política de Estado en materia comunicacional, mientras tenemos un canal del Estado que quiere parecerse a los canales comerciales y una radio del Estado repetitiva y sin programas con contenido ideológico, no cruzaremos la línea de la información necesaria y útil a la revolución, dos o tres medios aprovechándose para transmitir conciencia revolucionaria debería ser la tónica diaria, ¿Acaso que es lo que hacen los medios privados?, coloquialmente diríamos que lo que es igual no es trampa.

Por otra parte, consideramos que la estrategia comunicacional debe estar orientada a invadir de contra propaganda, los mensajes de los adversarios deben ser respondidos de inmediato en algo así como un “Sistema de Respuesta Inmediata” que contribuya a disminuir el impacto negativo sobremanera sobre la clase media, la revolución aun no ha tocado los medios del Estado y es un mandato constitucional informar y transmitir los logros del gobierno. Creemos además, que estos medios no necesariamente deben estar dirigidos por periodistas, se requiere un cambio de óptica y evitar prejuicios de celo profesional en esta tarea.

La revolución es el camino, lo andado es el camino, tenemos que ensanchar el camino y abrirle varios canales, el resultado debe ser un producto único “Creación de la conciencia revolucionaria”, para seguir impulsando los cambios necesarios que cada vez mas, requiere de propulsores y dirigentes imbuidos en ese producto único. Toda decisión de gobierno debe ser transmitida al pueblo y toda decisión de Estado a todos los niveles debe ser tomada bajo el signo de ese producto único, es la única manera de consolidar el camino andado y continuar construyéndolo.


V.- PODER DEL PUEBLO

La revolución será enteramente triunfante cuando se le haya dado al pueblo el suficiente poder para seguir su destino, es un proceso lento por los obstáculos de lo creado y los que aparecen en el camino producto de nuestra propia gente cuando no está conteste en la asunción del compromiso y la toma de conciencia revolucionaria en el albor de una nueva economía donde el poder del pueblo y el acompañamiento del Estado revolucionario sea el sigo de los nuevos tiempos.

La participación popular como dueños de medios de producción a través de distintas formas de organización llámese cooperativas, asociaciones, etc es una nueva forma de sentar las bases de una nueva economía y es una forma de darle poder, fundamentalmente porque se democratiza la economía productiva ,la creación de redes productivas como las adelantadas por el MCT deben estar debidamente coordinadas con el movimiento económico en general y es una forma inteligente y audaz de romper los espacios monopólicos y oligopólicos aun presentes en la economía de hoy , esto en algún momento sustituiría el papel que el Estado desempeña cubriendo las necesidades de la población a través de organismos como Mercal entre otros.


VI.- CONSOLIDACION DEL PROCESO REVOLUCIONARIO BOLIVARIANO NACIONAL

VI.1.- Conciencia y Poder:

El poder cuando se ejerce bajo la premisa de un concepto revolucionario, conduce al logro de objetivos superiores, estos objetivos no deben ser otros que el desarrollo de un poder económico en manos de la mayoría de ciudadanos y ciudadanas con cabida para todos los sectores y actividades de la economía, sin exclusiones y con igualdad de condiciones. Cuando el Estado decide a partir de la actuación del gobierno revolucionario la dirección de nuestra principal industria, está produciendo Política Económica Nueva , por tratarse de la utilización de recursos que antes se iban para el exterior y hoy en la conformación de una amplia red de pequeñas y medianas empresas e industrias, esto lo hace y es ejecutado gracias a decisiones enmarcadas bajo el signo de la conciencia revolucionaria.

Cuando el gobierno revolucionario decide crear Zonas Económicas Sustentables Especiales, lo hace provisto del interés supremo de participación de las propias comunidades en un tratamiento dado al territorio de esa zona en particular, eso es darle poder y producir los engranajes adecuados para la participación económica.

Todos estos hechos ineluctablemente giran alrededor del logro de la consolidación de la participación del pueblo y su inserción en la estructura económica.

VI.2.- La Economía al Servicio de la Transformación Político- Social.

Otorgarle poder a los ciudadanos para labrarse su propio destino, diríamos, es una de las principales fuentes del devenir revolucionario, la transformación política-social viene acompañada irremediablemente por la participación de un pueblo que quiere ser protagonista. He aquí, el insoslayable patrimonio futuro de las nuevas generaciones de venezolanos y venezolanas. La titularidad de la tierra rural y la posesión urbana convierte a un pueblo en dueños de algo material y tangible, es una nueva realidad, que los inserta como propietarios en la movilidad económica de todos los días. Que bueno que esta revolución haya hecho justicia social y económica, es la expresión que corre de boca en boca, de pueblo en pueblo, de barrio en barrio, de ciudad en ciudad y mas allá de país en país, es el resultado por supuesto de medidas revolucionarias de entrega a quienes nunca tuvieron y que siempre soñaron.

