Nueva coyuntura compañer@s donde no se pueden
cometer los mismos errores que se cometieron en los año 2001 y 2002, momentos
en que la mezcla de soberbia ciega y retroceso conciliador casi dan al traste
con el proceso transformador bolivariano.
En primer lugar: la nueva ofensiva imperial y
oligárquica no es un “plan golpista” (independientemente de todos los golpistas
que hay e intentan hacer lo suyo), es una política de acumulación y
movilización de fuerzas capitaneadas por nuevos sujetos que los debe llevar a
una eventual “rebelión civil”. Es la “revolución blue” –es decir azul- como ya
lo decíamos a comienzo de la campaña electoral. Plan que estaba planteado
generar en los últimos momentos de campaña o el día mismo de las elecciones y
que se les cayó a última hora. La rebelión civil esta basada en la sumatoria
geométrica de fuerzas que por sus capacidades excéntricas y concéntricas, es
decir, su espectro multiplicador sobre la sociedad y su seductora fuerza de
captación movilizadora, debe promover, primero, movilizaciones, paros, saboteos
y estallidos difusos, permanentes y cada vez mas intensos en todo el territorio
nacional, y segundo, con capacidad al interno del estado de ir quebrando la
precaria unidad que se conserva al interior de la burocracia y la tecnocracia
de estado, la dirigencia política “rojo-rojita” y finalmente la Fuerza Armada. Si tiene éxito,
de allí en adelante todo puede pasar desde lo más “dulce” hasta el magnicidio.
Igualito que en el 2002 pero sin golpe como objetivo, al menos en principio. El
objetivo es la renuncia del presidente por presión política y de masas sin que
se rompa el hilo constitucional o en todo caso la preparatoria de las
condiciones para una sucesiva pérdida de elecciones (comenzando por el mismo
referéndum consultivo para la aprobatoria de la reforma constitucional) y el
desmoronamiento de la hegemonía política bolivariana por inversión de la relación
de mayorías (ahora será 40-60 a
favor de ellos). Eso no hace a la derecha menos fascista, la hace más peligrosa
e inteligente.
En segundo lugar: la derecha, como punto de partida,
se sostiene ahora sobre un nuevo sujeto “angelical, pacífico y apolítico” que
sustituye “la sociedad civil” del 2002. Este sujeto, por construcción mediática
pura, sitúa la confrontación política actual entre la juventud libre y
civilista frente al horroroso dictador violador de las libertades civiles y la
libertad de expresión. Su imagen no es por tanto la de un sujeto
anticonstitucional y antidemocrático, basado en el odio al pobre y defendida
por viejos babosos y reaccionarios como el cardenal, Carmona y Carlos Ortega.
Se presenta como el mas constitucionalista y democrático de todos los mundos
sociales, un mundo limpio y joven que no tiene nada que ver con esa historia de
hace 5 años. Lo importante aquí es que han logrado “crear sujeto” nuevamente,
que por más “virtual” y “mediático” que sea, se sostiene sobre una subjetividad
social real. Esta subjetividad es profunda y dura, el “hombre nuevo” del
“Capitalismo del Siglo XXI”. Es la subjetividad del consumidor, del ser social
como sujeto de consumo, feliz y gozoso del inmenso universo de consumo que le
provee el orden liberal-capitalista y de lo cual come, vive y crece. Además, es
lo único que le importa: la libertad de
consumo es su libertad y el límite de su mundo. Y si no la tiene
materialmente porque sus precarias entradas económicas no le dan al menos lo
tiene a través del espectáculo urbano (publicidad, Centros Comerciales) y
mediático. Estos muchachos que ahora salen a la calle por miles (son miles
Mario Silva y no grupúsculos de Bandera Roja manipulados por la CIA) no están luchando por la
“libertad de expresión” están rabiosos porque se les quitó un producto de
consumo muy divino y barato: RCTV, de quien toman su canción emblema como himno
propio. En otras palabras, están luchando por su “libertad de consumo” como
ellos mismo lo dicen: “soy yo el que decide si quiero ver novelas o no, si
quiero ver a Mario o a Guillermo”. Les importa un carajo a que intereses
responde nada porque ellos crecieron en el mundo mágico del fetichismo
mercantil consagrado socialmente. Una medida por tanto profundamente “impopular”:
crear TVES y sacar a RCTV, lo que
equivale a cambiar a Disneylandia por una comiquita para ellos majunche y
oficialista de registro nacional. “¡Ni de vaina me vas a violar mi libertad a
decidir que es lo que quiero consumir, y peor, fíjate ahora se le ocurrió a
Chávez que no se pueden utilizar ni toallas sanitarias ni tintes de maquillaje
porque y que son malos: tirano, dictador…vete maldito!” Un sujeto por tanto creado por represión al consumismo
y a la subjetividad más sólida y “libre, inocente y democrática” que ha
producido el mundo capitalista: un
verdadero monstruo vacío y lindo, que utiliza incluso nuestras propias
consignas antimilitaristas y libertarias para darse contenido y sentido.
