Unas palabras, para la oposición…

Antes de comenzar, permítanme aclarar lo siguiente: el concepto de régimen político se refiere al sistema político que rige una nación determinada. La ciencia política diferencia tres tipos básicos de regímenes políticos: los democráticos, los autoritarios, y los totalitarios, de ahí que al manejarse dicha categoría conceptual, no se le está dando, en nuestro caso, ninguna connotación peyorativa.

Hoy escribo con el ánimo y la intención de dirigirme a la parte del pueblo venezolano que se identifica con la oposición al proceso de transformación social y política bolivariano; quienes se oponen al chavismo, al Socialismo Bolivariano del Siglo XXI; quiero decir, a aquellos con quienes se pueda dialogar. El diálogo implica esforzarse mutuamente por encontrar la forma de comunicarse, en el sentido más pleno y amplio del concepto "comunicación"; evitar caer en el juego de la imposición de puntos de vista, ideas; pretendidas razones o verdades propias; en el contrapunteo estéril; la descalificación y la agresiva ofensa en la que a menudo se ha incurrido.

No estoy queriendo decir que voy a dejar de sostener un planteamiento propio. Lo voy a hacer a partir de la argumentación. Un planteamiento y una postura, que se puede expresar de modo respetuoso. Reconozco que no siempre es fácil hacerlo de esa manera; cuando se comprometen cuestiones muy profundas del ser individual y colectivo, los impulsos nos arrastran con facilidad. No se trata de, como suele decirse "quedar bien con todo el mundo". Para empezar, voy a ser claro en lo siguiente: éstas líneas no están dedicadas (para nada) a los que se han venido presentando como voceros de la oposición a través de los medios de comunicación a nivel nacional e internacional. A ninguna figura partidista o no, con o sin cargo de elección popular, ocupado ahora o en el pasado inmediato o menos reciente. Es decir, el mensaje no va destinado a quienes ustedes siguen y han seguido; va dirigido específicamente a ustedes, como personas que por millones se inclinan hacia la opción política de no apoyar al gobierno nacional (como millones somos y continuaremos siendo quienes sí lo apoyamos). Seguramente habrá más de un lector o lectora que mantenga intereses particulares de considerable magnitud, en la dinámica del poder político y económico. No obstante ese no es el caso de la mayoría de las personas que participan y están llamados a participar en todo lo concerniente a la democracia, sea como sujetos identificados con el proceso bolivariano, sea como sujetos identificados con la MUD o cualquier otra organización opositora, o sea como todo aquel que conscientemente decide optar, por la forma pasiva de la abstención electoral o en términos generales, de la abstención a participar en cualquier tipo de actividad en la cual se muevan intereses comunes, frente a intereses particulares. Por pequeños que sean o parezcan ser (estoy haciendo alusión a agremiaciones, consejos comunales, asociaciones diversas de la denominada "sociedad civil", incluso las juntas de condominio).

Los invito a partir de tres fundamentos: La admisión o el reconocer la responsabilidad propia y si están dispuestos, las fallas de cada parte, "la viga en el ojo propio"; en segundo lugar, un principio, y tercero, el fundamento del conocimiento.

ADMITIR LAS FALLAS PROPIAS

Parto del reconocimiento (sin entrar de lleno en los factores que causan la situación), de algo que, si bien no constituye de modo exclusivo, el resultado de nuestro obrar, o nuestras omisiones, puesto que en ello intervienen también un conjunto de factores externos (externos en lo respectivo al Ejecutivo Nacional, al Presidente y en general al proceso bolivariano, pero externos también en el sentido de, la localización, de factores perjudiciales que operan más allá de las fronteras nacionales), resulta conveniente admitir que en todo caso hay una cuota de responsabilidad atribuible a toda la dirección formal del proceso revolucionario, comenzando por el Presidente de la República, desde el inicio del gobierno del Comandante Chávez hasta la fecha actual, y más allá, atribuible al proceso bolivariano en su conjunto, en lo concerniente a hechos de corrupción (de los que por cierto, gente vinculada a la dirección formal del sector político contrario al proceso, no puede eximirse), ineficiencia, y diría yo, principalmente en lo que atañe a la resolución (o por lo menos la inmediata mitigación) del problema del descontrol que se evidencia en el ámbito económico, con un grave (y claro) impacto social. Todo ello pasa por reconocer, asimismo, como sujeto consciente y firmemente identificado con el proceso revolucionario, el hecho ineludible de que por millones, la población de nuestra nación, Venezuela, en su inmensa mayoría, se encuentra sometida a una muy dura situación general que ha llegado a impactar la estabilidad emocional, situación ésta que ya venía presentándose con anterioridad, pero se intensificó sobre todo durante el pasado año 2015, y aún continúa agravándose.

