Como las “Tres R” ha definido nuestro presidente
comandante Hugo Chávez la tarea de “revisión, rectificación y reimpulso de la Revolución
Bolivariana” dentro de este crucial año 2008. Un período
que determinará la suerte del Movimiento Bolivariano, que después de once
triunfos electorales esta obligado a recomponerse después de su primer revés en
esta contienda de trascendencia
ideológica que aun no ha terminado; pues seguiremos debatiendo el modelo de
sociedad que deseamos para las generaciones futuras. Tal significado fue lo que
se jugó el pasado 2 de diciembre, que insistimos en decir que aquello representó
la posibilidad de mayor avance socialista por vía democrática y pacifica en la
historia de los pueblos; y que si bien no se logró el resultado anhelado por los
revolucionarios, hoy podemos afirmar, a poco más de un mes de este suceso, que
están dadas las condiciones para que se
produzca un inmenso progreso en el campo de la conciencia colectiva popular.
De allí que adentrándonos en la primera
asignatura de “revisión”, el resultado electoral nos evidencia que perdimos
por nuestra propia falla, ya que fue un sector del denominado “Chavismo” quien
decayó cuantitativamente en su índice electoral; el cual hasta hace solo un año
se había expresado en más de siete millones de votantes que reeligimos al
Comandante Chávez. Esta primera
observación tiene que conducirnos al análisis cualitativo del escenario, es
decir, la lectura científica de las profundas razones sociales y políticas que
los números de la derrota guardan dentro de sí. Trátase pues de realizar una
radiografía sensata de nuestras propias fuerzas, que nos permita ponderar las
consecuencias generadas por la dispersión y hostilidad interna entre las
corrientes del movimiento revolucionario; que han abierto camino a la oligarquía
nacional y sus agentes para que inyecten su veneno antisocialista en las
arterias del pueblo. Tiempo es de enfrentar organizadamente la lucha de las
ideas, ya que dentro de todas las clases sociales, el aparato mediático burgués sigue
manteniendo vivos los valores del capitalismo, especialmente mediante la
falsificación del concepto sobre la propiedad privada. Tales valores no serán
derrotados por una generación espontánea, sino mediante una política
centralizada del Estado destinada a institucionalizar la formación ideológica
socialista en cada sector social del país, para que todo hombre y mujer de
nuestro pueblo comprenda que socializar la propiedad es justamente democratizar
la riqueza.
jesussilva2001
cantv.net