Seguridad y Soberanía Alimentaria

La distorsión de hábitos alimenticios de la mayoría de población venezolana la cual demanda una serie de productos que no se producen en el país, ni se corresponden con nuestra gastronomía autóctona (trigo, frutas exóticas, comida chatarra), indican que el factor cultural debe jugar un papel preponderante en el proceso de consecución de la soberanía alimentaria y por tanto un punto muy importante a considerar, en el debate del proyecto de reforma constitucional.

No se trata de posiciones chauvinistas, pues si bien es cierto que, aún cuando nos asumimos “mestizos o la mezcla perfecta”, nuestro comportamiento es preponderantemente eurocéntrico en cuanto a nuestros patrones de consumo (alimenticios, habitacional, salud, vestimenta); modos de producción, relación con la naturaleza, etc. Se trata de hacer un esfuerzo cotidiano cada uno por nutrirse con productos que se obtengan en nuestras condiciones agroecológicas y provenientes de sistemas de producción que no dependan tanto de tecnologías foráneas.

Actualmente existe avidez de saber en nuestro pueblo por conocer la diferencia entre Seguridad y Soberanía Alimentaria, por lo que intentaremos respetuosamente contribuir en ese sentido. La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV) en su artículo 305 señala “…la seguridad agroalimentaria de la población; entendida como la disponibilidad suficiente y estable de alimentos en el ámbito nacional y el acceso oportuno y permanente a éstos por parte del público consumidor”. Esta concepción de Seguridad Alimentaria contempla la disponibilidad, el acceso físico y económico; y la estabilidad en el tiempo de los alimentos para la población, sin considerar el origen y producción de los mismos. De modo que ante una producción nacional insuficiente; un modelo de producción agroindustrial exógeno dependiente; y con distorsiones alimenticias de la población, el estado tiende a garantizar la alimentación con importación. Asi pués, con seguridad no logramos soberanía.

En cambio, la Soberanía Alimentaria además de considerar disponibilidad, acceso y estabilidad de la ingesta, debe hacer énfasis en el origen de los alimentos, el dominio de la producción, la vulnerabilidad de la cadena alimentaria y aspectos culturales como los hábitos alimenticios, procesamiento local, productos locales, modos de producción.

Con esta premisa se propone por Soberanía Alimentaria como “La autodeterminación e independencia de la nación ejercida a través del dominio social de la producción, almacenamiento, procesamiento, distribución y consumo de los alimentos, para sustentar primeramente a su población con una nutrición sana, balanceada y suficiente; con acceso físico y económico; con distribución equitativa; sobre la base de la formación de los ciudadanos, del control integral de los germoplasmas; del acceso a los recursos naturales tangibles e intangibles; así como de la apropiación de conocimientos y tecnologías sustentables generadas según los valores y potencialidades históricas, sociales, culturales, políticas, económicas y agroecológicas, que preserven la naturaleza”. De modo que la soberanía no es un decreto o un articulado, es una visión que deber ser reflejada en la reforma constitucional. Con Soberanía Alimentaria logramos la Seguridad.

(*)Colectivo Agroecológico Aragua. Sembrando el conuco

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