Es necesario admitir por tanto, que dicha situación presenta un componente importante de crisis estructural, ¿de qué?, del tipo de economía que ha caracterizado a la nación durante un siglo completo: de carácter capitalista, con supeditación a la crónica dependencia a un producto principal, el petróleo. Dependencia que ha traído como consecuencia la atrofia de todas las demás actividades económicas que pudiera desarrollar un país como el nuestro (de hecho desarrolladas en el pasado, cuando fuimos grandes productores y exportadores de un rubros como el café, el cacao, etc.), peculiar en la diversidad de recursos con los que cuenta en abundancia (energéticos, minerales, edáficos, hídricos, entre otros). Más que suficientes. Con mucho menos (y con una extensión territorial mucho menor), Japón, por citar apenas un caso, logró consolidarse como potencia industrial a nivel mundial, con alto desarrollo tecnológico.

Sin desconocer los múltiples logros de los gobiernos bolivarianos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro (ante todo su importantísimo avance en la cancelación de deuda social), no podemos dejar de señalar que no se ha conseguido hasta el momento superar tal dependencia, mediante la diversificación de la economía. Ya lo hemos admitido en varios análisis, en el seno del proceso bolivariano. Uno de los datos que expresan tal debilidad, de forma más patente, es la del porcentaje de ingreso de divisas por concepto de exportaciones: 97 puntos porcentuales provienen exclusivamente de la exportación de petróleo. Vemos pues que salir de la fosa de tener una economía improductiva dependiente de una renta (sin obviar todos los adelantos que se dieron a lo largo del tiempo, desde el punto de vista técnico para extraer permanentemente y procesar el petróleo que yace en nuestro subsuelo, como riqueza cuya abundancia no requirió del concurso de esfuerzos sociales venezolanos, como sucede con la generación de diferentes bienes, a través de procesos industriales: partiendo de la asignación eficiente de los factores de producción) constituye una deuda que no se saldó durante el siglo veinte, ni tampoco en lo que ha transcurrido del veintiuno. En lo que compete al proceso social y político bolivariano, no fuimos radicales, pues no se ha llegado a la raíz del problema.

Permítanme apelar a un principio muy humano, menospreciado en la vida y el mundo modernos, pero muy valorado desde hace varios miles de años: la reciprocidad.

LA RECIPROCIDAD

En lugar de limitarse a regalar, recibir, "dar sin esperar nada a cambio" o "sacrificar", podemos abrirnos a la posibilidad de retomar la costumbre del intercambio sin asimetrías, entre iguales (cuando digo "iguales" me refiero a seres humanos con dignidad, no objetos). En el presente caso propongo comenzar a hacer mutuas concesiones mínimas, de parte y parte (fíjense que esto automáticamente nos remite de nuevo al primer fundamento, pues reconocer o admitir "la viga en el ojo propio" es ya de por sí una concesión).

Si de verdad amas a tu país, entonces no has de dedicarte a vivir de comprar productos con precio regulado para vendérselos a los vecinos tres, cuatro, o hasta diez veces más caros, por ejemplo. O vivir y "prosperar" a fuerza de traficar con los cupos de divisas asignados por viaje, a la tarjeta de crédito. Después de haber pasado de 885 millones de dólares en 2005 a 5 mil 185 millones de dólares en 2012, la fuga de capitales del país, por la vía de los cupos viajeros, los cupos electrónicos y las remesas, alcanzó la escandalosa cifra de los 8 mil 653 millones de dólaresen el año 2013.

