Fidel no lo recibió "Ni tantico así… ¡Nada!"

Todos los intentos de Socialismo han sucumbido sin disparar un tiro; al contrario, es asombroso cómo las caretas son sustituidas por otras caretas, las corbatas cambian de color junto a la música del momento y la masa da la espalda a un pasado despojado de contenido, convertido en imagen inocua.

Es así, el humano no ha defendido su derecho a la existencia, asistió impertérrito a la crucifixión de los redentores, larga es la lista de mártires y larga la pena de los solitarios.

Asombran los fracasos pero más sorprende la insistencia en construir un nuevo mundo. ¿Por qué la especie no se resigna, por qué siempre surge un nuevo Cristo, por qué Bolívar siempre regresa, por qué Lenin insiste en resucitar el tercer día, por qué el Che aparece en cada temblar de indignación? Chávez no puede ser una casualidad. Algo debe tener la especie humana en su alma que la impulsa a seguir luchando. Cuando se cree que esto era todo, una especie destinada a ser su propio verdugo, lobo de sí misma, surge un líder que arrastra multitudes, entusiasma muchedumbres que luego lo acompañan al Gólgota llorando, lamentándose pero sin defenderlo, luego esperan que llegue otro asombro.

¿Será que lo recorrido hasta ahora es lento aprendizaje, preparación para tomar el cielo por asalto? ¿Cuándo terminará la enseñanza, cuántos siglos durará, precisará milenios, el salto llegará antes que el fin, se extinguirá la vida?

Obama entró en La Habana, lo que no pudieron los invasores de Playa Girón lo hizo la cultura del egoísmo, de la salida individual, los Rolling Stones. Ahora presentarán aquello como la caída del último muro de Berlín, se equivocan: ¡Fidel no lo recibió! Estaba en la Sierra ganando batallas para la raza humana. Al Che no se atrevieron a visitarlo, su mirada es fuego que ilumina pueblos y paraliza fraudes.

El Socialismo hoy tiene pocos asideros en el mundo pero, no hay dudas, la preparación está concluida, siempre lo ha estado, sólo que el humano no cae en cuenta de su condición de creador, el tiempo de la espera terminó, sólo falta hacerlo, creer. Aquí en Venezuela comenzó un intento que aún no concluye: vivimos tiempos de definición. La historia, esa maestra de métodos paradójicos, nos colocó como en 1810 en la vanguardia de la humanidad, la responsabilidad era de vida o muerte y Chávez la asumió: encender la llama viva del Socialismo… ahora nos toca a todos no dejarla extinguir, ya es poco el tiempo que le queda a la especie.

Allí está la teoría suficiente para avanzar, un pueblo humilde que muestra todos los días que es el heredero de grandes hazañas que asombraron a la humanidad, el recuerdo firme de la presencia de Chávez y de los luchadores que han construido la esperanza en un nuevo mundo. Allí está la humanidad en peligro de extinción… todo indica que surgirá de las entrañas de la realidad un líder que con látigo en mano echará a los mercaderes y abrirá nuevamente el camino al Socialismo


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Toby Valderrama y Antonio Aponte


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