En tercer lugar: es absolutamente natural que este
sujeto haya emergido en el “apartheit” urbanístico de las clases medias y de
piel blanca y su movilidad se haya centrado sobre los territorios que le son
suyos. Allí es donde se concentra el odio hacia el sujeto odiado que lo
simboliza todo: Hugo Chávez. Sin embargo
esta vez la razón por la cual emerge no es aquella bruta y torpe reacción de la
burguesía ante algunas leyes aprobadas (leyes habilitantes del 2001) y su
moderada proyección reformista. Es como
decíamos un acontecimiento político que reprime el consumismo mediático cosa
que en principio toca a toda la sociedad. Se abrió por tanto el boquete por donde pueden
acceder al mundo de los desposeídos por lo impopular de la medida (novelas y
radiorochela las vemos tod@s sin distingo de clase) soportado además en algo evidente:
el descontento popular –generalizado- por el desastre de la administración
pública y la arrogancia e inmoralidad de much@s y much@s de sus dirigentes. El plato esta servido para lograr el sueño de
Ramos Allup: sacar una marcha de Catia contra Chávez. El sujeto lo permite
porque nace en un espacio abandonado por el movimiento revolucionario desde el
fracaso de la toma del rectorado de la
UCV en el 2001. Un movimiento estudiantil en una buena parte
burocratizado y mimado entre hoteles, viajes a Cuba y un pesado eventismo sin
protagonismo, lenguaje y luchas propias, guiado muchas veces por invisibles
instituciones de estado o por movimientos que se reclaman de la ortodoxia mas
vieja y anquilosada del pensar y el quehacer revolucionario. Sustituido en puntos
específicos por un “sujeto multitud” (ambigüedad de las multitudes de la cual
habla el intelectual y militante Paolo Virno) que se basa en la “guerra de
redes”, con una enorme capacidad de interconexión y movilización rápida
organizadas en redes de celulares e Internet, con billete y innumerables
vehículos –motos, carros- a disposición, mas toda una maquinaria partidaria,
empresarial, gremial y universitaria de apoyo y acompañmiento como actualmente
ya empieza a develarse (ver el excelente artículo de Alberto Monteagudo “guerra
de redes” http://www.aporrea.org/medios/a35670.html). ¿Qué proyecta todo esto? La posibilidad en cualquier momento de que
liceos y universidades públicas ya agujeradas con mucha fuerza en la UCV y LUZ se sumen al sujeto
que emerge (ayudados por la amplia derecha universitaria y de educación media a
nivel profesoral), seguidos por los cacerolazos del descontento popular. Es la “rebelión estudiantil” posible de la
cual habla en un artículo reciente el compañero Roberto López (http://www.aporrea.org/educacion/a35588.html).
A continuación un corredor territorial
antichavista y guarimbero (posiblemente muy violento por las confrontaciones
pueblo-pueblo que puntualmente deben darse) puede abrirse en Caracas entre
Caricuao, Montalbán, El Paraíso, Quinta Crespo, El Silencio y reforzado por los
bloques de Vista Alegre y San Martín. Si
esto se da y se repite en diferentes ciudades, las condiciones están dadas para
comenzar una rebelión civil que congregue la “unidad nacional” contra el
tirano. ¿Salida electoral o violenta?, será un problema de acuerdos tácticos
del bloque nacional en formación y las decisiones del Departamento de Estado.