No puedes aspirar a un mejor país que el país en el que vives actualmente, siendo un parásito estructural, como el gran empresario dueño de un emporio que, luego de monopolizar el mercado de harina de maíz precocida y de las cervezas durante más de cincuenta años, aún no se ha decidido a reinvertir las enormes ganancias obtenidas a partir de los dólares baratos que han puesto éste y varios gobiernos anteriores al alcance de la familia Mendoza, en la producción de maíz (por lo menos) a gran escala en suelo venezolano, y en el desarrollo de tecnología nacional para la salud y el bienestar de la población. Propongo que, en caso de haber incurrido en tales conductas, lo reconozcamos, antes de "indignarnos" en vista de las anomalías y distorsiones que constantemente observamos en nuestra economía y en nuestra sociedad. ¿No creen ustedes que si, como próspero empresario recibes del Estado en un año determinado, por tomar cualquier cifra, 500 mil dólares (obtenidos de la exportación de petróleo), no debieron retornar en lapsos prudenciales, montos mayores que paulatinamente te llevasen al punto de no requerir del Estado un solo dólar más? Es una cuestión del más simple razonamiento. Pasemos ahora al siguiente fundamento.

EL CONOCIMIENTO

Lo primero que nosotros necesitamos manejar, no como ideología, ni retórica, ni demagogia gobiernera de meros "defensores del cargo que ostentan", o demagogia de quienes ejercen oposición solo por la obsesión de que caiga un gobierno que supuestamente encarna todo "el mal" (de mi lado estamos todos "los buenos" y de tu lado todos "los malos"), sino conocimiento, en términos de información, por una parte, y por otra parte, su forma más afianzada que es, aquel conocimiento que, o ya alcanza el nivel de teoría, o, por lo menos puede abonar, digamos, o contribuir a la formación de teoría en términos de experiencia sistematizada (para no volver a repetir una y otra vez como sociedad, los mismos errores). Conocimiento para poner en práctica.

Un conocimiento fundamental que tenemos que manejar, concierne a nuestra identidad propia, a definir quienes somos, en relación con la forma como nos afectan las decisiones, los errores y aciertos políticos (tanto de la dirección formal del proceso bolivariano, como la dirección formal de la oposición, parte de la cual gobierna en éste momento estados y varios municipios a nivel nacional, además de tener en éste momento el control de la Asamblea Nacional), el rumbo que tome el país, su situación general, y la ocurrencia de hechos de manera secuencial y/o simultánea. Existimos los que nos identificamos como personas que formamos parte del proceso socialista bolivariano (con sus logros innegables, pero también con sus debilidades y con la contaminación a la que ha estado sometido desde el punto de vista ético), identificados primero con Chávez (con sus virtudes y errores de cualquier ser humano), ahora con su memoria, su ejemplo imborrable y la obra tangible e intangible que nos dejó; chavistas con júbilo y entusiasmo somos leales también a Maduro como continuador, y porque no ponemos en duda su sólida conciencia de pertenecer a la clase trabajadora; no podemos negar, por mucho que nos pese, que existen también millones de personas que se definen opositoras, que con toda razón dicen "si no trabajo no como", y que independientemente de que vivan en una urbanización, un edificio o un rancho, tengan carro o no, sean o no profesionales, no viven de una herencia ni tienen múltiples y grandes propiedades; es decir, son también pueblo. En tal sentido, somos lo mismo. Si prefieren los llamo "ciudadanía", si les molesta que los llame "pueblo". Sé que en su mayoría unos y otros por igual, sufrimos las consecuencias de que no se hayan tomado algunas acciones concretas durante los últimos meses y años, y nos afectarían probablemente de manera muy seria, decisiones que se tomen en el futuro próximo. Conocimiento para nosotros los chavistas es que desde la victoria del Comandante Chávez hemos perdido dos millones y medio de votos. La cosa no es tan simple como decir que eso pasa porque "Maduro no es Chávez", ni tampoco es culpa del socialismo (que en realidad aquí no ha echado raíces firmes, mientras que el rentismo y su cultura del parasitismo en la burguesía y la clase trabajadora, mantienen unas raíces muy fuertes y profundas). Sobre el tema, si el lector o la lectora gusta, puede encontrar abundante material, si se dedica a buscarlo. Aquí no se ahonda en esa cuestión.

