Las Bondades de un País que no Queremos ó Yo Quiero Bailar Pegao'

Hace unos día recibí un correo electrónico cuyo contenido era una
presentación power point. Debo confesar que tiemblo cuando descubro las
letritas PPS en el adjunto. Es que por lo general los PPS contienen
mensajes ridiculísimos acompañados de unas imágenes como sacadas de la
habitación rosada de una solterona cursi. Imágenes de gatitos en una
cesta con encajes y faralaes, o de un cahorrito peludo con gorrito de
bebe dentro de un coche de ídem. Una rosa, un violín, una partitura y
un corazón atravesado por una flecha rococó. Cuanto cliché de mal gusto
exista será plasmado en un PPS.

Las fotos, que van pasando por tu pantalla como un show de diapositivas
vienen acompañadas por mensajes de dudoso contenido literario.

Creí haberlo visto todo en lo que a PPS se refiere, pensé ser inmune a
sus efectos devastadores: Soy delicada, lo admito, soy exigente también
y estas mediocridades realmente me afectan.

Conociendo al remitente, podía anticipar la calidad del documento. Este
prometía ser horrible. Fue peor de lo que imaginé: Una única imagen, un
riachuelo en medio de un bosque de pinos y un pésimo dibujo de una
balanza que nada tenia que ver la aquel bonito y foráneo paraje.

Hasta ahí todo iba mal, pero empeoró una vez que las letras salieron de
todos lados de la pantalla, formando palabras que, pretendían si éxito,
construir frases de profunda reflexión.

Mala Materia Prima, creo que se titulaba y más o menos decía sí:
(resumo al máximo para no victimizar a quien ha tenido la deferencia de
leer hasta aquí.)

Se preguntaba el autor el por qué de la desastrosa situación actual del
país. ¿Cómo era posible que un ser funesto como Chávez hubiese
permanecido en el poder durante todos estos años? ¿Sería diferente
Venezuela de gobernar otra persona?,Manuel Rosales, por ejemplo.

Comparaba la conducta desordenada, e irresponsable de los venezolanos
con la ordenadisima, meticulosa y honesta manera de ser de los
norteamericanos. Citaba un ejemplo, una y mil veces mencionado por los
mayameros. La honradez del ciudadano común al adquirir el periódico en
una coqueta cajita metálica, la cual, al introducirle una moneda, se
puede abrir su puerta y tomar un periódico del montón que guarda
dentro. Bien podría el comprador tomar más de un ejemplar, mas no lo
hace. Porque ese rubio ciudadano es norteamericano y esa gente si que
es honesta.

El autor se lamenta de como nosotros en nuestra inferioridad, somos
incapaces de controlar nuestro impulso de acaparar por el precio de una
moneda el contenido de toda la caja. También resalta la limpieza de las
calles y espacios públicos de aquel y otros países del norte.

Luego se dedica a enumerar un sin fin de conductas inapropiadas de sus
¿compatriotas?, tales como, comerse los semáforos, no respetar el paso
peatonal, ser impuntuales, indisciplinados, groseros, gritones, y creo
que olvidó mencionar que bebemos cerveza en la playa, reímos a
carcajadas y bailamos pegao.

Concluye nuestro genio con una teoría reveladora: Estamos hechos con
mala materia prima. Por lo tanto no importa quien nos gobierne, el país
es un desastre porque somos un producto defectuoso.

Si, debe ser por la mezcla de razas, digo yo. Eso lo he escuchado hasta
el cansancio, que los negros son desordenados, que los indios son
flojos y por eso el venezolano es así. Se salva, en todo caso, quien
posea un mayor contenido de sangre europea. Ellos conforman el grupo de
compatriotas pensantes y pujantes. La blancura es una virtud para
ciertas personas. Blanquearse a punta de cruces matrimoniales o a punta
de dinero es una prioridad para algunos. Hay negros blanquísimos con
billeteras barrigonas y , por desgracia, blancos tan negros como los
huecos que tienen sus zapatos gastados.

Al final el autor nos da una pequeña luz de esperanza. Nos pide que
reflexionemos, que nos esforcemos en emular a quienes han construido
países civilizados a base de honestidad, trabajo y disciplina. Depende
de cada uno de nosotros.

Podríamos tener un país como el de los gringos, con autopistas de ocho
canales, custodiadas por amables policías catires, armados hasta los
dientes, que brindan protección a los correctísimos contribuyentes.

Con vecinos que nos vigilan, esperando que te equivoques, para
dedicarte una demanda que te puede dejar en la limpia y ordenada calle.

Un país maravilloso donde millones de sus habitantes no tienen acceso
sus modernos hospitales dotados con equipos de última generación, donde
los médicos no mueven un dedo hasta que la compañía de seguros del
paciente apruebe, o no, el tratamiento a seguir, o no.

Una nación que elige a sus jueces y fiscales, democráticamente, a
través del voto, lo que ha propiciado miles de casos escandalosos
montados por funcionarios en campaña, contra ciudadanos inocentes, con
la única finalidad de obtener la simpatía del votante.

Un país con miles de cárceles regentadas por empresas privadas y
atiborradas de personas de otras razas no tan lindas como la blanca y
algunos blancos defectuosos, con la piel manchada de tatuajes, que son
contratados como mano de obra barata para producir la más variada gama
de ingeniosos productos.

Imaginen llevar a sus pequeños a enormes y seguras escuelas, con
entradas dotadas con divertidos detectores de metales y policías
encubiertos que amenizan los recreos para que cada año escolar sea una
experiencia memorable.

Un lugar donde todo se puede comprar y vender. Hace algunos años se
hizo una subasta de caridad en la cual se vendieron los objetos
personales de un asesino que torturaba, sodomizaba, mataba luego se
comía a sus invitados. Los filántropos se peleaban por adquirir los
cuchillos, punzones y otros objetos artesanales que que utilizaba el
singular homicida para cometer sus originales y coloridos asesinatos.
¿Qué quién era en beneficiario de dicho evento? Pues los familiares de
las víctimas, por supuesto.

Un país en el que sus ciudadanos son obsequiados con el privilegio del
crédito, compre hoy y pague por siempre. Una fabulosa manera de obtener
toda clase de cachivaches innecesarios que puedes atapusar en tu garaje
hasta que ya no quepa ni una aguja. Estos gringos han pensado en todo:
si llenas tu garaje puedes seguir comprando, ya que, por una irrisoria
suma, puedes alquilar uno o más mini depósitos donde guardar más
cachivaches. Tener es ser y mientras más tienes más eres.

Podría seguir enumerando el abanico de benefícios que obtendríamos al
imitar a los vecinos del norte. Sin embargo creo que ya se pueden hacer
una idea más o menos clara lo que se nos vendría encima.

Menos mal que el autor del PPS tuvo la gentileza de hacernos saber que
solo depende de nosotros. Es un alivio, porque como somos negros, somos
indios y no nos da la gana, tendremos país para rato. Asi que a reir a
carcajadas y a bailar pegao', bien amapuchao'

[email protected]
carolachavez.blogspot.com

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