Mi voto se respeta

Una de las jugarretas que más explota la oposición en esta coyuntura es desconocer las aplastantes derrotas electorales del 7 Oct. y del 16 Dic. y hacer creer que el chavismo no representa una fuerza mayoritaria en el panorama nacional y tampoco es legítimo. Esta artimaña es repetida mil veces por sus voceros mediáticos y sus aliados imperiales quienes se encargan de difundirla en el plano internacional para propiciar las condiciones que conduzcan a una intervención tipo Libia o Siria con un solo propósito: aplastar la revolución bolivariana y descabezar el liderazgo emergente de los pueblos de América Latina.

Es indudable que estamos ante una arremetida parecida a la que la derecha tramó y puso en marcha el primer trimestre del 2002, precedida de un globo de ensayo como fue el paro promovido por los grupos económicos más poderosos el 10 de diciembre 2001 de y que tuvo su momento más álgido el 11 de abril y que en el intervalo se robusteció con guarimbas, pronunciamiento de militares en salones de fiestas de hoteles en reemplazo de los cuarteles, en un calentamiento progresivo de la calle y en la ocupación de la Plaza Altamira en Caracas, que configuraron una atmósfera de tensión e inestabilidad que desembocó en la desviada marcha de los petroleros hasta Miraflores.

Conviene entonces a la vanguardia revolucionaria analizar en intensos debates las estrategias y tácticas que aplicó la derecha para acceder al poder por el breve período de 48 horas y también desmenuzar en forma minuciosa el contraataque de los sectores populares en alianza con las Fuerzas Armadas y el papel solidario de los países hermanos del continente para retomar el poder el glorioso 13 de abril.

En todo esta campaña desestabilizadora domina la tesis del desconocimiento del voto popular, de ignorar las elecciones legitimas ganadas por el chavismo tanto para reelegir al Comandante Chávez como Presidente como para ganar 20 de 23 gobernaciones que redujeron la dimensión del poder opositor a su mínima expresión en estado claves como Zulia, Carabobo, Táchira, Mérida. Es hora de emprender el contraataque contra las fuerzas opositoras para mostrarlos como son: una minoría desesperada que quiere asaltar el poder en manos del pueblo para instaurar un gobierno apátrida, genuflexo, que privatice todo, acose al Soberano y elimine Las Misiones y todas las conquista lograda estos catorce años.

El globo de ensayo derechista arrancó el estado Táchira con una manifestación violenta que utilizó a estudiantes manipulados por el grupo fascista Javu y atacó instituciones de bienestar familiar con una saña inaudita que el gobierno entrante del camarada Vielma logró frenar con tacto pero con firmeza. Paralelo a ello los medios internacionales se hacen eco de las declaraciones de María Machado y Diego Arría llamando a desconocer la legitimidad del gobierno, el respeto a la Constitución Bolivariana y la aplicación del 350 de la CRBV. Estas son las consignas con las cuales van a movilizar su gente el 23 de enero.

Sabemos que ellos son enemigos de la Constitución Bolivariana del 1999, que votaron en contra de la Carta Magna, que la desconocieron durante el golpe del 11 de abril de 2002, que votaron contra ella en 2007 y ahora de manera cínica intentan aparecer como sus defensores.

Nuestra estrategia debe estar centrada en la defensa del voto popular, en la defensa del gobierno bolivariano, en la movilización permanente y en la denuncia sistemática de la conspiración que sostiene la derecha venezolana con la complicidad de las trasnacionales y los gobiernos imperiales.

Defendamos al pueblo, defendamos los votos del 7 Octubre y del 16 Diciembre.

¡Que viva Chávez ¡

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