En Venezuela, aprovechando la presencia indiscutible del gobierno más
legítimo, democrático i con la más amplia libertad de expresión i de otras
libertades que, garantiza una auténtica democracia, parece que está a punto de
constituirse la Asociación de Delincuentes Ilustres e Impunes Congénitos,
cuya bandera o principio de actuación social, económica i cultural, es
consagrar la impunidad, como un valor social. Véase la
alharaca que ha formado por la detención, ajustada a las normal legales
establecida en la Constitución, el Código Penal i la estructura del Poder
Judicial, de un personaje que, a la luz pública ha cometido muchos delitos, con
descaro i soberbia. Sin embargo, por ser el Presidente de Fedecámaras, herencia
dejada por el dictador i prófugo de la justicia, Carmona Estanga, parece ser que
no debe ser considerado delincuente. Si un señor mui alto en el estamento social
del mundo de los poderosos, comete flagrante delito, si tiene dinero i es de la
oligarquía ¿No es delincuente? Sabemos sí que el dinero borra muchos delitos i
vemos como un crimen puede ser ocultado o vestirse de impunidad. En la historia
como en las películas abundan los ejemplos, igual que los casos contrarios,
penalizar i hasta llevar a la muerte a hombres o mujeres que no cometieron
delito alguno, a no ser el de oponerse a la voluntad de tiranos o poderosos.
Desde Sócrates, los crímenes de la Inquisición o la GESTAPO nazi, pasando por
Dreyfus, Sacco i Vanzetti hasta muchas ejecuciones que se suceden por cientos en
los Estados Unidos, son ejemplos de inocentes ajusticiados sin pruebas. Empero,
los delincuentes actuales de Venezuela, los incitadores al paro, a la
desobediencia civil, los ejecutores de un golpe de Estado, los desvastadores de
instituciones de pertenencia social, los realizadores de trancazos, crímenes
impunes i marchas agresivas i los saboteadores i destructores de bienes
nacionales en PDVSA, han actuado como en el teatro: a pleno escenario, ante las
cámaras de televisión, (consagrados héroes por las Tv comerciales, la prensa,
radio, etc.) antes los ojos de millones de venezolanos pero, con cobardía
infinita, con el mayor desparpajo i cinismo, ahora se creen i declaran inocentes
de todo. ¿Es que en el país no ha pasado nada? ¿Es que nadie vio, por ejemplo,
desde aquella tarima en La Campiña, a Carlos Ortega, Carmona Estanga, Los
“mellizos” Fernández, a Cova i a traidores como Guacaipuro Lameda, Pablo Medina
o Froilán Barrios, incitando a marchar contra Miraflores? ¿Es que nadie
ha sentido las terribles incomodidades i daños que han ocasionado al país?
Sin embargo, una detención, de cientos de detenciones que se han debido hacer
hace tiempo, hace hervir a la minoritaria oposición, que se cree “el pueblo
venezolano”. De esto habrá muchos que hablen o confronten, pero yo quiero
referirme a la actitud de los Estados Unidos.
Entre las opiniones de hoy en la prensa, leo que, a los Estados Unidos le
preocupa la detención de un delincuente de cuello blanco i bolsillos llenos, i
advierte sobre el cuido de sus derechos.
A los venezolanos nos preocupa e indigna, lo que sucede en “la cuna de la
Democracia”. Recuerdo entonces la lista aparecida en Internet, expuesta por
Amnistía Internacional i otras organizaciones cuidadoras de los Derechos
Humanos. Estados Unidos, es el país que, en su territorio i en el mundo,
viola más los Derechos Humanos, entre otras cosas, el único que no ha
confirmado su aceptación a los Derechos del Niño. Desobedece a la ONU cuando le
da la gana. La lista es enorme. Mas, quiero referirme, en eso de
detenciones, a dos aspectos. El primero es que, a raíz de la destrucción
de las torres del Trade Center, en los primeros días (ahora debe ser mayor la
cifra) fueron detenidos en los territorios de la democracia, más de 10.000
ciudadanos por el solo delito de ser árabes, “parientes lejanos” de Bin Laden,
pese a que la familia Bush i la de este engendro de la CIA i de USA, tienen
negocios petroleros. Pues esos señores fueron detenidos sin previo aviso o
citación, sin derecho a abogados ni defensa alguna, incomunicados i con un
destino incierto. El otro ejemplo, es más terrible. Los musulmanes detenidos en
la guerra del golfo i en otras circunstancias, confinados a una prisión en
Guantánamo (Cuba), según denunciaron también agencias internacionales, los han
tenido presos en jaulas de hierro expuestas al sol i de noche con reflectores
que no permitan distinguir el día de la noche, por lo que muchos habrán muertos
por consunción física i otros enloquecidos perdidos en el tiempo. Esta tortura
no se les ocurrió ni a los inquisidores ni a la GESTAPO.
Entonces…¡Vaya asombro! Los Estados Unidos, los que una encuesta mundial, con
casi un 90% de votos, los señala como causantes de la próxima guerra, entre un
Goliat armado como Rambo, i un David, sin honda i con las manos atadas (Irak),
presto a llevar soldados jóvenes, sanos, atléticos i sin ni siquiera caries
dentales, a probar sus armas nuevas, sus tanques superpoder osos, sus aviones
antirradares, su misiles prodigiosos e “inteligentes”, etc., para matar iraquíes
como hormigas con un aerosol venenoso, pero que, sin embargo muchos
norteamericanos morirán; ese país -repito- ejemplo de “justicia i democracia”,
desoyendo la opinión o clamor del mundo entero, van a la guerra, pero con el
corazón en la mano, su gobierno santo i bueno, mira hacia Venezuela, donde el
inocente de Carlos Fernández ha sido detenido i el otro cobarde anda escondido.
¡Cómo les preocupan los Derechos Humanos! Por esa ternura, por esa bondad, por
ese altruismo i consideración a los pueblos del mundo, es que bandidos como
Giusti i su combo, nos quieren hacer un Estado i una estrella más en la bandera.
Venezuela debería seguir siendo, un país de delitos sin delincuentes, o con
delincuentes ilustres, capaces de saber defender sus justos derechos a
delinquir.
robertojjm@hotmail.com