Del conocimiento de lo que somos, desde el punto de vista social, se requiere pasar al conocimiento de algo que no podemos olvidar: que el gran antecedente del proceso político experimentado en Venezuela es el hecho de que éste emergió de un avanzado proceso de descomposición del régimen político (bipartidista) vigente hasta entonces y en medio de una profunda crisis institucional que incluía además de todas las instituciones del Estado,a todos los partidos políticos existentes a finales del siglo pasado. Hay que recordar que a las fuerzas armadas les pesaba, no haber podido superar la vergüenza resultante del desbordamiento de su acción represiva durante los sucesos del 27 de febrero de 1989 (y días siguientes); en los auténticos patriotas de sus filas ardía la indignación, ante la descomposición moral de la sociedad.

Chávez fue quien aglutinó en torno a sí, la búsqueda de un "volver a empezar", pero al postularse como líder nacional no pudo recurrir sino a lo que había, una izquierda dispersa y minúscula, sus compañeros de lucha provenientes del sector militar, y por añadidura las relaciones sociales propias de éste, es decir del componente más rígidamente jerarquizado de todo el aparato del Estado, claro, con unos miembros que en su mayoría provenían y provienen de los sectores sociales más humildes, pero eso no basta para una institución cuyo origen aquí y en cualquier otro país, es la desigualdad social y la dominación que le es inherente a esa desigualdad. Eso fue lo que tuvo a su alcance (y desde luego, militares que al ir ascendiendo de rango, nunca dejaron de ser soldados leales, no me cabe duda que existen) desde el punto de vista organizativo, junto al ímpetu del mismo pueblo que no agachó la cabeza en 1989, y diez años después tuvo en el joven barinés su punta de lanza. Demasiado compromiso para un ser humano, por excepcional que fuese (y es un error negar o dudar que lo fue). Hubo logros significativos, porque el régimen democrático bolivariano ha redistribuido la renta a favor de los humildes y de los estratos sociales mal llamados "clase media", puesto que no hemos sido una clase distinta a la que basa su dignidad en el trabajo cotidiano.Ello no ocurrió en detrimento de los ricos, los grandes propietarios de los medios de producción, o sea, los grandes "raspacupos", de vieja y nueva data, porque en efecto, algunos de los que vienen instrumentalizando el discurso bolivariano-socialista a lo largo de los últimos diecisiete años (y no solo el discurso socialista sino la lucha popular venezolana, latinoamericana y mundial), como escuché de uno de ustedes (opositores), "si acaso tenían lo del pasaje de autobús en la cartera" dieciocho años atrás, y hasta menos tiempo. Sin embargo los grandes "raspacupos" (captadores de dólares) de vieja data por cierto, no pueden perderse de vista, no nos engañemos con eso tampoco, en un país donde, a pesar de ser uno de los que presenta un mayor peso del Estado en la economía, el sector privado controla hoy por hoy, dos tercios de ésta. Casi la misma proporción que se apreciaba en 1998. La fuente que provee ésta información, fue empleada como referencia por parte de la prensa más adversa al gobierno nacional, ya en el ocaso del auge nacionalizador del proceso revolucionario.

(Ver:http://www.eluniversal.com/2010/07/19/eco_art_sector-privado aunc1976614).

