Britto García reivindicó el desorden tanto como Johann Goethe la injusticia

Lo primero que hizo Britto García el 19 de Abril del pasado año 2012, como Orador de Orden en el solemne acto conmemorativo del inicio de las luchas independentistas de Venezuela en 1810, fue reivindicar el desorden.

Palabras más palabras menos el admirable compatriota dijo ser asiduo de los discursos de desorden pero que “...ahora estoy obligado a pronunciar un discurso de orden…”.

A la sazón evoqué la sentencia de Johann Goethe: “Prefiero la injusticia al desorden” y de cuyo fondo prefiero extraer sólo el sentido literal de esa expresión para que usted, estimado lector, ponga sal y pimienta al tema.

De ipso facto me identifiqué con la expresión del sobresaliente académico y traté de buscarle la vuelta, descifrar lo que realmente él quiso significar. Por lo demás, el resto del discurso hizo ver que es prodigioso tener a Britto García de nuestra parte y no en la acera de enfrente porque tendríamos la tarea de Sísifo, completa, para convencer al pueblo, de las bondades de la revolución bolivariana.

Es evidente que Britto García pasó por la academia pero supo mantenerse a flote, puesto que él se cuadró con los anhelos revolucionarios del pueblo y, no con la oligarquía, lo que dice clarito de su autenticidad y es por lo que lo admiro tanto; siempre que puedo, leo sus reflexiones, ahora acabo de leer una densa reflexión de Britto García, titulada “Corrupción” y me pareció del carajísimo.

Mas, al grano del asunto:

En esa ocasión en la que Don Britto hizo de orador de orden, se trató de una excelente charla educativa bien compilada y estructurada de manera impecable desde el punto de vista histórico y prospectivo, pero a lo que quiero ir es a lo que más me sedujo de la exposición: lo del orden.

Casi nadie reivindica el desorden propiamente como expresión de rebeldía frente al establecimiento -(establishment)- por ejemplo, “calle 13”: ..sube la cortina / enciende la turbina / con nitroglicerina / vamo´a portarnos mal / a cometer delito / viva la indisciplina …/ etc.

También supe de otro grupo musical que se hace llamar “Desorden público” y, sobremanera, los muchachos de ZKonducta.

Se trata de manifestaciones dignas de ser atendidas desde diversos puntos de vista, desde diversas disciplinas pero, particularmente, desde la sociología de masas.

Así como el concepto de trabajo no puede ser el mismo en un sistema capitalista que en un sistema socialista, la noción de delito, de indisciplina, de orden y etc, corren la misma disyuntiva porque lo que para uno es orden, para otro es desorden y viceversa, por ejemplo.

Normalmente entendemos por orden la ubicación de las personas, de las cosas, de las conductas, en los lugares que el establecimiento les asigna. En la política el orden lo define quien tiene el poder; mientras que los subordinados y desprovistos de poder para decidir su propio destino y muchas veces sometidos a la esclavitud y a todo tipo de injusticias, se ven obligados a crear su propio orden y es allí donde surge la confrontación, la lucha por el poder.

Los subyugados pelean por sus derechos y son acusados de desordenados o no conformes con el orden que se les pretende imponer.

La idea de orden no debe ser algo para todos los tiempos, lugares y circunstancias; mas, vale que la idea de orden sea una convención diseñada por el pueblo, en comunas, en organizaciones sociales y que el Estado asuma las propuestas del pueblo, de manera orgánica.

Diría yo de algo así como lo que Chávez plantea cuando propugna la democracia participativa en la que el ciudadano escoge su destino y por mayoría se toma la decisión.

Por eso, cuando el brillante expositor Britto García dejó entender lo de reivindicar el desorden, estaba expresando nítidamente su pensamiento revolucionario, es por lo que expreso mi admiración y gran respeto.

No pierdo la esperanza de invitarlo a que venga al “Club de los Pobres” y nos dé una charla educativa.

Mención aparte merecen algunos “intelectuales” que sólo son “ceros a babor o ceros a estribor”, se la pasan en las nubes.

El “Discurso de Desorden” de Don Britto García, pero dado como de orden, es un “Aporte de proa” para la revolución bolivariana y debe ser estudiado, particularmente, por la juventud del PSUV.

Estoy seguro de que para Escobar Salom, de haber escuchado ese discurso, habría exclamado: “Hay que someterlo por la fuerza y arrestarlo”.

De haber ganado Capriles la presidencia de Venezuela, Britto García pudo ser llevado a capítulo ante la Santa Sede y, cual Galileo Galilei, condenado por hereje y, hasta pudo pasar a la historia como la víctima del último acto oficial del Jefe de Estado de la dictadura más vieja del Mundo: El Vaticano.

Él no habría podido escribir su reciente artículo, “Corrupción”, pero méritos como desobediente le sobran para ser llevado a capítulo.

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