De la Guerra de las Malvinas al acto terrorista contra Evo Morales

Más que claro es el contenido de la carta enviada por la Presidenta de
Brasil, Dilma Rousseff, al Encuentro de Presidentes de la UNASUR,
realizado en la noche del 4 de julio en Cochabamba, Bolivia, para tratar
el caso de lo sufrido por el Presidente Evo Morales en el espacio
aéreo-territorio europeo. Dilma Rousseff ha calificado ese evento como
algo espantoso, es decir, como algo terrorífico.

La posición de Brasil dista mucho de las posiciones asumidas por los
presidentes de Colombia, Perú y Chile, quienes tampoco asistieron a
Cochabamba y se limitaron simplemente a delegar en funcionarios
diplomáticos, la tarea de solidarizarse con Evo Morales, sin condenar de
manera directa la afrenta sufrida por el mandatario boliviano.

Y es que el caso del acto terrorista sufrido por Evo Morales puede ser
comparado con los acontecimientos de la Guerra de las Malvinas, ocurrida
en el año 1982, en el sentido de develar cuál es la posición geopolítica
que ha asumido cada uno de los gobiernos de los países sudamericanos, en
estos momentos en que la alianza Estados Unidos-Unión Europea ha cometido
un acto hostil contra uno de los miembros de la Unión de Países
Sudamericanos. En tal sentido, Dilma Rousseff ha entendido perfectamente
que los discursos altisonantes de los presidentes Nicolás Maduro, Cristina
Fernández de Kirchner y Rafael Correa, son buenos como para exigir
disculpas por parte de los gobiernos europeos incursos en el hecho, pero
no ha dejado de recordar que lo ocurrido puede conducir a la revisión de
algunos acuerdos comerciales establecidos con la Unión Europea. Es decir,
Brasil esta vez ha decidido proteger a uno de sus hermanos menores.

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Alfredo Portillo


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