Retorno al carnet como cultura política

En la época; la mía, por supuesto, era muy común referirnos a la anécdota que contaba el poeta Ernesto Cardenal en su libro "En Cuba", con referencia al Che Guevara. Anécdota que citábamos para referirnos a una postura clara, consecuente y ética cuando lo político nos interpelaba. La anécdota. - El Che debía asistir a una reunión importante, eran los tiempos recientes del triunfo de la revolución. Al llegar al sitio el portero lo aborda y le pide "el carnet". El Che le respondió: "lo comunista lo llevo en el corazón, no en el bolsillo"-.

El comentario viene a propósito del anuncio que nos hiciera el gobierno en la persona del Presidente en los siguientes términos: "Contraofensiva victoriosa del pueblo venezolano... El 20 de enero se inicia la carnetización del pueblo bolivariano organizado"

Este anuncio nos rememora la tesis Nietzscheana del "eterno retorno" y la cultura del carnet instaurada en la "cuarta". ¡Claro está que no es lo mismo! Este carnet tiene un marco ideológico socialista; además de ser de alta tecnología QR made in china. Por favor, no se le puede comparar a esos carnets adeco-copeyanos de papel y cartón que cuando más llegaban a plastificarse.

La realidad tiene un impacto directo en la cartera. La prueba más evidente de este hecho sociológico es que la mía esta engordando y se está pareciendo a una hallaca. En primer lugar porque los billetes por su desvalorización, frente a la galopante inflación, no hay cartera que pueda contener una cantidad posible para comprar, por ejemplo, un pollo o un litro de aceite; por tanto debemos llevar una bolsa para ir al mercado, no para traer el recado, sino para llevar los billetes.

La otra razón del engorde de la cartera lo representan precisamente los carnets. Al paso de la crisis y caminando a su ritmo; como forma de subsistir a las nuevas realidades, pues nos vamos adaptando y con ello crece el número de carnets que cada uno de nosotros va necesitando. Uno básico es aquel que nos permite identificarnos como miembros de un sector de la comunidad perteneciente a un Consejo Comunal, pues nuestros representantes inventaron un carnet, que "con una pequeña colaboración" se adquiría fácilmente. En la cooperativa donde hacemos las colas para adquirir los productos, buscando un número según la cedula de identidad y por sorteo, pues también la magia del carnet organiza y pone orden. En los CLAP se está hablando de identificarnos por carnet, así se haría más fácil la distribución. Hasta en el transporte, para pagar el medio pasaje para la tercera edad, a los viejos nos cobran completo si no les mostramos el carnet, como si el derecho establecido por la ley naciera a partir de la manifestación física de un carnet. Estas son algunas de nuestras cotidianidades existenciales que el carnet invadió; esto sin contar los otros aspectos de la vida, tales como la salud, papeles diversos, y demás requisitos que hoy es imprescindible para la subsistencia en esta sociedad del carnet; cuya modalidad mejora tecnológicamente en tiempos de revolución que le imprime su propia marca. La madre del carnet vendría pues representada por el "Carnet de la Patria", con tecnología de punta QR made in china".

No obstante, intentemos comprender el planteamiento del gobierno y el carnet de la patria. Partamos del argumento que hace el gobierno. - Con este carnet de alta tecnología se va a elevar el nivel de respuesta del pueblo venezolano. Se constituirá un nuevo "poder popular", con una mayor capacidad de: 1. Organización; 2. Participación; 3.Consulta; 4. Información; 5. Movilización. Todo ello enrumbado hacia el buen vivir.

¡Sí! Es así como lo ven escrito. No me salte de párrafo, ni estoy leyendo otro documento político. ¡Es la definición del carnet de alta tecnología QR made in china!

También me sorprendí al leerlo y luego me pregunte: No son, acaso, todos estos elementos, las categorías políticas que se buscábamos desarrollar entre los trabajadores y habitantes de las comunidades, a partir de las acciones reivindicativas que se impulsaban a nivel de base frente a los distintos gobiernos que vivían a costa de la explotación del pueblo. Reivindicar no era acaso plantearse la conquista de aquello que como clase nos pertenecía y nos había sido robado por la burguesía. Reivindicar acaso no exigía conciencia y luchar desarrollando, precisamente la organización, superar la pasividad haciendo participar los compañeros, ejercer la democracia en la consulta de aquello que debíamos decidir, proveer de información a los compañeros para que pudieran ejercer su poder de decisión; toda acción implicaba, por tanto, movilización a diferentes niveles.

Acaso no eran estas las categorías ideológicas que venían hacer parte de la lucha del día a día y la cultura política que nos envolvía a la hora de tumbar un sindicato patronal, conquistar el agua o la luz en el barrio donde vivíamos, conquistar el centro de estudiantes frente adecos y copeyanos, tomar la calle y hacer que el alcalde viniera a negociar con nosotros, tomar la Inspectoría del Trabajo para cuestionar las decisiones que a favor de los patronos y en contra los trabajadores tomaban los Inspectores. Hasta una vez tomamos la catedral de Caracas por el contrato de los obreros textileros...

Intentemos comprender. Después de ver y analizar el hecho del carnet de alta tecnología QR made in china, desde distintos ángulos y perspectivas ideológicas, tengo que concluir que mi incomprensión del problema radica en que estoy reflexionando con categorías de análisis que no se corresponden al nuevo paradigma revolucionario que tengo al frente y no me doy cuenta. ¡No hay peor ciego que el que no quiere ver!

En consecuencia, la lectura errada que obtengo, en virtud de los hechos, no es otra que el secuestro del lenguaje de la lucha revolucionaria; el secuestro de las categorías con que reivindicamos las necesidades del pueblo trabajador; la tergiversación de los códigos de la lucha popular por parte de una camarilla de burócratas y politiqueros que han transformado la perspectiva militante, con su cariz humano y creador de vida, en un funcionariato de gobierno burocrático y tecnócrata, generador de corrupción; cuya visión de pueblo no es otra que considerarlo como "la masa", como una entidad política manipulable. Que actual es la ocurrencia con que el Che, al inicio de la revolución cubana, respondió al portero: «lo comunista lo llevo en el corazón, no en el bolsillo».


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Luís Enrique Villegas


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