Si la política económica que se lleva adelante de claro corte democrático, amplio y de justicia social se complementa con políticas macroeconómicas ajenas a la coyuntura y que estarían contribuyendo a crear la estructura económica en un proyecto de país, estamos seguros que en algunos años este país, nuestro país, estará en condiciones de crecimiento sostenido y desarrollo, con un Producto Interno Bruto de cifras muy por encima del crecimiento vegetativo de la población, con un ingreso per cápita superior al de casi todos los países latinoamericanos y centroamericanos, con independencia política y económica que nos acerque sin complejos a los grandes mercados.


VII.- RELACION ENTRE LA CONCIENCIA REVOLUCIONARIA Y LA NUEVA ECONOMIA

En el desarrollo del presente ensayo, se han tocado temas relacionados con la relación citada, quisimos no obstante, considerar este punto para el final porque es el título del trabajo solicitado, por tal motivo es menester repasar el estado de esa relación en términos cualitativos, no es una relación tautológica ni mucho menos dubitativa, tan solo es eso, una relación, una imbricación, una idea llevada a la práctica, una circunstancia existencial bajo la sintomatología de una realidad tangible, no es fácil digerir que existe una relación de este tipo y mucho menos creer que para hacer economía se requiere un estado de conciencia especial, eso sí, para hacer esta nueva economía dentro del contexto revolucionario si se requiere la toma del compromiso y un estado de conciencia revolucionaria clara y precisa para poder enfrentar los embates de los sectores conocidos. Hay muchas preguntas que podrían hacerse desde varios ángulos. Ahora bien, un Estado de Conciencia Revolucionaria, requiere de un proceso revestido de continuidad e ideología, no hay conciencia revolucionaria sin ideología, esto supone el convencimiento del origen del problema a resolver y la solución bajo la mirada de transformaciones necesarias como salida al problema original según diagnóstico realizado.

Pueden haber varios momentos o líneas para definir o demostrar esa relación, una de ellas es la línea que vislumbra la necesidad de la ideología, dicho en términos mas precisos, la elaboración de política económica para beneficiar a la gran mayoría de la población depende en sumo grado de la necesaria confrontación con los sectores tradicionales, de no considerarlos para el ejercicio del gobierno revolucionario, para asumir esto así sin la presencia determinística de la ideología, el trabajo no es realizable, así de sencillo. La política macroeconómica tiene conexión e interrelación con economías externas, el intercambio comercial, las finanzas internacionales, la deuda externa, las inversiones extranjeras. Como podrían afectar las posturas revolucionarias investidas de conciencia de país soberano, creemos que sólo si la confusión de la realidad es producto de distorsiones impropias de la economía nacional por parte de sectores interesados en que sea así, efectivamente esto ha ocurrido y paradójicamente la consistencia y decisión de llevar adelante el proceso de transformaciones bajo la égida democrática y en plena libertad individual y económica, ha contrastado con las ideas contrarias vendidas hacia el exterior, aquí se asoma de nuevo la línea que permite ver la relación entre un Estado de Conciencia y una nueva forma de política económica.

El impulso real de una política económica en el marco de un proceso revolucionario bajo el signo del bolivarianismo, depende en mucho de la claridad de los objetivos, de trabajar la política económica a nivel micro, en esto ha de considerarse la creación de una sólida base económica que apunte a la estructura, evitando las decisiones coyunturales por cuanto distorsionan los resultados aunque arregles un problema puntual momentáneo. En Venezuela fue realmente imposible consolidar políticas de cualquier signo en el mediano y largo plazo, esto debido a los intereses parciales oligárquicos existentes. La economía es un claro ejemplo de ello, no hay la menor duda. Es por ello, que la toma de decisiones en la actualidad se corresponden con el mediano y largo plazo en el contexto de un proyecto de país bajo líneas estratégicas que recogen las prioridades sobre lo que ha de hacerse.

Estableciendo un parangón con países destruidos por las guerras, en nuestro país en el año 98-99, la economía se presentaba con marcas de destrucción, con la mayor pobreza existente en toda su historia, el salario real deteriorado, índices de mortalidad infantil y deserción escolar propios de países sumamente atrasados, reservas internacionales en el límite de la insolvencia, el precio del petróleo sumergido en contradicciones y falta de acuerdos en la OPEP, un deterioro moral y niveles de corrupción nunca vistos, inseguridad jurídica propia de país desorganizado, en fin un país casi en ruinas a pesar de los ingentes recursos recibidos por las exportaciones durante muchos años.

Esta situación ameritaba un vuelco profundo, solo con un movimiento revolucionario y preclaro lo podíamos sacar del laberinto histórico en que se encontraba, allí comenzó el rescate de la conciencia nacional para convertirse en el tiempo en conciencia revolucionaria con miras al establecimiento de una economía independiente, soberana que le diera importancia vital a su desarrollo endógeno.


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