En defensa del maestro Abreu y Pérez Pirela y en respuesta a Clodovaldo Hernández

CADA QUIEN SU LUGAR

Todos los camaradas que han escrito sus irreverentes críticas contra el ilustre maestro de música J.A. Abreu y contra nuestro queridísimo hombre de TV, Pérez Pirela, han cometido un error muy grave, como es el de no comprender la jerarquía y el principio de autoridad intelectual, que está, no sólo por encima de posiciones políticas y otros detalles nimios, sino incluso más allá del bien y del mal.

Yo sí sé cuál es mi lugar: Soy una anciana autodidacta, lo cual hace que, aunque tenga suficiente nivel cultural como para escuchar y entender a Pérez Pirela y conmoverme con el Mesías de Haendel, no puedo compararme ni con las ilustres pantuflas de tan extraordinarios personajes de la cultura universal, cargados de diplomas y de condecoraciones, además de su liderazgo mediático que nadie con dos dedos de frente puede discutir.

PEREZ PIRELA Y SU CURRICULUM

Aquél o aquella que desconozca el abultado currículum de Miguel Angel Pérez Pirela es porque no ve su programa, en el cual él mismo lo publicita con la suficiente frecuencia y claridad como para que los simples mortales lo memoricemos bien. Es natural que algunos, tras sus críticas, oculten la envidia contra este hombre que, a pesar de su antipatía, ha conquistado la televidencia diaria. Por su erudición, su talento, su estilo personalísimo y, sobre todo, oído al tambor, por sus títulos universitarios, sus idiomas y porque ¡hasta estudió en Europa y todo! ¿Cómo les quedó el ojo?

Es natural que un hombre tan culto admire y defienda al ilustre maestro, quien le hizo la gracia de llamarlo por teléfono y pedirle el favor de que lo defendiera, porque esa pila de tierrúos (¿O debería escribir “jauría de revolucionarios?”) que escriben en Aporrea osaron criticar su predilección por los jóvenes, mediáticos y conectados cantantes derechistas quienes, pésele a quien le pese, tienen tanto derecho a ser pitiyanquis como el mismísimo maestro Abreu.

MÁS ALLÁ DEL BIEN Y DEL MAL.

La inteligencia y perseverancia del maestro Abreu no son discutibles. Hizo su proyecto y lo desarrolló en la cuarta república y en la quinta continuó, con mucha más plata. Ha podido vivir como un rey, viajar con gastos pagos y deslumbrar a esos camisa roja con altos cargos que lo mantienen arriba, mientras los musiquillos venezolanos, que no hacen conciertos en Austria, tienen que chillar para que les paguen los miserables dos bolívares que les tiran de vez en cuando, porque naturalmente, como todo limpio, tienen que tocar de gratis y agradecer que les den la oportunidad de expresarse musicalmente. ¿Qué más quieren esos ignorantes tercermundistas?

El currículum del maestro se lleva en los cachos las credenciales de Pérez Pirela, que ya es mucho decir. En wikipedia publican una lista tan larga que da vértigo, aunque no publican la base política, ideológica y experiencia de gobierno que tiene este connotado tatarabuelo.

EL MAESTRO ABREU FUE DIPUTADO POR ACCION DEMOCRATICA Y MINISTRO DE CULTURA DE CARLOS ANDRES PEREZ y es tan lanzado, que sin renegar de sus profundas raíces adecas reaccionarias, ha logrado ser defendido y sobre todo financiado por el gobierno bolivariano a punta de carisma y de chapa. ¿Acaso no está más allá del bien y del mal?

En cuanto al dulce director de orquesta, quien con su sonrisa embelesada se divierte dirigiendo conciertos, no tiene la culpa de ser discípulo de tan venerable maestro, ni de tener un Rolex, con todos los honorarios incluidos. Para eso tiene talento y palanca. No me atrevo a criticarlos como músicos aunque, aparte de algunas piezas, no me gusta la música “clásica” europea, me parece aburrida; pero no se preocupen, eso se debe a mi incultura y a que no la comprendo, debido a mi evidente brutalidad netamente sudaca. No quiero que me confundan con la “jauría” de quienes, muertos de envidia porque “no tocan ni siquiera gong” (corrección ortográfica mía), arremeten contra el venerable anciano que sí sabe tocar y lo hace muy bien.

NO INVESTIGUEN, ¿PARA QUÉ?

Finalmente, les pido encarecidamente no ponerse a investigar el pasado y presente político del maestro Abreu, es adeco y qué, fue ministro de Carlos Andrés Pérez y qué, es antichavista pitiyanqui y qué (Él mismo dijo que comparte los ideales de Juanes y Bosé), es millonario a costa del gobierno ...¡Y qué! Y tampoco investiguen cómo carrizo consigue tanto con el gobierno bolivariano, quiénes son los altos funcionarios que lo apoyan, financian y apuntalan, mirando para otro lado cuando este venerable anciano expresa, a viva voz, su ideología eurocentrista, antichavista y antipatriota, almibarada entre lugares comunes musicales, sociales y salvadores de turno.

¡Dejen en paz a la monarquía!

El siguiente párrafo lo añado luego de leer el insulto de Clodovaldo Hernández y porque a pesar de ser sudacas, tierrúos, comunistas radicales y envidiosos, la “jauría revolucionaria” merece respeto.

ENFRENTARSE O NO ENFRENTARSE A CHÁVEZ

Clodovaldo Hernández defiende con su espada en ristre el honor de nuestros ilustres musicomerciantes; les lanza un guante y les conmina a enfrentarse ¡...A Chávez! A los muchachos chiquitos les encanta tirar una piedra y esconderse detrás de su papá y es algo normal, pero que un tarajayo metido a articulista remita a la gente crítica a confrontar al Presidente Chávez y no a él, raya en la cobardía.


La tarea de confrontar a cuanto corrupto “intocable” se chupe un dinero que pertenece a todos nosotros, es nuestra. Es necesario desenmascarar a los funcionarios que le presentan a Chávez los informes y los proyectos a favor de este parque jurásico adeco, escamoteándoselo a los músicos venezolanos que andan por ahí pelando, que tienen proyectos y están organizados. Tocaría realizar la contraloría social que nos corresponde. Quien quiera tocar violín que toque, pero los excluidos del presupuesto cultural (fundado en pago a extranjeros, lo cual puede dejar jugosas comisiones) el pueblo revolucionario que toca y canta, debe ser financiado, con la misma generosidad.


No basta chillar, hay que aplicar cuanta R se encuentre por allí sin uso, porque en el ámbito de la Cultura no basta cambiar ministros y altos funcionarios cuando la estructura corrupta y reaccionaria continúa allí, protegiendo a las mafias de siempre y saboteando los intentos de aquellos revolucionarios que intentan transformar el ministerio de cultura desde dentro. Hay que trascender la tradición adeca, para que no sigan usufructuando lo nuestro, los mismos nombres de siempre, los que se tiñen la gorra para seguir chupando, mientras la cultura revolucionaria es reprimida y dejada al margen, mientras nos dejan a TODOS POR FUERA.

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Andrea Coa


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