Hay más: entre 2003 y 2006 el sector privado creció con mayor rapidez que el sector público. Revisen eso bien cuando les vuelvan a hablar de "castro-comunismo". Bueno, volvamos a la idea que se venía hilvanando. Chávez encarnó la esperanza de sentar unas bases distintas para la institucionalidad y la economía. No podemos negar a "vergüenzas rojas" como Rafael Isea, Fernández Berruecos, Arné Chacón, y demás zánganos oportunistas (¡no niegen ustedes por favor al banquero prófugo Eligio Cedeño, a Mezerhane y otros tantos ladrones identificados, para dolor y pesar de ustedes, con la oposición!), pero eso no alcanza a opacar el concurso de las esperanzas, esfuerzos y talento de cientos de miles, que ya de por sí es mucho decir, pero pudieron ser millones (de constructores de país a tiempo completo, los beneficiados son muchos más) los que acompañaron al líder principal del movimiento bolivariano-socialista hecho gobierno. Aquí tengo que señalar de todos modos que ello, pese a los maravillosos logros que están a la vista de quienes simplemente los quieran ver, no bastó para deshacernos de la inercia del Estado ineficiente y clientelista, y, el parasitismo, tanto de ese Estado que se expandió y se ramificó durante todo el siglo veinte, como de la economía (fatalmente improductiva, sobre todo a partir de los años setenta, según advierten varios autores) asociada al mismo. Sucede también, que quienes se han presentado como acérrimos adversarios del régimen democrático bolivariano desde sus inicios provienen de tan perniciosa fuerza absorbente y resulta muy fácil evidenciar los puntos (o momentos) críticos en los cuales, al intentarse romper con ésta con determinación, la respuesta de lo que en su momento fue la "Coordinadora (anti) Democrática" y ahora "Mesa de Unidad (?)(anti) Democrática" ha consistido en perseguir, con afán, la eliminación de la contraparte. Por ello puede decirse que trascendiendo un poco la reducción de la política en Venezuela a la dicotomía "chavistas-opositores", cabría pensar, por ejemplo, en la siguiente tríada: 1. La antigua dinámica inercial no superada de la economía rentista dependiente (con actores políticos de uno y otro bando alimentándola y a la vez alimentándose de la misma); 2. Un gran movimiento popular (para muchos renovador, para otros no) con expectativas, no solo de bienes tangibles, sino intangibles, generados por la revolución como tal (participativa, subversiva, transformadora, creadora y equilibradora en lo social y lo económico), que a diecisiete años del inicio del proceso bolivariano ha perdido impulso, por los motivos que sean (hay que reconocerlo), y 3. Un amplio sector de la población que independientemente de considerarse "opositor", "apolítico" o "revolucionario", se ha mantenido a la expectativa (algunas personas a "la caza") de beneficios muy concretos obtenidos a partir del Estado directa o indirectamente (a través de su participación en la economía privada, formal o informal, y no puede obviarse el mercado ilegal) o, sin buscarlos; simple y llanamente permaneciendo entre dos aguas, "padeciendo" unas veces,"disfrutando" otras, las consecuencias (reales o supuestas) acarreadas por la dinámica del viejo Estado y la vieja economía, por una parte, y por otra, por el proceso (se llama así por ser paulatino, no inmediato) revolucionario propiamente dicho. En la vida humana se suelen dar los casos de manera combinada; lo cierto es que de un tiempo para acá se ha hecho más frecuente e intenso el padecimiento que el disfrute, por agotamiento del capitalismo rentista-dependiente y por la forma como viene arreciando la feroz contrarrevolución interna derivada de la inercia ya definida, al igual que el contrapoder burocrático-clientelar.

En fin, al respecto sobran los análisis. El punto es que por muy atrasada que nos pueda parecer (de hecho lo es), e inevitablemente perjudicial a posteriori, la inercia "tradicional" (por así llamarla) del Estado venezolano y la economía improductiva asociada al mismo, esa fuerza que en últimas actúa contra millones y millones de niños(as), mujeres y hombres venezolanos(as),ha traído y trajo hasta cierto punto, beneficios puntuales (ello tiende a ser más restringido y limitado a medida que la situación nacional se agrava, claro está); aunque no pueda decirse que haya sido así, exactamente, para todos y cada uno de los venezolanos, es ineludible que ello ha ocurrido en una proporción considerable, no solo en tiempos de proceso político socialista, sino con anterioridad. Eso es lo más complicado del asunto, la funcionalidad del Estado burocrático en el reparto de beneficios, que por muy grandes que lleguen a parecer sus alcances, siempre van a ser restringidos y limitados, y lo peor: esa forma de funcionar, de la dimensión político-institucional de la inercia del esquema económico rentístico, pasa factura más tarde, y el monto a pagar suele ser muy alto.

Ahí resulta imprescindible recurrir a algo que ha sido rechazado sistemáticamente por el sector contrarrevolucionario: la memoria histórica; sobre todo en lo que corresponde a la gran bonanza que previamente experimentó la economía petrolera venezolana, la de los años setenta y principios de la década de los años ochenta del pasado siglo veinte, cuyo final estuvo marcado por lo que periodísticamente (y luego históricamente) recibiese a su turno, la denominación "viernes negro" de 1983, es decir, la primera devaluación masiva de la moneda nacional justo cuando, al igual que en el momento actual, se desplomó la cotización del barril de petróleo.

