Una sola pedrada puede incendiar a Venezuela

La dirección política debe ordenar a los militantes bolivarianos que se guíen por la no violencia y la paz

El 05 de enero puede marcar un punto de inflexión: hacia la paz o la guerra. Los militantes opositores y chavistas harán una movilización hacia la sede de la Asamblea Nacional. Una sola pedrada puede desencadenar un proceso impredecible. Hay que evitar la violencia y el chavismo debe tomar la iniciativa.

Hay que terminar de aceptar la victoria de la oposición para recuperar el camino de la victoria. Las dudas y las frases que creen ambigüedades son sumamente peligrosas. Ellas benefician al imperio y aquellos que dentro de nosotros esperen sacar provecho, incluso de la violencia.

Como sabemos el diálogo con la oposición ha sido prácticamente imposible. Como ya he reiterado varias veces, el problema es que ella lo que desea es derrocar al gobierno. En mi trabajo Diálogo para qué... publicado recientemente en Aporrea, he dicho lo siguiente:

"El Golpe de Estado de abril de 2002 culminó con el retorno al poder del Presidente Chávez. El Presidente Chávez pudo haber tomado medidas de emergencia, tales como suspender las garantías constitucionales, ordenar la detención preventiva de varios dirigentes de la oposición, aquellos que directamente participaron en el golpe de Estado, suspenderle la concesión a los principales medios de comunicación pertenecientes a sectores sociales de la economía privada, por su participación directa en la organización y ejecución del golpe de Estado.

"El presidente no hizo eso. Por el contrario, con un crucifijo en la mano se dirigió al país, pidió perdón, llamó al diálogo y reintegró a los ejecutivos de PDVSA a los cargos de dirección de la industria petrolera. Nombró a José Vicente Rangel como coordinador del dialogo y constituyó mesas para formalizar las conversaciones.

La oposición buscó una excusa y se retiró del diálogo. Pronto se supo por qué: tenía preparado un nuevo golpe de Estado mediante el paro petrolero. Eso tampoco les resultó. Provocaron la perdida de $ 20.000.oo millones, pero el gobierno no se derrumbó, por el contrario, se fortaleció."

El último intento de diálogo fue convocado por el presidente Maduro el 10 de abril de 2014. El presidente maduro los invitó a Miraflores, la sede del gobierno, les dio un tratamiento de interpares y les permitió plena libertad para hablar en cadena nacional a través de los medios radioeléctricos. Mayor apertura no se podía pedir.

Sin embargo, la oposición se empeño en no avanzar en el diálogo si previamente no se ponía en libertad a los que ellos llaman presos políticos. Pero, las conversaciones de alto nivel, las conversaciones interpares, se realizan sin condiciones previas y ellos lo sabían y lo saben. La libertad de los detenidos como una condición previa sólo podía conducir al fracaso de las negociaciones. Ellos lo sabían. Leopoldo López sigue detenido, ello tiene que ver con una política de querer imponérselo al gobierno, como ocurrió en abril de 2014. Ahora quieren imponerlo mediante una Ley de Amnistía aprobada por la Asamblea Nacional. Eso lo que provocará es que Leopoldo López continúe detenido y ellos lo saben. Vale la pena preguntarse, entonces ¿De verdad la MUD desea la libertad de Leopoldo López? Si quieren diálogo, ¿por qué no toman el camino de la negociación sincera, que no sea otra manera de crear condiciones para el derrocamiento del gobierno?

En líneas generales esta es la historia de los diálogos. Siempre la oposición ha encontrando una excusa para retirarse pues ya tiene otro camino previsto: el derrocamiento del gobierno.

Pero el ejecutivo nacional presidido por el presidente Maduro debe tomar la iniciativa y llamar al diálogo para establecer un acuerdo sobre un Modus Vivendi y un modus operandi fundados en la no violencia, en la convivencia democrática, tal como lo expliqué en mi trabajo citado Diálogo para qué... Este llamado es de la mayor urgencia. Es necesario un acuerdo de no violencia antes del próximo 05 de enero día de la instalación de la Asamblea Nacional recién electa.

