Una parcialidad del sector académico venezolano está muy confundida. Una
muestra de esta confusión la constituyó la triste y antihistórica acción de
grupos dentro de las universidades venezolanas que pretendieron respaldar un
paro con fines antidemocráticos (deponer un presidente legítimo por vías
inconstitucionales). Un ejemplo reciente de esta confusión parece encontrarse,
al menos por la reseña hecha en un diario venezolano -con la salvedad
correspondiente sobre la notable poca objetividad existente en alguna prensa
nacional- de la presentación realizada por un investigador venezolano acerca de
los resultados de la gestión gubernamental en esta área; para facilitar las
cosas, el mencionado profesor dijo que el resultado de la política de educación
adelantada por el gobierno es más o menos que ninguno. Sin ánimo de dar
respuesta ni polemizar en ningún sentido con este profesor, y con el fin de
hacer honor a la verdad que debe ser el compromiso permanente de la Academia, me
permito contribuir con las siguientes puntualizaciones:
a) El gasto público total asignado a educación durante los últimos tres años
(2000-2) excedió, en términos reales, en promedio casi un 50% el gasto total en
educación de 1998, último año gestión del presidente presidente Caldera, y el
promedio durante los últimos cuatro años (1999-2002) es hasta un 19% superior al
promedio invertido durante esa gestión.
b) La tasa de escolaridad general de la población, el número de personas que
se encontraban estudiando para el año 2002, aumentó casi diez puntos enteros
porcentuales, o un 17% en relación con el año 1998. Merece destacarse que el
aumento en la matrícula se produjo en todos los niveles educativos.
c) Particularmente, el incremento en la matrícula de educación preescolar fue
incluso superior (20,18%).
d) La tasa de deserción en Educación básica disminuyó 64% para el 2001.
Aunque es necesario seguir haciendo esfuerzos para disminuir la tasa de
repitencia que se mantiene en niveles comparables a los existentes en períodos
gubernamentales anteriores.
e) El número de matriculados en educación media aumentó casi treinta por
ciento (28,47%) en comparación con 1998, y disminuyó la tasa de repitencia a
este nivel (-16,98%), cayendo, incluso en términos absolutos, la cantidad de
jóvenes que abandonaron sus estudios, desde 32.449 hasta 27.778 para el año
2001.
f) Se han construido hasta ahora 2679 escuelas bolivarianas, que proveen
atención integral a más de medio millón de jóvenes en edad escolar en los
niveles de preescolar, básica, educación especial, en áreas rurales y urbanas y
atención a la población indígena.
g) La matrícula de educación superior ha aumentado también notablemente,
hasta un 14%, e incluso existen políticas y proyectos gubernamentales hacia el
sector que apuntan a mejorar la calidad y equidad de la educación a este nivel y
rompen radicalmente con la actitud omisiva y antagónica de gobiernos
inmediatamente precedentes, esta política ha recibido reconocimientos de
autoridades universitarias abiertamente opuestas a la gestión del actual
gobierno nacional.
Con esto no pretendo redactar una apología de la acción del gobierno
venezolano en materia educativa, quedan por hacer muchas cosas para mejorar en
especial la calidad de la educación nacional, pero sí dar una contribución,
necesaria en mi opinión, para elevar el tono y contenido del debate político y
de políticas públicas existente en Venezuela.