Yasury Yamileth

Hace como un mes, estaba comiendo con Vicente, un amigo actor que además es el farandulero menos dateado que conozco, me informo sobre el último grito del top buhoneril nacional, resulta que se había desatado en el país un furor sin control por un nuevo reagetton.

Me aclaró Vicente, que no se trataba como de costumbre, de una exageración cantada sobre la violencia urbana o algún poema sobre el gusto zoofilico por las perras y las gatas, que tanto manifiestan los cantantes de ese magnifico género. Resulta que una muchacha de Panamá, había lanzado un video por Internet, lleno de un dramatismo tal que enloquecía a la gente. Desde su casa, acompañada por unos compañeros de vida, que bailan y corean los versos delicados de Yasury Yamileth, se nos muestra la danza hiper-realista de la joven y sus amigos, que sin duda les llevan ventaja natural a Daddy Yanqui y a todo su combo, en eso de parecer duros y malotes, ella nos canta una declaración de guerra para cualquiera que se meta con ella, especialmente si se trata de alguna sifrina o niña “yeye” que es como se les dice en Panamá.

Este fenómeno musical, que no hubiera pasado de ser el golpe de suerte de unos jóvenes creativos, resultó en lo que nadie esperaba, nadie, ni en Panamá pensaban que la cosa saliera tan buena, que el videito de esa muchachita que promete cortadas con una hojilla, que tiene 8 hijos y vive en el barrio el chorrillo, se convirtiera en unas de las canciones más pegadas y ridiculizadas en las radios venezolanas. La Yasury del video es una muchacha que bien podría tener unos 19 años, nunca los suficientes para recordar claramente, las bombas que dejaron caer las fuerzas de ocupación que se llevaron a la joya de Noriega, y que de ñapa, destruyeron el mismo barrio que nos retrata Yasury. Pues bien, como resultó tan incomodo para la industria discográfica mercadear un producto como ella, incluso a las masas que en los barrios como el chorrillo y en las urbanizaciones de clase media con acceso a Internet, animaron su fiesticas cantando el corito de si te metes conmigo te saco la gillette… La solución: muy fácil, pues se inventaron otra Yasury, tu sabes para capitalizar suavecito y sin traumas sociológicos o incomodidades pigmentarias, el éxito que tanto esfuerzo, muecas y amenazas le costo a la joven del chorrillo. Desde ahora la verdadera es una joven blanca, muy bella, con ojos verdes, locutora y productora radial, que por una profunda vergüenza y miedo escénico había contratado a la joven morena para darle "personalidad" a la canción, que seguramente fue inspirada cuando se afeitaba las peinas.

La señorita Kateherine Severino afirma que sentía miedo de enfrentar el éxito que nunca imagino, pero como es una muchacha valiente en el fondo, queda claro que se trataba de una ataque de pánico temporal y pronto se repuso resolviendo el dilema rápidamente. El hecho es que Yasuri no podía ser, imagínate esa muchacha en las pantallas de Radio Caracas haciendo la mueca de la trompita pa lante, que horror, entonces, nada, le pagaron para que desapareciera, cualquier cosita, tu sabes, que algo es algo y a ella no le interesa a final de cuentas que iban a hacer con el video, la canción o las minucias que consiguieran con la hojilla y el drama de su vida en el chorrillo con los 8 peladillos.

¿Qué importa eso al final del cuento?, la propia Severino lo deja claro en la foto que acompaña la entrevista del diario Panorama, no te hagas ilusiones Yasuri, en este mundo de entrevistas y poses, las hojillas que funcionan son las del bisturí. Me la imagino pagándole a la morenita del chorrillo... ¡cómprate algo bonito chica y quédate tranquila!

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