“En tiempos de definición, tiempos de crisis,
la
ambigüedad puede parecerse demasiado a la mentira”.
Eduardo
Galeano.
Los venezolanos vivimos tiempos de definición y tenemos que elegir. No
precisamente ante las urnas, en el secreto del voto universal, sino en la
intimidad de la conciencia individual. Cada palabra dicha sin pensar, cada
palabra pensada y dicha, son elecciones que hacemos diariamente. Pero no siempre
son elecciones libres. A menudo son elecciones de otros, palabras de otros,
ideas de otros. Lo cual no sería grave si esos otros siempre fueran honestos o
bien intencionados. De allí que a veces se logre engañar al pueblo, sea de la
clase social que sea.
De vivir entre mentiras y rumores, uno se va volviendo mal pensado y
fácilmente se puede equivocar. Sin embargo, escuchar mentiras y rumores también
es una elección y otra elección es creerlos y repetirlos como quien dice una
verdad. Algunas elecciones son más graves que otras pero no hay una sola
elección sin consecuencias.
Hoy, la elección más importante de todas, la más trascendental, es
diferenciar la Verdad del error, de la mentira y de la manipulación, para
decidir, definitivamente, responsablemente, de qué lado se está. Si del lado del
Amor y la Luz o del lado del odio y la oscuridad.