Inercia

Maduro y las Leyes de Newton

Está dicho. El miércoles 17 de febrero el presidente Maduro anunció medidas económicas. Aumento de la gasolina, modificación del sistema cambiario, nuevo sistema de precios, un instrumento para ¿aliviar? el impacto de la hiperinflación en los sectores más desprotegidos, la tarjeta mal llamada de Misiones Socialistas. Un aumento salarial por completo insuficiente y un cambio en el sistema de seguimiento de la recaudación de impuestos, entre otras.

El anuncio se corresponde en un 90% con una propuesta del economista Mark Weibrot publicada en Ultimas Noticias y Rebelion.org., tal como pronosticó Marea Socialista en su documento: Crisis económica, Incertidumbre política y nueva referencia[i]. Y es una ratificación del rumbo (o modelo para usar una palabra de moda) que sigue el gobierno desde la salida forzada del Ministro Jorge Giordani.

Desafiando la ley de gravedad, Maduro decidió continuar con su política a pesar de las consecuencias catastróficas que este esquema viene teniendo para el pueblo que vive de su trabajo y para el país. Esta política se apoya en tres pilares:

1.- Cumplimiento estricto de los compromisos de deuda externa. 2.- Brutal ajuste interno a base de reducción de importaciones y del aporte al presupuesto por Ingreso Fiscal Petrolero. 3.- Mantenimiento de gasto e inversión públicos en Bolívares para sostener una parte de las políticas sociales.

Las consecuencias económicas de esa política en 2015 fueron: a. Desabastecimiento en productos de Canasta Alimentaria 67%. b. Desabastecimiento en bienes de Cesta Básica 83%. c. Inflación 220%. d. Salario Mínimo mensual: comparado con SIMADI, $ 48 y con $ Paralelo 13. e. Déficit Fiscal 20% PIB. f. Caída del PIB por encima del % 7. g. Liquidación a un tercio de su valor de activos externos (Cobro Adelantado de Deuda a mediano y largo plazo a Petrocaribe y Uruguay, etcétera)[ii] h. Reducción del aporte al Presupuesto Nacional por Ingreso Fiscal Petrolero entre 2013 y 2014 en dos tercios. [iii]

Las medidas anunciadas, el último miércoles, son una adaptación de este esquema general de objetivos al cumplimiento de los pagos de deuda externa. Estos pagos en 2016 y 2017 son los más altos de los últimos diez años, y es de esperar que las consecuencias de su aplicación resulten todavía peores que en 2015. Como habría dicho Albert Einstein, “Si haces siempre lo mismo no puedes esperar resultados diferentes”.

Algunos números para entender las consecuencias que tendrá esta política en 2016.

El ruido provocado por el promedio del precio de petróleo en la primera quincena de enero de 2016, que se ubicó en US$ 25,93.- el barril, es útil para presionar por medidas interesadas, o para darle marco de justificación a este anuncio. Sin embargo para para esa misma quincena de enero la mayoría de los pronósticos serios sobre el tema hablaban de que el precio del barril alcanzará en promedio en el año que está transcurriendo, entre $ 36 y 42, lo que sugiere que se espera un rebote pasada la primera mitad del año.

Sin embargo, incluso calculando los ingresos del país se den al mejor de los precios pronosticados para el barril, se estima un faltante de alrededor de 28.000 millones de dólares para cumplir con los pagos de la deuda y mantener el nivel de importaciones del año 2015.

Por otra parte las medidas adoptadas, aumento de gasolina por ejemplo, aunque aportarán un volumen importante de bolívares, significan un ahorro limitado en dólares (800 millones de dólares según el presidente Maduro).

 Así que, es de suponer que para cumplir con los pagos de la deuda, se utilizarán los mismos mecanismos que en los dos años anteriores, ellos son: Reducción de importaciones, liquidación a precio de remate de activos públicos, o en el mejor de los casos del embargo a través de “novedosos instrumentos financieros” según el presidente. Y continuar reduciendo el aporte al Presupuesto del Ingreso Fiscal Petrolero.

Por eso es importante saber que en el año 2014, mientras el barril tuvo un precio promedio anual de $88,42, las importaciones se redujeron en relación al 2013 en un 17,26%, y que esta reducción, medida entre el año 2015 y el 2014, alcanzó un 32% menos de importaciones. Si como afirmamos, se continúa reduciendo las importaciones, el desabastecimiento crecerá hasta el peligroso límite de la crisis humanitaria.