Estimado lector(a): Si ha continuado hasta éste punto de la lectura, tenga en cuenta que pretendo enfocar, lo que en común nos afecta ahora, y nos afectaría en lo sucesivo, de continuar el curso que viene tomando la situación general del país. Absténgase de tomar en cuenta esto, toda persona que posea millones de dólares; todo terrófago autor intelectual del asesinato de campesinos; no me presten por favor la más mínima atención, banqueros y grandes inversionistas del sector financiero. No tengo ahora nada que plantear a ustedes. Traigo entonces a colación hechos de público conocimiento para someterlos a su consideración. Constituyen apenas, ínfima parte de una multiplicidad de acciones desestabilizadoras coordinadas por quienes fungen como líderes de la oposición; figuras seguidas desde hace varios años (en el caso de Ramos Allup y Julio Borges, durante los 17 años que lleva el proceso, sin interrupción) por todos aquellos que el 6 de diciembre votaron efectivamente por unos candidatos, pero sin haber elegido a nadie, ni siquiera a las figuras tradicionales, ya que esos personajes no se tomaron la molestia de hacer campaña. Lo único que hicieron las personas manipuladas con el "jingle" de "la manito de la unidad", fue votar, en contra del Presidente.No me voy a referir aún a las acciones más graves:

En primer lugar, un hecho ocurrido hace muy pocos días: la difusión en las redes sociales, de la falsa exigencia de un supuesto militar de alto rango, unido (en un mundo de fantasía, claro) a seis gobernadores, al Presidente Nicolás Maduro, de que renuncie a su cargo. Torpemente se quiso generar zozobra en la población, al citarse un General de la República con un número de cédula que comienza por 17 millones… Es decir, el número que corresponde a una persona de no más de 32 años de edad… Solo les voy a preguntar: ¿existe algún General en Venezuela de esa edad? De todos modos la persona titular del número de cédula empleado para identificar al falso "rebelde", es en realidad abogado, y ya hizo pública la molestia que le causó el haber sido objeto de la más burda manipulación.

Los otros dos hechos a citar se ven reflejados en los videos a los que se puede acceder mediante los siguientes enlaces:

  1. Una grave mentira de María Corina Machado:

https://www.youtube.com/watch?v=Tbvj7APeJN8

 

  1. Julio Borges tomando la iniciativa de promulgar una nueva ley, para la entrega de títulos de propiedad, de viviendas que según él, eran solo una farsa del gobierno ("Misión Maqueta"):

 

 

https://www.youtube.com/watch?v=BP-pKtZNwpU

 

 

  1. Diputados de la oposición votando en contra de créditos adicionales para la construcción de viviendas a través de la Gran Misión Vivienda Venezuela:

 

 

https://www.youtube.com/watch?v=6ibzXnYMO8Y

 

 

  1. Video de campaña electoral de la MUD titulado "La última cola":

 

 

https://www.youtube.com/watch?v=TXeMn2sBqis

 

 

  1. Henry Ramos Allup, actual Presidente de la Asamblea Nacional, diciendo que la MUD nunca prometió que "se iban a acabar las colas" para entrar a los abastos y supermercados:

 

https://www.youtube.com/watch?v=RSTJ3BopO0A

 

Hace falta reflexionar sobre el conjunto de hechos y acontecimientos polémicos suscitados en medio de la polarización política a lo largo de los diecisiete años de vigencia del gobierno bolivariano, y antes (desde 1992), así como también las principales matrices de opinión que se han puesto a circular durante el transcurso de ese lapso.

 

En lo particular considero que como parte del pueblo, y no de la burguesía (la burguesía no es un adjetivo o calificativo, es el concepto que define a los grandes propietarios de capital y demás medios de producción), nos debemos entender mutuamente, con base en nuestras necesidades e intereses en común, sin que eso signifique forzar el abandono de nuestras posturas y opiniones divergentes. Las consecuencias de la decisión de votar por un sector político que jamás mostró claramente qué rumbo pretende darle al país, ni de manera detallada un proyecto nacional a desarrollar, nos afectarían por igual, a chavistas, opositores, y a quienes manifiestan no considerarse ni chavistas, ni opositores, mientras se trate de gente del pueblo trabajador.