El camino de la paz o la guerra está abierto

El camino hacia la guerra está abierto. ¿A quién conviene? No le conviene al pueblo. Para las fuerzas imperiales es un plan que desde hace tiempo vienen tramando. Es el camino de Libia, Siria y más recientemente el de Ucrania. El mundo vive un proceso de guerra mundial. Podemos trabajar para sumarnos a la guerra o la paz. No hay término medio.

La opción inmediata de la derecha no es la guerra civil

Desde que el Presidente Chávez gano las elecciones en diciembre de 1998, hemos vivido en un Estado de guerra a través de diferentes formas de conspiración y desestabilización.

La opción actual, avivada por el resultado del 6D, es profundizar la guerra de baja intensidad que se viene librando multiplicando la guerra económica, la escasez inducida, la inflación, la guerra psicológica y la destrucción de los imaginarios solidarios reviviendo el individualismo, aspectos de la guerra cibernética y robótica; el sabotaje de los servicios públicos, contando con la complicidad e incompetencia de funcionarios públicos, la multiplicación de la corrupción, de las deserciones hacia EEUU de funcionarios corruptos, el caos urbano, la profundización del infierno en que han venido convirtiendo la vida cotidiana de la población, agudizando la situación de inseguridad, etc.

A esto se suman ahora las formas de boicot, encubiertas o claramente públicas, que se pueden emprender desde la asamblea nacional, que pueden ser ilimitadas para tratar de paralizar al ejecutivo nacional.

La idea es crear una situación de tal parálisis, de tal ineficiencia y profundizar la crisis con las medidas que el gobierno tomaría, que se provocaría una situación en la que el ejecutivo se vaya derrumbando hasta llegar a una crisis general que marcaría el fin del gobierno chavista.

La idea es que el chavismo se vaya tan desacreditado y debilitado que no sólo pierda el gobierno, sino que se vaya tan repudiado que sea muy difícil que pueda levantar cabeza en el futuro. Incluso, muchos quedarían prisioneros bien sea en Venezuela o en EEUU, acusados de graves delitos de corrupción, narcotráfico, etc. Este es el plan.

Esta línea de acción sólo funcionaria, de hecho, si la dirigencia bolivariana lo permite. Hay muchas opciones para derrotarla. Casi todas pasan por la necesidad de reconocer la derrota, elaborar un cuerpo de medidas para derrotar la crisis (y que ello sea visibilizado por el pueblo); enfrentar valientemente la corrupción, encarcelar a los corruptos más destacados, incautar bienes, cuentas bancarias, etc.; revolucionar el modelo petrolero y tomar medidas, muy visibles y constatables por el pueblo para la eliminación de la economía rentista; avanzar en la organización y educación del pueblo; darle fuerza de verdad a la economía popular y a los mercados locales; el desarrollo de las finanzas solidarias y torcerle de verdad el brazo a los bancos y a la economía especulativa impulsada por estos; establecer un plan para elevar el precio de la gasolina; para resolver los problemas monetarios viable y perfectamente conocido y aceptado por la población; derrotar a las mafias que controlan el oro, los diamantes, el coltan y en general toda la economía del Estado Bolívar, destronando a los funcionarios públicos que están detrás de todo ese antro de corrupción.

Hay propuestas para una serie de nacionalizaciones, pero ellas fracasarían si no se da un severo golpe a la corrupción y a la burocracia.

Estoy trabajando en una propuesta general, pero ninguna propuesta será exitosa mientras, por una parte, no se dé un golpe demoledor a la corrupción y a la burocracia; y por otra parte, se revolucione el modelo petrolero. Sin estas dos decisiones, que tienen carácter estratégico, es casi inevitable que la patria se hunda.

El proceso mundial

Nos desenvolvemos dentro del proceso de la Estrategia Imperial de Guerra Permanente asociada al golpe de estado que culminó en Nueva York el 11 de septiembre de 2001 con el ataque combinado de la CIA y Al Qaeda contra las Torres Gemelas, lo que ha creado nuevas condiciones geopolíticas. La cúpula militar-financiera que gobierna al mundo por encima de todos los Estados, le ha declarado la guerra a los Estados soberanos. Esto forma parte de la guerra mundial donde nos desenvolvemos.

