Ministro Rodríguez Torres, la inseguridad anda bien

Recientemente cuando sugerí la reorientación del Plan Patria Segura (PPS) abordando el tema del triste hecho en Coro, donde murieron personas inocentes con acciones de varios GNB, una persona, probablemente del entorno ministerial me indicaba a través de un correo, que mis argumentos en torno al tema eran imprecisos ya que la acción referida no estaba en el marco del PPS y que estaba quien suscribe, dando nutrimento a la oposición para sus críticas. Además me proponía que hiciera una especie de desmentido ante Aporrea. Cosas como éstas provienen precisamente de quienes no tienen la menor idea de rectificación. Porque descontextualizar un hecho en donde a decir verdad, esté o no inserto en el PPS, es una visión intrascendente ante el luctuoso resultado en Coro. Así no es cómo va a mejorar la seguridad de los ciudadanos en la calle. El presidente Maduro ha definido el PPS, como un apoyo determinante de la FANB, a los cuerpos policiales en acción de vigilancia y control de seguridad por las calles de la patria. Pero cuando algún elemento por azaroso que sea, ocurre desvirtuando sus objetivos originales, debe haber entonces propósitos rectificatorios. Un vice ministro llegó a decir en Coro, que el caso que referí fue un hecho aislado al margen del PPS y fuera de su marco geográfico. Como si el PPS fuera exclusividad de algún sector geográfico particular. Una argumentación simplista, etérea y mareada por la prepotencia. Porque una rectificación en este caso tan sólo incluye reordenar las fuerzas policiales y militares en torno a normas de actuación que bien pueden humanizarse con efectivas inducciones operacionales. Pero a juro quieren imponer la idea de que todo está excelente en el PPS. Y lo único que está bien allí es su perfil estratégico y filosófico seriamente lesionado por quienes no tienen capacidad para la enmienda. Hace unas horas otra vez en Coro, estuvo a punto de ocurrir un hecho semejante al que hace tres semanas relaté. Los errores empiezan a hacerse cotidianos. A lo mejor intentan menguar el hecho diciendo que fue aislado y que ocurrió en la luna. Tampoco se puede estar de acuerdo con quienes tienen una visión fatídica-oscurantista de estos hechos. Quienes, de la oposición pintan grafitis tales como: “Niños a bordo, GNB no disparen”, tan sólo tratan de manosear en los pantanos del odio, el excremento de sus perversiones. Pero si, el PPS debe ser reorientado para sus mejores resultados. Quizá el ministro, empiece a darse cuenta desde hace unas horas cuando su hija fuera asaltada en un barrio de La Victoria. Parece que el ministro había ordenado el retiro del escolta de su hija. Y eso lo hizo a lo mejor, por dura prueba personal. Vea usted señor pues a la inmensa masa venezolana desprotegida, caminando por estas calles de Dios, sometidas a duras pruebas de la campante inseguridad.

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