Al mismo tiempo el Ingreso Fiscal Petrolero al Presupuesto Nacional se redujo el año 2014 en relación al 2013 en MM$ 30.000, pasando de MM$ 44.551 en 2014 a MM$ 13.061.-, y en el año 2015, aunque no tenemos los números definitivos podemos afirmar que este concepto fue reducido hasta alcanzar algo más de MM$ 6.000.- Es decir que el aporte del petróleo al Presupuesto llegará en este año al 12% de lo que fue destinado en el 2014. Así, mientras las necesidades del Presupuesto se cubren con impuestos regresivos como el IVA y la impresión de Bolívares, las divisas generadas por el petróleo se van del país como pago de deuda externa y como parte de un Desfalco Continuado que mantiene la fuga de capitales. En esto consiste el ajuste en curso.

Periodo Especial para el pueblo y rentismo con regulaciones negociadas para los empresarios.

Por eso es equivocado afirmar que el Presidente Maduro no hace nada en lo que refiere a la situación económica. Con las medidas anunciadas el 17 de febrero se confirma el plan económico de ajuste antipopular que se viene desarrollando los últimos tres años.

De manera gradual pero creciente y profunda se han provocado cambios estructurales en el llamado modelo de Chávez, atacando parte de las principales conquistas del Proceso, para deslizarnos a un Periodo Especial de desabastecimiento y carestía que modifica sustancialmente los patrones de consumo, los hábitos alimenticios, y las condiciones de salud y educación de la población que vive de su salario. Esto es la expresión de un retroceso colosal en la participación de pueblo trabajador en la renta nacional.  

Entre tanto, en este mismo tiempo se viene aplicando, ahora de la mano del Vicepresidente Económico Pérez Abad, una nueva distribución de la renta con el sector empresario.  Y en especial con el Capital Financiero. Los llamados 14 motores de la economía productiva, no son más que espacios de negociación de una renta petrolera hoy menguada pero todavía muy importante y que se espera se recupere en volumen.

Lo mismo que el nuevo sistema de cambio no resolverá el abastecimiento del país ni los dólares suficientes para la inversión productiva. Es, apenas, un nuevo mecanismo de ajuste interno y de especulación financiera y mafiosa.

Por lo tanto, estas medidas no resolverán ninguno de los graves problemas que hoy sufre nuestra población. a la que, la vida cotidiana se le ha vuelto un calvario de desabastecimiento y carestía.  

Si en Cuba, una pequeña isla aislada y bloqueada internacionalmente, se podía explicar, el Periodo Especial de penurias y sufrimientos que vivió su población por la implosión del llamado socialismo real, por casi dos décadas, no hay nada que justifique esta misma política en Venezuela, el país del mundo con la mayor cantidad de reservas petroleras certificadas.

Menos aún, cuando sectores de la nomenclatura estatal y del sector privado nacional e internacional han desfalcado al país en cifras superiores a los MM$ 300.000. Cifra reconocida en su anuncio de medidas, por el propio Presidente Maduro.

Maduro y Newton

El desafío del rumbo elegido por el presidente consiste en no encontrar una fuerza superior que lo obligue a frenar, dar un giro o ceder. Como en la primera ley del movimiento de Newton, aspira a seguir a velocidad constante, sin detenerse.

Debilitado en extremo su poder político como quedó demostrado en las elecciones del 6D, el que aún conserva, a pesar de la colosal crisis interna en la cúpula del PSUV y del gobierno, le ha sido hasta ahora suficiente para resistir a la pusilánime oposición neoliberal que el 6D se encontró con un triunfo de dimensiones inesperadas.

Ambas cúpulas buscan la construcción de un nuevo pacto, pero la MUD no tiene, si le tocara gobernar el país en estas condiciones, el poder real para aplicar su plan económico. Y el presidente Maduro aspira a no encontrar el obstáculo newtoniano que lo obligue a frenar, a cambiar o ser vencido por otro de los descubrimientos del gran Físico, la ley Gravedad.

Pero esa fuerza mayor que pueda frenar este desastre se está gestando, y tiene dos dimensiones, la construcción de una nueva referencia política surgida del chavismo crítico y la puesta en movimiento, en la acción, del enorme malestar popular por ahora represado.

Las próximas semanas veremos cómo resulta, en la realidad, este desafío de Maduro a las leyes de Newton.



[ii] Fuentes: BCV, INE, Instituciones Privadas, FMI. Cálculos propios.

 


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Carlos Carcione

Coordinador del Equipo de Investigación de Marea Socialista

 @carloscarcione

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