El brujo embrujado, dijo la verdad: “Caldera no terminará la presidencia”

El 23 de octubre de 1996, es apresado por la Disip, el astrólogo José Bernardo Gómez, tras dar a conocer en una de sus predicciones que el Presidente de la República Rafael Caldera, no terminaría la presidencia. La persecución contra José Bernardo Gómez fue intensa. Se requisaron unos 27 vehículos, se le buscó en catorce viviendas, se rastrearon sus llamadas telefónicas y se interrogaron a sus vecinos, parientes y amigos. Finalmente lo sorprendieron comiéndose en una arepa en Cacaito, y de la manera más serena le dijo a sus captores: “Así como Galileo mantuvo que las torturas a su persona no impedirían que la Tierra continúe girando alrededor del sol, ustedes con meterme preso no conseguirán revivir al doctor Caldera. Escríbanlo, está muerto. Lástima”. Con arepa y todo cargaron con él. Ciertamente no era posible predecir la muerte de doctor Caldera, porque ya para entonces estaba muerto. Como a una momia lo llevaban y traían, sólo balbuceaban cosas totalmente ininteligibles y sólo un milagro lo mantenía en pie. Milagro todavía es que se mantenga en su casa, como la momia de Lenin perfectamente incorruptible en su ataúd. Ahora, la pregunta fundamental es: ¿Cuándo, qué día y por qué, murió el doctor Rafael Caldera?

El doctor Rafael Caldera fue durante toda su existencia sino una gran falacia. He ahí el quid del asunto. Primero, no conoció a su padre, y siempre mantuvo el mayor desdé y silencio hacia su madre. “Su obra monumental”, una biografía sobre Andrés Bello, no la escribió él sino su suegro don Luis Gerónimo Pietri y don Pedro Grases. Caldera se había graduado de bachiller en Filosofía en el Colegio San Ignacio de Caracas, y su tesis de grado sólo constó de 14 páginas, titulada “”Rasgos biográficos del prócer yaracuyano José Gabriel Álvarez de Lugo”; cuatro más tarde, insisto, don Gerónimo Pietri y don Pedro Grases le ayudan a escribir una biografía de Andrés Bello, de 167 páginas. Después nunca más hizo otra cosa que hablar, copiarse los trabajos de eminentes juristas sobre la Ley del Trabajo, vivir dando mítines y declaraciones a la prensa.

Quien realmente lo mete a la política fue Rómulo Betancourt, dándole el cargo de Procurador General de la República, después del golpe contra el Medina Angarita, el 18 de octubre de 1948. De ahí en adelante cree que puede despegar solo, pero en verdad no tenía nada propio. Voy a dejar esto hasta aquí, y si hay peticiones de los lectores continúo con más material, que tengo suficiente como para dos gruesos volúmenes. ¿Qué tal?

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José Sant Roz

Director de Ensartaos.com.ve. Profesor de matemáticas en la Universidad de Los Andes (ULA). autor de más de veinte libros sobre política e historia.

 @jsantroz

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