Hay que parar la vorágine salvaje del capitalismo

Nuestro mundo caótico de hoy necesita orden para que la naturaleza no sea destruida, los mares, los ríos, y la Atmósfera dejen de ser envenenados , lo suelos no pierdan su capa fértil, los desiertos no crezcan, los bosques no desaparezcan, el clima no cambie y los 10 mil millones de habitantes que seremos dentro de 50 años no mueran de enfermedades y hambre.

Fidel Castro.

Realmente no estamos concientes de la gravedad del asunto, cada día se pierden en esta vorágine salvaje del capitalismos miles de hectáreas de bosques en Venezuela. El país tiene 56,9 millones de hectáreas, casi 60 por ciento de su territorio, bajo algún régimen de protección ambiental, incluidas 11,3 millones de hectáreas de reservas forestales.

Sin embargo vemos con asombro como cientos de miles hectáreas de montañas son deforestadas sin control, algunos ecologistas no gubernamentales discrepan con las cifras del gobierno y estiman que la deforestación es entre 240.000 y medio millón de hectáreas por año en las últimas dos décadas.

A ello se agrega la corruptela de algunos funcionarios medios que no escatiman en colocarse de quinta columna para depredar los derechos del pueblo al disponerse a favor de latifundistas y terròfagos. Lo que está en juego es la lucha por una vida más digna, unas aguas limpias y ambientes apropiados para que las comunidades desarrollen sus actividades humanas en paz y con normalidad.

Los fenómenos catastróficos resultan cada vez más recurrentes, se suceden de manera extensiva y en tiempo menos distantes afectando miles de habitantes especialmente los más humildes que viven a orillas de las vegas de los rios y quebradas.

Si bien es cierto que la falta de planificación en ciudades y pueblos de Venezuela durante más de 50 años ha sido parte de las causas cuando resultan desastres climatológicos, no es menos cierto que la depredación de miles de hectáreas de bosques y montañas continua como causa medular.

Igualmente la irresponsabilidad de algunos funcionarios medios que atienden las llamadas de las comunidades cuando ocurre la emergencia pero una vez que estos eventos dejan de ocupar centimetraje mediático se desentienden de los casos.

Un caso ejemplar ha sido las riadas de San José de Guaribe estado Guárico, una semana después de la orden dada por el Ministerio del Ambiente y la Gobernación de Guárico para achicar las lagunas en peligro de riesgo de desborde, no hay una manguera para operar la mencionada orden.

Estamos hablando de una orden de carácter administrativo de emergencia, pero si esta medida inmediata no se cumple, imaginen ustedes las otras acciones de carácter estructural que han sido ordenadas por el Ministro Pedro Carreño y la Vicepresidente de la República, Doctor Jorge Rodríguez para atender este y otros desastres ocurridos en el país.

Las comunidades ahora tiene la palabra, ellos son los actores de la contraloría social y los primeros afectados en estos eventos desastrosos, ciertamente el estado revolucionario dio y da respuesta inmediata con organismos como Defensa Civil, pero estamos indicando respuestas estructurales que den soluciones a los riesgos que tienen las comunidades a las que también hacemos el llamado para que asuman sus responsabilidades como lo establece la ley y no esperar que el gobierno lo resuelva todo.

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Aldemaro Barrios Romero


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