Historia del ferrocarril venezolano

¡El tren, allá viene el tren¡…

Santos Luzardo (Doña Bárbara)

Una de las características mas resaltantes de la clase dirigente que saqueó y malgobernó a nuestra nación por décadas fue la de no haber ejecutado las acciones y tomado las decisiones que a nuestra patria le convenían en un momento histórico dado.

Venezuela es uno de los pocos países latinoamericanos que hasta hace poco no contaba con una red ferroviaria que uniera a sus principales zonas demográficas, económicas y estratégicas, (solo poseíamos, hasta ahora, ramales aislados e inconexos); hasta Paraguay y Bolivia, paradigmas de la pobreza en nuestro subcontinente, cuentan desde hace bastante tiempo con importantes sistemas ferrocarrileros.

El primer ferrocarril ingles, inaugurado en 1.821, fue construido por George Stephenson, considerado desde entonces como el padre de la locomotora; este ingeniero inglés estuvo en nuestra patria en la década de 1.830 realizando un estudio para la construcción de un sistema ferroviario entre Caracas y la Guaira. Las penurias económicas de la Venezuela de ese entonces impidieron la concreción de dicho proyecto, que de haberse realizado, hubiera convertido a Venezuela en la primera nación latinoamericana en poseer este medio de transporte.

En 1.877, Tucacas se convirtió en la primera población de nuestro país en poseer un servicio de trenes. En 1.883 se inauguró el ferrocarril entre Caracas y La Guaira. En 1.894 comenzó a funcionar El Gran Ferrocarril de Venezuela que cubría la ruta Caracas-Valencia. Para 1.908 era tal la importancia y magnitud de nuestro sistema ferroviario que el Ministerio de Obras Públicas de ese entonces dictó una resolución en la que se disponía la formación de una carta general de los caminos de hierro que cruzaban el territorio nacional.

Para 1.939 existían los siguientes tramos ferroviarios en nuestro país:

Caracas-La Guaira: Longitud 36.50 Kilómetros.

Puerto Cabello-Valencia: Longitud 54.75 Kilómetros.

Tucacas-Barquisimeto: Longitud 163.25 Kilómetros.

Encontrados-La Fría: Longitud 120 Kilómetros.

Carenero-El Guapo: Longitud 54.50 Kilómetros.

La Ceiba-Motatán: Longitud 81.36 Kilómetros.

Caracas-Valencia: Longitud 178.90 Kilómetros

Caracas-Ocumare del Tuy: Longitud 83.20 Kilómetros

Santa Bárbara-El Vigía: Longitud 60 Kilómetros

El Palito-Palma Sola: Longitud 5 Kilómetros

A esto debemos añadir las vías férreas propiedad de las compañías petroleras tales y como las que unían a Los Puertos de Altagracia en el estado Zulia con Mene de Mauroa en el estado Falcón o la vía San Lorenzo-Mene Grande y la Bachaquero-Lagunillas que dieron origen en dichos poblados a sectores llamados “La Línea” debido a que por allí pasaba la línea férrea.

En 1.956 por orden del entonces presidente, General Marcos Pérez Jiménez, se procedió a sacar a licitación la construcción de los tendidos y los puentes de la vía Puerto cabello-

Barquisimeto, primera etapa de lo que sería El Ferrocarril Puerto cabello-San Cristóbal y Puerto Cabello-Maracaibo.

No debemos olvidar que el puente sobre el lago, programado durante el régimen perezjimenista, contaba en su proyecto original con una vía férrea paralela a los canales de circulación automotor.

El gobierno perezjimenista diseñó un detallado plan para dotar a Venezuela de una extensa red ferroviaria. Contaba el General Pérez Jiménez en sus memorias, y existen pruebas y testimonios que corroboran su versión, que en junio de 1.957 recibió la visita del embajador de los EEUU en Venezuela quien le informó que el departamento de estado de su país vería como un acto poco amistoso del gobierno de Venezuela la puesta en marcha de dicho plan ferrocarrilero (poco amistoso para las compañías fabricantes de automóviles y gandolas se entiende); su gobierno siguió adelante con ese proyecto enviando becarios a estudiar tecnología y administración ferroviarias en Chile, España y Francia, sin embargo, apenas meses después su gobierno era derrocado por un movimiento del que no fue ajeno el embajador de marras.

Los posteriores gobiernos, llamados puntofijistas en la moderna historia venezolana, mostraron una sistemática repulsión hacia todo lo que tuviera que ver con el ferrocarril.

Las ventajas ecológicas, económicas y estratégicas del ferrocarril son apreciables: Un ferrocarril puede trasladar la misma carga que 20 gandolas pero con un 50% menos de combustible. El ferrocarril no contamina, las gandolas si. Aparte del hecho de que las tierras por donde cruza el ferrocarril se revalorizan, hay que tomar en cuenta la prolongación de la vida útil de nuestras carreteras. La inauguración del tramo ferroviario Caracas-Valles del Tuy por parte del gobierno bolivariano abre nuevos caminos de esperanza para el pueblo venezolano.

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Joel Sangronis Padrón


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