Bien puede verse que desembocamos finalmente, en la siguiente cuestión: la moral. Es en el terreno de la moral donde puedo manifestarles a qué punto quiero llegar: a exhortarlos, con el respeto que ustedes merecen, a que no lleven a Leopoldo López, ni a ninguno de los actuales voceros de la MUD a que tomen las riendas del país.Podría esgrimir como elemento justificativo más consistente, la forma como los han engañado a ustedes mismos, como base social del sector que representa el rechazo a lo que hemos venido presentando como proyecto de consolidación de la independencia de nuestra nación, para lo que resta de siglo, rumbo al socialismo. No obstante lo anterior, me baso en la constatación de que, quienes integran actualmente la Asamblea Nacional, en lo respectivo a la MUD, son sin excepción alguna, sujetos que muestran un comportamiento irresponsable, y se encuentran fraguando nada menos que la más agresiva arremetida contra nuestro derecho al trabajo digno, a la vivienda digna, a la seguridad social, a la educación pública y de calidad, entre otros asuntos primordiales. Su egoísmo los hace capaces de arrastrar a Venezuela entera a un escenario de bloqueo insoportable y seguidamente, de violencia desbordada, solo por satisfacer mezquinos intereses.

Oponerse a una gestión de gobierno, no es de ninguna manera condenable. Tengo la certeza de que muchos de ustedes podrían ejecutar acciones loables aunque no lo hagan con los elementos simbólicos propios de la identidad chavista. No me interesa darles pistas ahora sobre cómo hacerlo. De lo que sí estoy seguro es que muchos de ustedes, con el paso de los años encontrarán la forma adecuada de construir un mejor porvenir para nuestra patria, y conseguirán hacerlo a través de hechos concretos, palpables e insoslayables. Si ustedes por algún motivo no lo hiciesen, vendrían sus sucesores a materializar logros insospechados, si realmente les importa. Entre tanto, lo más sensato es permitir que el actual Presidente de la República continúe ejerciendo su cargo sin sobresaltos. Mientras, pueden dedicarse a elaborar con seriedad otra propuesta, es decir, un proyecto de país, y a exponer ampliamente con transparencia, ante toda la ciudadanía, en detalle, cada aspecto del mismo, el plan para ejecutarlo y la metodología a través de la cual se piense llevar a la realidad otro proyecto de patria distinto al que hemos divulgado quienes hacemos parte del bloque político socialista bolivariano. Sé que van a decir que ahora no se puede pensar en eso porque "no se consigue nada, el país está colapsado, etc". Ya en el presente escrito se reconoció la difícil situación en la que nos encontramos. La dirección de la MUD en realidad no está interesada en superarla, su único interés es la obsesión de siempre, tumbar al gobierno, sin presentar una opción confiable, de un gobierno y un régimen democrático mejor. También hay gente incorporada al Estado que no está interesada en superar la actual situación. La razón por la cual ello ocurre no requiere "romperse la cabeza". Tanto la dirección opositora actual, como aquellos que incorporados o asociados a la institucionalidad anteponen proyectos personales de lucro, al proyecto patriótico nacional, obtienen poder creciente, ya sea político, económico o ambos, con la actual situación de descontrol que sufrimos la gruesa mayoría de los habitantes de Venezuela. Cada ser pensante, actuante y honesto, no puede dejarse llevar por la desesperación, y está en el deber de ejecutar o contribuir a que se pongan en práctica, mecanismos eficaces para superar la emergencia. Quienes no se sumen a las fuerzas políticas bolivarianas, paralelamente deberían comenzar a abrirle paso a la propuesta que a bien tengan desarrollar, pero sin caer en el empleo de mecanismos destructivos; sin obstruir el desenvolvimiento del legítimo gobierno del Presidente Nicolás Maduro. De esa forma nos encontraremos, como un solo pueblo que somos, en la acción consistente en garantizar la estabilidad del país y la convivencia pacífica de los venezolanos y venezolanas, a corto y mediano plazo.

¿No quieren al gobierno bolivariano?Opten entonces por el liderazgo de gente en la que se pueda confiar. Ábranse paso como una oposición distinta, no extremista. Lo más conveniente y sensato para el país es lograr su estabilidad política y económica a la mayor brevedad posible, y permitir que se cumpla el período constitucional para el cual fue electo el Presidente Nicolás Maduro Moros, es decir: el período 2013-2019.

 

Gracias por su atención.

 












 


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Gustavo A Hedmont

Valencia, estado Carabobo. Comunero. Comuna Eco-socialista \"El Sur Existe"

 ghedmont@yahoo.es

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