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¿Cuántas formas de robo hay en este país?. AP
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El pasado 17 de noviembre, Fidel castro sorprendió a los cubanos con un discurso donde por primera vez habló
descarnadamente de la corrupción, y dijo que la revolución no podía ser
destruida por fuerzas externas, preparados como estaban para
rechazarlas, pero sí podían destruirla internamente, y señaló la
corrupción como el factor más riesgoso. Después habló en esa misma
dirección el canciller Pérez Roque, y por segunda vez, ambos lo
hicieron más adelante. Era fácil interpretarlo como una peliaguda
materia examinada en las altas esferas del gobierno y del PCC, donde
debieron acordar enfrentarlo con todos los hierros, como habría
titulado Últimas Noticias.
En la entrevista de 100 horas con Ignacio Ramonet (Fidel castro, biografía a dos vo- ces), este fue uno de los asuntos tratados.
Bien importante lo que le dijo,
revelador de que el problema no es de ahora, y voy a ocupar toda esta
página a ese tema porque estoy seguro les interesará. Pocas veces un
presidente hablaba así.
Todo comenzó con un planteamiento de Ramonet,
aludiendo a ese discurso de noviembre sobre "la pequeña corrupción, el
robo al Estado, el enriquecimiento ilícito, que hasta ahora no se
habían denunciado de modo tan severo públicamente".
Decenas de miles... FC lo admitió. "Estamos
envueltos en una batalla contra vicios, contra desvíos de recursos,
contra ciertos hábitos generalizados. Sí, estamos frente a una gran
batalla que empezamos a librar, y que vamos a ganar. Porque hay, y
debemos decirlo, unas cuantas decenas de miles de parásitos que no
producen nada y sin embargo se enriquecen. Por ejemplo, comprando y
robando combustibles".
Preguntado por qué él personalmente debió
intervenir, si es que fallaron la crítica y la autocrítica, FC
reconoció que ese método se ha fosilizado, se hace en grupitos, y
después no pasa nada.
Como verán, el problema no es de ahora.
Recordó que "hacia 1990, estábamos
construyendo en Bejucal (cerca de La Habana) un centro de biotecnología
muy importante, y cerca de allí había un pequeño cementerio. Yo daba
vueltas, y un día fui por el cementerio, me encontré con un colosal
mercado clandestino donde aquella fuerza constructora, sus jefes y un
gran número de constructores, tenían un mercado de venta de productos:
cemento, cabilla, madera, pintura, todo cuanto se usa para construir.
¿Cuánto se ha robado aquí, hasta en fábricas?". En un laboratorio
debieron sustituir a casi 100 personas, incluido el administrador,
responsables de robos de medicamentos. Y así por el estilo.
Se refirió al caso de médicos que están "en distantes lugares" que ganan el 10% de ladronzuelos de gasolina, que desvían recursos de los puertos en camiones, y por toneladas,
los que roban en las tiendas de divisas, en los hoteles cinco
estrellas. "¿Cuántas formas de robo hay en este país?" En las
gasolineras, o estaciones de servicio, se descubrió que la mitad de los
ingresos se la robaban los empleados. La mitad, escribí.
Igualmente le contó los vicios que ocurrían con las divisas
que enviaban del exterior y cómo negociaban y se enriquecían con
subsidios del Estado; el negocio de algunos paladares (restaurantes
caseros) que robaban la luz y también recibían subsidios. En fin, que
parece que por todos lados aparecían muestras de estos robos
multiplicados.
TODO EL MUNDO...
Hace años, en algunas calles
céntricas habaneras, se le acercaban a los turistas a vender el
novedoso PPG, un medicamento con muchas virtudes. Siempre a bajo precio. Y no tenía vergüenza en admitir que
eran robados, "pero de fábrica", aclaraban, y añadían: aquí todo el
mundo roba.
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Células anticorrupción. En
el caso de las gasolineras, que es uno de los más extendidos, están
utilizando a 28 mil jóvenes trabajadores sociales que les hacen
seguimiento a las cisternas, y han descubierto todo tipo de evasiones.
"Por ahí se han ido descubriendo servicentros privados, alimentados con
el combustible de los carros-pipas (cisternas)". Dijo que se están
creando "células contra la corrupción, alrededor de cada punto a
observar: una célula". Y que si había necesidad incorporaban a ese
trabajo de fiscalización a estudiantes de la Federación Estudiantil
Universitaria (No hizo referencia a la participación de militantes de
PCC o de la Juventud Comunista).
Cuando cerraban esta materia, Ramonet le recordó el derrumbe de otras revoluciones, y si podía ocurrir en Cuba.
FC le dijo que "los yanquis no pueden destruir
este proceso revolucionario, porque tenemos todo un pueblo que ha
aprendido a manejar las armas... Pero este país puede autodestruirse
por sí mismo. Esta revolución puede destruirse. Nosotros sí, nosotros
podemos destruirla, y sería culpa nuestra. Si no somos capaces de
corregir nuestros errores. Si no conseguimos poner fin a muchos vicios:
mucho robo, muchos desvíos y muchas fuentes de suministro de dinero de
los nuevos ricos. Por eso estamos actuando, estamos marchando hacia un cambio total de nuestra sociedad".
Cuando Ramonet hizo referencia a la información de los medios cubanos, que siempre pintaban un panorama rosa, positivo, FC le respondió: "Mire, aquí ha habido durante
bastante tiempo la tendencia a suponer que los señalamientos críticos,
la denuncia de las cosas mal hechas hacían el juego al enemigo,
ayudaban al enemigo y a la contrarrevolución. Hay temor de informar
sobre algo porque se piensa que puede ser útil al enemigo. Y nosotros
hemos descubierto que en la lucha contra los
hechos negativos es muy importante el trabajo de los órganos de prensa.
Y hemos estimulado el espíritu crítico. Llegamos a la convicción de que
es necesario desarrollar mucho más el espíritu crítico. Y yo he
estimulado al máximo ese espíritu crítico porque es un factor
fundamental para perfeccionar nuestro sistema".
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Eleazar Díaz Rangel
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Los obreros petroleros están obligados a asumir el papel que les corresponde, tomar el control definitivo, con esta brecha que abrió el ministro
A Ramírez hay que responderle
*Raúl Párica
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