Leonardo Padrón ¿peor como escritor o como político?

Leí el artículo del camarada Evans sobre el discurso de Padrón, en mi opinión, explica claramente las inconsistencias político ideológicas del intelectual. Yo también lo escuché y además las adulaciones constantes que recibe por excelente escritor, creador, intelectual y pare usted de contar, recordé un viejo artículo que escribí sobre los Cultos Incultos y otro sobre una de esas súper telenovelas ‘con contenido que vende´ (machista, sexista, inmoral, violento), escrito por la pluma excelente de Padrón, La vida entera.

A continuación reproduzco, lo que escribí en esa oportunidad y me permití agregarle algunas cosas:

Terminó la historia, (La Vida Entera), con sus errores, sus virtudes, su alto contenido machista y lo que nunca debe faltar, los mensajitos subliminales. Lejos de todas las cursilerías noveleras de siempre, están las cosas que las y los usuarios de los medios debemos estar alertas, hasta que algún día tengamos medios y escritores que respeten profundamente nuestra inteligencia y sentido común.

Algunas mujeres tuvimos la pequeña esperanza al ver una novela como ¿Vieja Yo?, en la que si bien existían sus cursilerías, se habló de manera frontal y sin tabúes de los problemas de las mujeres, discriminaciones a las que nos enfrentamos por edad y sexo, de la violencia, pero siempre desde la óptica de la defensa de nuestro derecho a no ser violentadas en ningún aspecto, lo que sin duda constituyó una gran contribución.

Duró poco, ya que una vez más volvemos a las historias que “venden”, a la violencia de género, al tratamiento sexista de nuestra imagen, sin ningún tipo de consideración y fortaleciendo en cada uno de sus personajes paradigmas y prejuicios sociales que van en detrimento de la imagen de la mujer y que lejos de contribuir, solo consolidan lo que durante siglos nos ha mantenido al margen del ejercicio pleno de nuestros derechos.

Esta, fue una historia llena de mujeres plásticas, adulteras, sin inteligencia, promiscuas, sin escrúpulos, sin sentido común, agresoras, transgresoras de lo socialmente aceptado y pare usted de contar. Las que traicionaron a sus amantísimos esposos, cayeron en la más profunda maldición, se quedaron sin nada. Algunas terminaron, como es el personaje de Olimpia Duque, hasta con una culpa velada de la muerte de su esposo. Se entiende que era una adúltera, pero no se entiende tanta violencia y tanta culpa. El caso de la cantante de la telenovela es semejante, se quedo sin esposo, sin casa y sin disco.

Otra traicionó al esposo con el chofer, igual fue echada de su casa y al final, aunque perdonada, su imagen fue de una mujer inculta y vacía. Extorsiones, intrigas, maldades de mujeres; sufrimiento exclusivo para los hombres y alguno que otro con un poco de maldad, pero insisto, las malas de la historia… las mujeres. Algo que no podía faltar, el mensajito político de la tolerancia, la censura y el discursito de que aquí cabemos todos, totalmente fuera de contexto.

En ese entonces, por allá por el 2009, su historia inmoral logró el tan ansiado y amadísimo rating, a nadie le importó. Hoy día me quedo sin palabras al ver a Padrón, tratando de convertirse en un héroe nacional, hablando de desigualdades y lo más grave creyéndose con la suficiente autoridad moral para descalificar a otros, después de haber escrito cosas tan nefastas culturalmente para nuestras sociedades.

Ahora entiendo por qué se perfila como el casi sabio de la oposición venezolana, claro después de oír a su candidato, y a otros como dicen por allí… en el país de los ciegos, el tuerto es el Rey.

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