No se trata de se aproxima la Tercera Guerra Mundial. La guerra mundial toma impulso y se desencadena con el auge del Consenso de Washington en los años 80 y el impulso que toman las políticas neoliberales, la estrategia de guerras preventivas planteada por George W. Bush, la legalización de la tortura, las cárceles clandestinas, las detenciones violando el debido proceso, la más descarada violación de la privacidad mediante la legalización absoluta del espionaje, en fin, la anulación de los derechos humanos, la democracia y la paz.

En ese proceso la cúpula militar financiera atiza la guerra por todas partes. Cualquier síntoma de paz es para ellos un problema y en lugar de respaldarlo, reaccionan generando todos los procesos necesarios para sabotearlo. Es lo que acaban de hacer en el Medio Oriente atizando el conflicto entre Irán y Arabia Saudita, autorizando a Turquía para que derribara un avión ruso, lanzando al llamado Estado Islámico contra Irak y Siria, etc. Ahora está tratando de reconfigurar y recolonizar a la región latinocaribeña. Sólo una firme política de paz puede evitarlo. Actuamos correctamente para derrotarlos políticamente en la Cumbre de Panamá. El enemigo interno puede estar pensando otra cosa. Los incursos en delitos de corrupción pueden estar trabajando contra la Paz y la no violencia.

Las fuerzas imperiales están preparadas para la guerra contra Venezuela: una red paramilitar asociada con bandas criminales tradicionales, que a través de redes de microtráfico de drogas y microcréditos ha creado una "base social", más los procedimientos mafiosos tradicionales, que fundados en el miedo y la "beneficencia", una particular "política social", que construye vínculos de sumisión y obediencia en torno a los "padrinos" o "pranes"; una base social fascista organizada (que no existía en Venezuela); la creación de unas como "zonas liberadas" y de hecho un toque de queda impuesto a la sociedad, que casi no permite salir de noche; más todo el poderío militar, mediático, de la guerra cibernética, robótica, millonarias masas de capital para el financiamiento de toda clase de operaciones (compra de conciencias, corrupción-prostitución, asesinatos, descuartizamiento, terrorismo, etc.).

Ganar la batalla política es clave. No será posible sin reconocer que el 6D perdimos asumiendo errores y consecuencias. La Asamblea Nacional es legítima y tiene atribuciones constitucionales. Eso es lo que establece la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. No podemos emular lo que hizo en el pasado la oposición. Repito, ellos tienen atribuciones constitucionales que no podemos negar a menos que desconozcamos nuestra Constitución. Sin duda podemos recuperarnos pero aceptando la derrota y las responsabilidades.

Podemos lograr la paz profundizando la democracia participativa y protagónica; con pedagogía política elevando la movilización consciente de la población; derrotando a los burócratas corruptos.... Con el autoempoderamiento del pueblo, el crecimiento de su educación, organización y la fuerza y solidaridad internacional, es difícil la agresión imperial.

Eso estaría acompañado de políticas de seguridad, defensa, inteligencia y muy particularmente de organización, educación y desarrollo de la conciencia del pueblo. Ellos necesitan precipitar los hechos, nosotros necesitamos tiempo para aplicar los consejos de Sun Tzu: conoce a tu enemigo, conócete a ti mismo, ataca la estrategia del enemigo y gana la guerra sin necesidad de librarla.

Podemos derrotar las tendencias hacia la guerra apoyándonos en nuestra Constitución, profundizando la democracia participativa y protagónica y estableciendo un modus vivendi y el consiguiente modus operandi fundado en la no violencia. No se trata de caer en la trampa de la dualidad de poderes y prepararse para la guerra inevitable entre dos poderes antagónicos. Hoy día para que las fuerzas imperiales desarrollen la guerra, una agresión desembozada, necesitan tener la razón política, como ocurrió en Libia, Irak, etc.

