El triunfo nos impone ese compromiso ineludible

A derrotar la burocracia ineficiente y la corrupción

La mentira reiterada y maquillada del mil formas, voceada de manera ilimitada a los cuatro vientos por una oposición irracional acerca de que el proceso que lidera con buen rumbo el Comandante Chávez no es más que una férrea y abominable dictadura disfrazada, se ha hecho añicos ya y para siempre.

Hemos logrado al finalizar el año 2012, dos nuevos resonantes e históricos triunfos electorales de un total de quince de los diez y seis que se han realizado en el país luego de que Chávez obtuviera la presidencia en 1998.

El 7 de octubre pasado derrotamos por una aplastante diferencia de 12% al candidato de la derecha Capriles Radosnki* y el 16 de diciembre en las elecciones de gobernadores y legisladores regionales, le propinamos un histórico knock out que dio como resultado que las fuerzas de la revolución ganaran 20 de las 23 gobernaciones que se disputaron, con el aún más sorprendente hecho de que en todas las entidades el “oficialismo” obtuvo mayoría en las Asambleas Legislativas y en siete de ellas la oposición no logró ocupar ni una sola curul, es decir que la Revolución ganó en ellas todos los espacios del poder.

El éxito electoral de los factores del cambio en los términos como ocurrió sólo se explica por vía de que se ha gobernado bien para las grandes mayorías de la población, no admite mayores explicaciones, salvo esa otra determinada por un liderazgo opositor variopinto que no ha podido ni sabido nunca encauzar la voluntad de una importante masa de venezolanos que se declara adversa al proceso Bolivariano, a la que ese liderazgo torpe ha llegado a calificarla de irresponsable e insensible, porque la acusa de "haber optado por irse de compras o a sus clubes privados a divertirse, antes de ir a votar contra un chavismo que lo único que ha hecho es destrozar el país", pero es tanta la desfachatez y sobre todo su irresponsabilidad y desprecio por sus seguidores y, más aún, por el país en general, que de ellos no ha sido posible que logremos escuchar ni una sola palabra de autocrítica a su gestión de la conducción política ante esta secuela de derrotas seguidas en 14 años y menos reconocer el gravísimo error de seguir convencidos de que las pantallas de la televisión son mucho más efectivas para la lucha política que los espacios públicos abiertos, de persistir en los discursos y señalamientos fundamentados en mentiras y medias verdades, así como continuar con la estrategia de fomentar más y más el odio al Comandante Hugo Chávez, negar todo cuanto de bueno ha hecho por el país y su gente en las áreas de la salud, la educación, el deporte, la alimentación, etcétera, etcétera, así como su constante rechazo a las capas pobres y medias que hacen la inmensa mayoría de votantes y por las cuales no oculta su absoluto desprecio.

Se desplomó como un castillo de naipes el pronóstico de la MUD de que eran mayoría y que, además, arrasarían no sólo con Capriles el 6 de octubre, sino que el 16 de diciembre la paliza que le darían a los candidatos del “oficialismo” en las elecciones regionales iba a ser espectacular, pues decían, insistentemente, que era impensable que unos candidatos “bates quebrados” sin un Chávez al frente en la campaña y quien para ellos, inclusive, estaba a punto de morirse, pudieran lograr algún triunfo en los Estados con más población y más “culta” de la patria.

Aseguraban que ya tenían garantizados el éxito en los Estados de mayor importancia económica real para Venezuela, los cuales calculaban que no podían ser menos de once (11), como son: Zulia, Carabobo, Aragua, Anzoátegui, Lara, Mérida, Táchira, Monagas, Bolívar, Falcón, Nueva Esparta y Sucre. Agregaban, por otra parte, que en las otras entidades regionales, saturada de "patas en el suelo y campesinos flojos", es posible que allí pudieran ganar algunos espacios, pero que eso tampoco daba certeza alguna de ello.

De nuevo fracasa este liderazgo de la oposición y es la debacle décima quinta. Han ganado solamente una contienda electoral, la de la reforma constitucional en el 2007, por menos de un 1,50% de los votos** y no obstante tan monumentales derrotas reiteradas, en absoluto cambian el discurso de agresividad y lo peor es que hacen evidente, sin un mínimo de vergüenza, que se “olvidaron” o enterraron la autocrítica y pretenden, sin ningún rubor, seguir al frente de las riendas de conducción de la oposición en el país.

A partir de ahora hay que imprimirle, como lo ha exigido el Presidente Chávez, una mayor aceleración a los planes y proyectos planteados a través de las misiones para que las esperanzas por una vida mejor para la mayoría de los venezolanos se hagan realidades tangibles y en ese sentido los gobernadores y autoridades municipales afectos al proceso de cambios que han sido ratificados en sus cargos y quienes asumen por primera vez esas responsabilidades de representación popular, tienen la obligación irrenunciable de poner todo su esfuerzo y voluntad hacia, por lo menos, estos cuatro aspectos fundamentales que se enumeran seguidamente y que, en nuestro criterio inciden de manera determinante en la vida del colectivo nacional:

a) Acabar sin dilación alguna con la burocracia excesiva e ineficiente enquistada en ministerios, gobernaciones, alcaldías y en otras muchas entidades públicas, lo que, por otra parte, nos ha venido mostrando en el aparato gubernamental del Estado, la misma e indignante aberración vivida durante el puntofijismo;

b) Enfrentar con decisión y el mayor coraje a las mafias de la corrupción que hacen de las suyas con los dineros y bienes públicos, sin que nada ni nadie se los impida. Actúan, en mucha ocasiones, como si tuvieran licencia para ello o porque por detrás cuentan con el espaldarazo de padrinos de alto coturno. En este reto impostergable, la Ministra de la Secretaría de la Presidencia y Seguimiento de la Gestión Pública, Almirante Carmen Meléndez, tiene por delante un papel que jugar de primera línea con la agudeza, rigurosidad y determinación como lo ha exigido el Presidente Chávez;

c) Articular acciones desde todas las instancias posibles, bajo estrictas medidas de vigilancia y control, que apunten hacia la promoción y estímulo de la organización popular como herramienta indispensable que impone el desarrollo de la sociedad dentro del concepto participativo y protagónico que contempla la Constitución Bolivariana y,

d) La formación idiológica revolucionaria de la población, en especial de la dirigencia, que coadyuve a internalizar como los principios más elementales de la vida en comunidad, la justicia social, la solidaridad, el mayor respeto por el otro y el desprendimiento como recurso permanente de acción y de trabajo ejemplarizante hacia el bien común.

El triunfo hay que festejarlo, pero más allá de la euforia que podamos expresar por ello, debemos asimilar que ahora nos corresponde multiplicar los esfuerzos para hacer buena la palabra empeñada de construir la patria bonita que nos hemos comprometido legar a las futuras generaciones.

En tanto esperamos por la recuperación de nuestro Presidente, confiados en que más temprano que tarde lo tendremos de nuevo en su puesto de mando, tal y como lo ha venido haciendo desde 1999, tenemos no solamente la obligación patria, sino el compromiso revolucionario irrestricto de asegurarle a él que mientras dure su ausencia, no descansaremos un solo instante y menos aún descuidaremos el más pequeño detalle en la defensa de su gobierno, así como en la preservación y estabilidad de la democracia que, bajo su fortaleza y liderazgo, hemos construido y que hoy mostramos al mundo todo, como un ejemplo singular…

(*) Hollande le ganó a Sarkozi por 3% y Humala en Perú derrotó a si principal contendor por 3,5%.

(**) Referéndum constitucional de Venezuela de 2007 - Wikipedia, la ...

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