Pasar
de una cultura política del tutelaje y la representación, a una de
participación protagónica, amerita asumir que hay que cambiar los patrones,
normas y códigos que rigieron el desarrollo de la sociedad de la Cuarta República,
dónde la minoría política y politiquera se abrogaba el derecho de
representación de la voluntad del pueblo, situación ésta que mantiene alejada a
la mayoría de los ciudadanos y ciudadanas de los escenarios y esferas de dónde se
toman las decisiones.
Es
indispensable, o mejor dicho, urgentemente necesario dar el salto adelante
profundizador de este proceso, significa entonces, eliminar la brecha
distintiva de dirigentes y dirigidos, simpatizantes, amigos y militantes, tal
como lo tiene establecido la partidocracia. Todo los que nos hemos hipotecado
por un mundo mejor y que defendemos los postulados de la constitución, somos
militantes y dirigentes de este proceso revolucionario, somos impulsores y
defensores del constituyente primario,
es decir, el ciudadano común, el que construye su propia legitimidad
político-social, donde se levantan las bases del poder popular.
Dar
el verdadero salto adelante para
construir el poder popular, es
entender que estamos desarrollando la propuesta de la nueva sociedad
socialista, y que, los materiales y herramientas para esa construcción están
expresados en los cinco motores, propulsores de la revolución Bolivariana,
cuyas poleas y engranajes se nutren enérgicamente del Proyecto Simón Bolívar y la Constitución de la República Bolivariana
de Venezuela, en sus artículos 62 y 70 que le dan viabilidad a esta nueva etapa.
El
poder popular como expresión del
Socialismo del sigo XXI, demanda un nuevo orden organizacional, político e ideológico, que se manifiesta y
se materializa cada día más en la organización social a través de los Consejos
Comunales, en lo laboral, en la cogestión y el impulso de las experiencias de
los Consejos de Fábrica y de Trabajadores; en lo político ideológico en la
propuesta de conformar el Partido Socialista Unido de Venezuela y en el gran
desarrollo del Tercer Motor “Moral y Luces”, así como varias iniciativas de escuelas de formación sociopolítica en
instituciones y espacios comunitarios.
No
hay dudas que la sustitución de un modelo de vida por otro, la concreción de
nuestras utopías y la redención de nuestro pueblo, está en nuestras manos y en
la actitud que asumamos ante las demandas de la patria.
Resumamos
pues, junto al Comandante Chávez, cuando dice: “…Hemos recibido sin duda el
mandato del pueblo para apretar el acelerador, para avanzar sin descanso en la
vía hacia una Venezuela socialista…”*
¡¡¡A
organizar Poder Popular!!
¡¡Contra
el burocratismo y la corrupción, organización!!
¡¡No
queremos ser gobierno, queremos gobernar!!