Rafael Urdaneta, el brillante olvidado

“¡General…si dos hombres bastan para liberar

a la patria, pronto estoy a acompañar a usted!”

Rafael Urdaneta



En una reciente i curiosa entrevista hecha por el joven i talentoso amigo Daniel Castro, para Vive TV, en compañía de un amigo interesante i culto propietario de un kiosco o puesto de periódicos i otros impresos, me actualizó la preocupación por el olvido que se hace en nuestro presente, de la figura egregia del General en Jefe Rafael Urdaneta Farías, el más constante, leal i eterno amigo de nuestro Libertador Simón Bolívar. Obviamente se trataba de una entrevista por el natalicio del héroe; nacimiento ocurrido en Maracaibo el 24 de octubre de 1788, siete años después que el Libertador. Cuando se celebró el Centenario en 1888, se inauguró también el alumbrado público en el Zulia i naturalmente en Venezuela, constituyendo la fecha un doble motivo de orgullo i gloria.

Por este motivo, es día festivo en el Zulia –que no en Venezuela- i en este proceso revolucionario sin embargo, una de las pocas cosas a lamentar es el olvido que se tiene de este hombre, el más antiguo amigo soldado de Bolívar, desde su primer encuentro en San Cayetano, pueblo colombiano a las márgenes del río Zulia, hasta 15 años después de muerto el Libertador que fueron los años que lo sobrevivió, amándolo i admirandolo como ningún otro venezolano de aquellos tiempos. Bolívar fue quien lo apodó El Brillante i lo consideró el más constante i leal general del Ejército Libertador, responsable de la parte logística de casi todas las grandes campañas, tanto de la del inicio de la Independencia –la Campaña Admirable- como de la final en Ayacucho, la Campaña del Sur. Por cierto que, cuando se unió al Libertador en 1913 para el comienzo de la más famosa de las campañas por sus triunfos i la rapidez de su desenvolvimiento, Urdaneta ya era un soldado de experiencia en la guerra con el grado de Coronel-Comandante, con varias acciones guerreras exitosas i alcanzó el grado de general de Brigada en octubre de 1813. Había sido comandante de la vanguardia del ejército desde Niquitao hasta Caracas; fue comandante de la vanguardia en la Primera Batalla de Carabobo i si no estuvo en la gloriosa Segunda de Carabobo, a pesar de haber organizado la parte logística de aquellos movimientos previos, fue por quedar bastante enfermo -por no decir gravemente- en San Carlos. I desde 1822, fue Comandante General del Ejército. En Nueva Granada, había participado en seis batallas desde 1811 en San Gil, hasta la de Cúcuta en 1813, perdiendo solamente una en Bogotá en 1812. En Venezuela participó en 22 batallas, con éxito en 17 ocasiones i solamente cinco derrotas. Como sitiador, estuvo en 7 ocasiones, entre esos sitios dos veces en Puerto Cabello, i una vez en Cumaná i otra en Angostura. Fue defensor de la plaza, una vez en San Carlos i otra en Valencia, cuando se sostuvo firme con solamente 280 hombres contra un ejército realista de más de 3.000 soldados; pero había recibido la orden de Bolívar de defender Valencia hasta morir. Además participó en dos asaltos: en la del Morro de Barcelona i la batería de Agua-Santa en Cumaná, bajo el fuego del Castillo de San Antonio. También participó en muchas Comisiones Importantes, entre ellas vale destacar la del sometimiento de Maracaibo a la República durante el Armisticio i tuvo efecto la liberación de la ciudad, el 21 de enero de 1821. Se desempeñó en numerosos cargos públicos como diputado, senador, presidente, gobernador, etc., durante toda la gesta emancipadora, llegando a ser el último presidente de la Gran Colombia, donde estuvo a punto de ejecutar a Santander, pero sí lo hizo con Padilla, como cabecillas de atentado septembrino contra el Libertador en Bogotá. Posterior a la guerra, fue Comandante General de las tropas que hicieron honores al Libertador, cuando sus restos fueron repatriados, traídos por él conjuntamente con el Dr. José María Vargas, desde Santa Marta. Fue Secretario (Ministro hoi) de Guerra y Marina, desde 1843 hasta su muerte. Concluía la independencia se había retirado a Coro, como campesino agricultor, hasta que Soublette lo trajo de nuevo a Caracas. Su última misión fue como Ministro Plenipotenciario de Venezuela i Enviado Extraordinario, hacia los Reyes de España, para ratificar el Tratado de Reconocimiento, Paz i Amistad entre los dos países. Aquí dio el mejor ejemplo de austeridad administrativa i de anticorrupción. Como murió en París el 23 de agosto de 1845, hizo que uno de sus hijos devolviera los viáticos que no pudo usar para llegar a Madrid, a pesar de expresar antes de morir: “Solamente dejo en esta vida una viuda y once hijos, en la mayor pobreza.”

Rafael Urdaneta, además, escribió con una prosa algo dura, firme, como si lo hiciera con la espada, pero veraz i con indiscutible sentimiento de patria. Como también lo hizo Sucre, dejó sus Memorias de propia mano i fue tal la admiración que sintió siempre por su viejo compañero de armas, Simón Bolívar, que fundó la Sociedad Bolivariana, germen de todas las sociedades bolivarianas no solamente en Venezuela, sino, además de los países libertados por Bolívar, en muchos otros países del mundo.

Sin embargo, en estos tiempos de revolución, muchas se han olvidado de este zuliano excepcional i grande. Para el rescate del Poder Judicial i del Ministerio Público, he propuesto con razones, la Misión Urdaneta i no se ha tomado en cuenta. En casi nada se le incluye o nombra i en homenajes como el que se hace hoi a Don Simón Rodríguez que lo tiene más que merecido, pienso que algo sí también merece Urdaneta. Lo que pasa es que el Zulia es un Estado sometido a un gobernador ilegítimo que debe ignorar todo sobre este héroe i los que podemos hablar de él, nos abstenemos por no contaminarnos con escuálidos i golpistas. Rechacé un discurso en el Panteón del Zulia o unas palabras en un supuesto homenaje que el ejecutivo iba a hacer a nuestra promoción médica que cumple 55 años, pero quedamos mui pocos. No sé hasta cuando el Zulia tolera conspiración oficial como hace este gobernador, analfabeto cultural, que descaradamente va a recibir instrucciones en Washington. Por eso importa que en la capital, los zulianos de allá i el gobierno, piensen en Urdaneta, el más leal i constante amigo del Libertador Simón Bolívar, toda la vida. Personalmente lo he dicho siempre; mi Magnífica (no santísima) Trinidad Terrenal, son Bolívar, Urdaneta i Sucre ó Bolívar, Sucre i Urdaneta; tres galaxias de primerísimo brillo sideral, en el Cosmos de la Patria.


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Roberto Jiménez Maggiolo


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