Allí todo el mundo develará sus caras y se sumará al bloque. La derecha
política, gremial y empresarial por su lado seguida de la derecha roja presente
en instituciones, partidos y cuarteles, hasta llegar entre otros al nuevo y
joven Miquelena, que ya maneja medio gobierno y todo el mundo sabe quien es.
En cuarto lugar: la dinámica escondida de esta
“rebelión civil” debajo de su cara angelical y pacífica parece que seguirá la
vieja agenda paramilitar de la oligarquía colombiana y por extensión del Plan
Colombia tratado con mucha discrecionalidad. Un juego de vida y muerte bien
administrado entre el juego mediático y el sicariato. Con dudas pero ya se
puede elevar la hipótesis de que el plan de muerte ha comenzado escogiendo en
principio el asesinato de militantes muy de base, algunos conocidos otros no,
como hemos visto con los últimos asesinatos de militantes de base en Caracas,
para posteriormente ir avanzando hacia arriba dentro del movimiento popular y
social con los personajes de mayor credibilidad. Les interesa desesperadamente
abrir el boquete popular y para ello necesitan aterrorizar a los movimientos
comunitarios más consecuentes y más atrevidos y que podrían bloquear un
eventual boquete antichavista. Estamos viendo por supuesto puros escenarios
posibles que podrían chocar con otro tipo de fracciones de derecha que se
impongan más asesinas o más civilistas. Lo único seguro es que la vida está en
juego desde la vida de Chávez hasta el mas humilde militante o colaborador. La
misma violencia social acumulada crea las condiciones para armar este contexto
que viene despertando al menos desde el año 2003 con los asesinatos a
dirigentes campesinos y que goza de una impunidad y una invisibilidad oficial
casi absoluta. Felicitamos por ello el comunicado público hecho por la Coordinadora Simón
Bolívar sobre el asesinato de dos de sus militantes.
En quinto lugar: pero aquí hay que ver la misma
administración del juego vida-muerte, paz-violencia, promovida desde los mandos
imperiales y burgueses. Dicen los yanquis en sus papeles que el problema para
ellos es Chávez y su tesis del “socialismo del siglo XXI”, pero también su
problema es cuidar la infinidad de intereses petroleros y no petroleros que
tienen en Venezuela y en general dentro del continente. Una guerra civil o
cualquier cosa que se le parezca promovida por un golpe duro o por un
magnicidio de ser posible no les conviene para nada, ni les conviene intervenir
sin tener un asiento institucional y de masas que los respalde como buenos
salvadores ante una revolución que se profundiza. Necesitan de actores endógenos
consolidados y en ese derrotero andan, dentro y fuera del gobierno para que le
hagamos el trabajo que les interesa. La estrategia es por tanto a cuenta gotas
pegando aquí y allá para atinar mejor el zarpazo: “revolución blue” ( negra,
blanca o como se llame) y de allí en adelante lo que sea . Por ahora hacen su labor de coordinación
interna y externa, moviendo las piezas de la OEA y Unión Europea, escualidismo y derecha
internacional, comando internacional mediático, y alguna que otra declaración
de gobierno muy moderada en tonos como han sido todas sus últimas declaraciones
de un año para acá. Esto responde también
a la perfecta información de la correlación de fuerzas interna dentro del
gobierno, la fuerza armada y el estado, donde nos es precisamente la izquierda
revolucionaria ni nada que se parezca lo que prevalece. Y a ello también
tenemos que sumar el imprescindible campo empresarial y de la burguesía. Consideramos que muy equivocados están los que
ven en Globovisión al histérico de Ravell y el amargado de Marcel Granier como
voces mediáticas inmediatas. El mando empresarial y mediático sigue estando
altamente concentrado en Gustavo Cisneros y Venevisión, y después del adiós a
RCTV más que nunca, como altas y maravillosas son las actuales ganancias de la
gran burguesía. Su consigna, ¡Paz por favor que las cuentas bancarias están
llenas!, eso sí ¡no te metas Chávez con nuestros grandes intereses sin consultar
o negociar, que entonces si me arrecho!. Allí también la cosa va a cuenta gotas
con saboteo interno y externo y haciendo negocios fabulosos vía corrupción y
compra de funcionarios y políticos. En el reparto de estos botines equilibran
sus contradicciones internas. Ahora, si estos inocentes carajitos y la camada
de la obediente “sociedad civil” que le sigue detrás, les abren un boquete importante
y seguro se puede pensar en “algo mejor”, dirán. De todas formas no cuenten por ahora con ellos
para lanzarse de carne de cañón como la vez pasada, primero me pruebas que la
cosa está de pinga.