Si seguimos negándonos a aceptar la victoria de la oposición y las consecuencias constitucionales y legales que eso tiene, nos estaríamos equivocando políticamente. Podríamos estar regalando la razón política y dándole piso a la agresión. La situación podría evolucionar de la desestabilización permanente a formas superiores de intervención con un eventual respaldo de la llamada "comunidad internacional" y sectores del pueblo venezolano. La guerra civil es el escenario más peligroso para nuestro pueblo, es lo que las dudas y radicalismos extremos que consideran la opción militar, podrían provocar, es también lo que los grupos más reaccionarios desean para intervenir impunemente y tratar de liquidar de raíz al proceso bolivariano, lo que golpearía severamente a la región latinocaribeña.

Sólo tenemos la opción de ganar la batalla política. Depender de una resistencia militar es signo de que vamos a la guerra civil. Ella significará, probablemente. un sufrimiento prolongado para nuestro pueblo. Por supuesto, existe el derecho a la defensa, pero nuestra tarea esencial es ganar la batalla política y no tener que llegar a la lucha armada, que lo más probable es que se libre en solitario.

La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela no permite la dualidad de poderes: hay un solo poder, el poder del pueblo.

El poder burgués paralelo es una amenaza permanente de golpe de Estado.

El poder burgués existe como un hecho social, como clase. Tiene un inmenso poder económico que se refuerza porque hoy día ese poder social es de carácter transnacional, enemigo de la soberanía y la independencia nacional. No podemos permitir que ese poder transnacional se apodere del Estado venezolano y de nuestro territorio, las riquezas naturales que contiene, del trabajo del pueblo, etc. Eso es violatorio de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y del Plan de la Patria. No podemos aceptar que ese poder, que es el poder del capital, se convierta en poder político que domine nuestra patria bolivariana.

Importancia del Art. 5 constitucional

Nuestra Constitución no permite la dualidad de poderes en nuestra nación soberana, pues el artículo 5° constitucional deja claramente establecido que la soberanía reside en el pueblo y es intransferible. Hay un solo poder, el del pueblo. Ellos pueden tener la mayoría en la Asamblea Nacional, pero eso no los constituye en un poder independiente. El poder que se atribuyen no les pertenece. Es un poder derivado del poder del pueblo. Si intentan autonomizarse y pretender convertirse en un poder independiente colocado por encima de los demás poderes y particularmente sobre el poder del pueblo, estarían dando un golpe de Estado.

Claro que representan intereses de clase opuestos a los del pueblo oprimido, y como partidos políticos tienen, constitucionalmente los derechos que les permiten defender sus intereses, pero no lo pueden hacer más allá de los límites constitucionales. Por tanto, constitucionalmente no pueden convertir la Asamblea Nacional en un ente que se constituya como un poder de clase que actúe al margen de los mandatos constitucionales refrendados por el pueblo cuando los elige. Si se separan de los mandatos que el pueblo les otorga, pueden ser revocados por este. Constitucionalmente no pueden autonomizarse de los demás poderes que conforman el Estado venezolano. En ningún caso el pueblo que los eligió les otorgó mandatos inconstitucionales como el derrocamiento del gobierno. Nuestra Constitución establece claramente los caminos para revocar a un presidente en ejercicio de sus funciones. Ninguno pasa por la pretensión de uno de los poderes, en este caso el legislativo, de alzarse sobre los demás.

"Todos los cargos y magistraturas de elección popular son revocables," (art. art. 72). "Y mandatos revocables", (art. 6°). El poder, el pueblo, otorga mandatos, no elige representantes al estilo de la democracia representativa, y los mandatados "deben dar cuenta anualmente de su gestión a los electores y electoras", (art. 197).

Ella agrega: "Todos los cargos y magistraturas de elección popular son revocables," (art. 72). El art. 6° define la relación elegidos-electores, no como representantes al estilo cuartorepublicano. Son mandatados: y los "mandatos (son) revocables", (art. 6°). "Deben dar cuenta anualmente de su gestión a los electores y electoras", (art. 197). En la Constitución de 1961los parlamentarios representaban y excluían al pueblo. Hoy no pueden. Los parlamentarios, todos, deben servir obedeciendo. Esto no se ha cumplido. Si los parlamentarios bolivarianos hubieran cumplido estos mandatos y hubiesen rendido cuentas ante el pueblo soberano, es probable que la historia del 6D fuese otra

No se pueden inspirar en la IV República y en la constitución que le sirvió de base, la de 1961, que es la que algunos de ellos quieren restablecer, tal como lo han expresado de viva voz.

