Aprendamos de las hormigas

Las hormigas son seres maravillosos que tienen un sentido social en su territorio, se comunican con el resto de sus compañeras por medio de la secreción de feromonas, con el movimiento de sus antenas o por la emisión de sonidos al rozar partes de sus cuerpos, para alertarlas sobre la presencia de alimentos o de un enemigo natural. Así cada uno de los animales tienen sus formas particulares y complejas de comunicarse.

De todos los seres vivos que habitan el planeta, los humanos somos quienes hemos evolucionados en la manera como nos comunicamos con los grupos con que interactuamos, desde el uso de señales de humo, sonido de tambores, mímica, en sociedades primitivas hasta el uso de tecnologías avanzadas, como las redes sociales a través del ciberespacio.

En el proceso de comunicación humana intervienen varios aspectos, como la emocionalidad, el tono de voz, la palabra, el escuchar, la postura corporal y el contexto donde se lleva a cabo, que son determinantes para que ésta sea efectiva. Lair Ribeiro en su libro la “Comunicación Eficaz” señala que la expresión corporal representa el 55% del poder de comunicarse correctamente mientras que el tono de voz el 38% y la palabra solo un 7% . En tal sentido, es valido el dicho “un gesto dice mas que mil palabras”, es decir, en la comunicación no basta solo con pronunciar palabras sino que además, es importante reconocer que, en alta medida, los gestos y las posturas del cuerpo aunados a la carga emotiva tienen un importante significado. El cuerpo emite innumerables señales de manera inconsciente, como movimiento de los ojos, de los labios, postura de los hombros, de los brazos, de las manos, de las piernas, ubicación de los pies, que son indicativas de si tenemos apertura o no, si existe coherencia entre lo que decimos y lo que expresa el cuerpo, que de alguna manera produce en nuestros interlocutores simpatía o repulsión.

Tenemos la falsa creencia que si hablamos mucho somos buenos comunicadores, sin embargo, la abundancia en el uso de palabras no significa de que nos comuniquemos bien, porque muchas veces el mensaje no llega, puede ser que el tono de voz no sea el adecuado o este influenciado por el estado de ánimo. Debemos entender además, que “oír no es escuchar” , porque no basta captar los sonidos que emite el entorno sino que hay que interpretar su significado, solo así puede existir una retroalimentación.

Generalmente cuando nos comunicamos, no tomamos en cuenta estos elementos y de allí que podemos afirmar que, la gran mayoría de los problemas de nuestra sociedad se deben a que no sabemos comunicarnos. Ahora también, se suma otro elemento importante debido a los avances en el mundo tecnológico, donde nos plantamos durante largas horas frente a un computador, un table o caemos rendidos frente a los teléfonos de ultima generación., provocando un distanciamiento con nuestros interlocutores

Tomando en consideración, estas premisas vale la pena preguntarnos como nos estamos comunicando?. Somos coherentes entre lo expresamos verbalmente con las señales que el cuerpo emite?. Realmente lo que decimos es lo que nuestro interlocutor escucha?


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