En sexto lugar: ¿hay o habrá sujeto de este lado?, ¿se
libera o se silencia?, ¿quién lo administra y lo promueve, la burocracia o sus
propias fuerzas?, es decir, ¿es un espectáculo más o es de verdad porque de
verdad es hora que vuelva emerger?, ¿cómo y de donde renace, del PSUV, de las
bases del pueblo con o sin partido, de un suceso inesperado? That is de question. Esas son en nuestra
consideración las grandes preguntas hacerse desde el campo de la revolución. No es la “rebelión civil” y su sujeto
consumista y angelical nuestro enemigo mas peligroso y destructivo, por mas
monstruoso y asesino que sea detrás de la imagen y de las masas que lo
escenifican, el enemigo está en nosotros, dentro y entre nosotros. El enemigo
esta en la manera en que pasivamente hemos visto a Chávez como el único sujeto
político de la revolución, el único convocante, el único diseñador del camino y
de la lucha revolucionaria. Y peor aún, hemos dejado, a pesar de la
inconformidad y la arrechera contra ella, que la burocracia gobernante
administre nuestra agenda militante y ponga en nuestras bocas y mentes las
consignas, los colores, los modos de ser y hacer del revolucionario. En otras palabras, no le hemos quitado el
poder, no hemos creado las condiciones para que desaparezca su imperio interno.
La rebelión antiburócrática y clasista es la verdadera respuesta a la “rebelión
civil”. Si de una vez por todas asumimos
a Chávez por lo que objetivamente es: un presidente, un primer dirigente y
comandante de la revolución, un compañero, y no EL SUJETO del proceso, la
relación y hasta el respeto hacia lo que él simboliza, estaría garantizada en
una relación dialogante y abierta más allá de nuestras adoraciones y quereres. Y si de una vez ponemos contra la pared a la
arrogancia burocrática no hay “rebelión civil” que valga ni “manipulaciones de la CIA”. Somos nosotros los que
debemos estar en rebelión permanente contra este sistema. Asumir a fondo “la
libertad plena de acción y expresión” dentro de la revolución en curso. A
riesgo propio, por ello decimos que Globovisión y todo el movimiento
reaccionario que está detrás de la “rebelión civil”, en estos momentos se
convierte en el sexto motor de la revolución (¡Por favor no cierren ni piden el
cierre de un medio que me devela el enemigo por completo en su acción e
intención!). Es un medio que por
reacción a lo que emite en su información, imagen y mensaje, su mentira y
descaro respaldado por sujeto movilizado y consumista, nos sirve de instrumento
para dar importantes saltos cualitativos empezando por la liberación de la
movilidad social y la palabra, armar flujo y tejido propio, producir política y
estrategia ante una coyuntura donde el estado se vacía como potencia productora
subjetividad liberadora y de lucha y emerge la potencia real del trabajo vivo,
del pueblo en todo su arcoiris de identidades y demandas. Emerge la posibilidad
por ejemplo de “despartidizar” el partido, deslocalizar y politizar los
espacios sociales de organización, multiplicar las coordinaciones
revolucionarias que hoy nacen y se desarrollan convirtiendo sus batallones y
reuniones en verdaderas asambleas populares abiertas y convocantes a grandes y
multiplicados debates populares para el ejercicio real de su poder territorial
e iniciativas propias de movilización. Abriendo planes de defensa y
expropiación a los conspiradores, en caso de necesidad, pero también invitante de
los sectores mas progresivos de la “rebelión civil” para dar la lucha juntos
contra la macolla burocrática a nivel educativo e incluso por la democracia
revolucionaria vs. la monopolización capitalista. Una excelente posibilidad a
nivel educativo para lanzar de una vez por todas la iniciativa de constituyente
universitaria. Rodilla en suelo pero la vista bien alto y lejos. El plato está
servido de ambos lados, preparémonos para todo lo peor por ley de militancia
pero también para un nuevo 13 de Abril mucho más complejo y profundo, ligado a
la profundización democrática, contracultural, antiburocrática y antimonopólica
de la revolución.