En dicha constitución eran representantes del pueblo. En tiempos de la democracia participativa y protagónica, no. Un pueblo consciente y organizado, con el respaldo de toda la legalidad vigente, puede revocarles el mandato. Estamos ante una lucha que es también constitucional cuyo sujeto debe ser un pueblo organizado y educado, no vanguardias autoproclamadas.

Que el pueblo asuma sus deberes constitucionales

Lo importante ahora es que el pueblo asuma sus deberes constitucionales, que implemente urgentemente el Art. 5 constitucional, que no espere que desde arriba lo hagan. Es decir, que los derrotados del 6D se pongan a legislar para interpretar la constitución bolivariana. O tan peligroso como eso, que la mayoría de la Asamblea Nacional comience a buscar las maneras de cómo frenar las iniciativas del Poder Constituyente, el pueblo soberano.

La dirección política del proceso bolivariano ha quedado en cuestión después del 6D. El pueblo movilizado la irá construyendo. Hay que pensar en una dirección provisional legitimada en verdaderas asambleas populares mientras se organiza, sin manipulaciones, sin burócratas corruptos, un congreso del pueblo soberano. La propuesta del presidente Maduro podría abrir la posibilidad de iniciar un proceso que durante 2016 culmine en un magno Congreso del Pueblo con las tareas de educar, organizar, democratizar radicalizando la democracia participativa y protagónica, desburocratizar, condenar a los corruptos, controlar al poder constituido en nombre de la rebelión del poder constituyente, el pueblo soberano que se va autoempoderando.

No podemos permitir que se consolide la matriz de opinión que las fuerzas imperiales están tratando de imponer, que el gobierno, finalmente, no va a aceptar los resultados electorales. Si esto se suma a que han logrado instalar creencias sobre la ineficiencia del gobierno para resolver los problemas económicos, de seguridad, de violación a los derechos humanos, etc., podrían llegar a instalar la creencia de que en verdad, el problema es el gobierno y por lo tanto, hay que cambiarlo. Ese es el sentido del lema de "el cambio".

Estamos a tiempo de transformar esa situación y revertirla de manera absoluta. Para ello es necesario:

1) Recordar la fuerza que tienen las palabras. Seguimos usando frases y palabras como de despecho, de rencor y odio, como de orgullo herido. Esas frases y palabras no son revolucionarias. Los que siguen expresando que no aceptarán los resultados electorales del 6D, expresiones con ese significado o que significan desconocimiento de esos resultados, están contribuyendo decisivamente con la matriz de opinión que la oposición está instalando acusando al gobierno de que, finalmente, no aceptará los resultados electorales.

La fe, la esperanza, la disposición lucha desde la humildad y sinceridad; la alegría de servirle al pueblo sin esperar nada a cambio, que es la base del amor altruista, de ser el espíritu que muestren nuestras palabras.

2) Hay que cerrarle el paso a las provocaciones orientadas a generar violencia de la que sin dudas, será acusado el chavismo, pues eso está mediáticamente preparado. Es bastante probable que se esté montando una provocación para el 05 de enero generando violencia, de la que no será difícil acusar al chavismo. Es más, en las movilizaciones chavistas seguramente serán introducidos provocadores que generarán violencia y esto será muy grave.

3) La situación es tan seria que es imprescindible que de manera inmediata la alta dirección chavista lance una directiva clara alertando de estos peligros y la necesidad de guiarse expresamente por la no violencia y la paz

Una guerra con el imperio significaría la destrucción del país, el asesinato de miles de miles de mujeres, hombres, niños... la balcanización de nuestro territorio... Hay que evitarlo por todos los medios políticos. Si ganamos la batalla política no habrá guerra.


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Julio Escalona


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