Contratados en la Administración Pública ¿Qué pasa con ellos?

El sistema de contrataciones de personal en la Administración Pública de acuerdo a la legislación vigente, Estatuto de la Función Pública, entre otros instrumentos legales, no permite el ingreso de personal a nómina fija si antes no se realiza el concurso respectivo, eso me parece muy bien, que cada cargo sea sometido a este régimen para evitar lo que ocurría en el pasado de ingresos a cargos fijos a quien no reunía las condiciones para ello. Esto no incluye a los ingresos en los denominados cargos 99, que son personal de confianza, hasta acá todo está en orden.

Si en un cargo en particular, digamos un analista de presupuesto, como ejemplo, ostenta un cargo fijo y existe un cargo vacante de la misma denominación, y es ocupado por personal contratado, este no goza de los mismos privilegios en muchos organismos de la administración pública centralizada, autonómos y en especial en alcaldías, inclusive no percibe el mismo salario, ni goza de cesta ticket en cuanto al mismo monto del personal fijo.

A lo anterior agregamos, que los pagos no se realizan en muchos casos de manera continúa, sobremanera a principios de año, igualmente no gozan de beneficios contractuales propios de la actividad que ejercen, amén que las liquidaciones se hacen anualmente, lo que no permite un acumulado significativo para la fecha del retiro.

Nuestra interrogante gira alrededor del porque de esta situación de discriminación que coloca a los ciudadanos en la categoría de segundos, la Ley del Trabajo es muy clara al respecto, a igual trabajo igual salario y remuneraciones, lo que además en un gobierno revolucionario de claro corte popular y laborista esto no se justifica.

Por otra parte, ha quedado demostrado que los que están realizando el trabajo duro, son precisamente los contratados de la administración pública, por aquello, que los fijos están seguros y no pueden ser despedidos, salvo que la violación sea demasiada flagrante, es si se quiere un circulo vicioso, alimentado por la poca esperanza de realización de los concursos respectivos luego de tener más de un año de actividades.

Con respecto a los concursos son pocas las instituciones que han dispuesto este proceso, lo que ha de considerarse como garantía de estabilidad, que los mismos sean realizados de acuerdo a la normativa actual, pero porqué no se realizan, que hay detrás de todo esto, es que acaso, no es una manera de atornillar en el mejor sentido de la palabra a los que reúnan los requisitos académicos y experiencia.

Veamos otro aspecto del asunto considerado y que tiene que ver con la realidad política que vivimos hoy día en Venezuela, la gran mayoría de cargos fijos son ostentados desde la cuarta república por gente de los partidos que otrora dominaban el escenario laboral, muchos han sido jubilados y dichos cargos son eliminados o sencillamente pasan a ser vacantes, para ser ocupados de nuevo deben abrirse los respectivos concursos, lo que hoy es el motivo de preocupación e incertidumbre de los miles de contratados en la administración pública.

Desde el punto de vista partidario, sin caer en sectarismos exclusivistas, es una oportunidad para resarcir, por supuesto bajo los requerimientos exigidos, a quienes han dado algo o mucho por la revolución bolivariana, creemos que es un acto de justicia y valoración de quienes en realidad quieren contribuir a mejorar la prestación de servicios a la ciudadanía, hay viejos vicios difíciles de erradicar y suprimir en funcionarios de vieja data, no se trata de señalar a los corruptos per se, sino a los que por desidia, flojera y poca relevancia en cuanto su papel, pululan hoy en la administración pública, desde los malos tratos hasta los reposeros de siempre.

En fin de cuentas, la situación de los contratados en los distintos niveles de la administración pública, es una espada de Damocles que puede cobrar y bien caro el apoyo a la revolución, no porque se sientan de derecha u oposicionistas, por el contrario, sería una manera de protestar contra la desidia y adolecimiento de decisiones de manera puntual aupados por funcionarios altos y medios que no han medido las verdaderas repercusiones que esta situación ha generado, la revolución debe proteger a sus hijos del desempleo, la inseguridad laboral y el desgaste que origina una situación como esta.

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