Sindéresis

Noel Rodríguez y la traición histórica de Gabriel Puerta

Los traidores en cualquier circunstancia suelen estigmatizarse por siempre haciéndose cautivos de esa terrible denominación en el retrovisor de sus actuaciones. Y casi siempre pueden demostrarse actuaciones pretéritas, en el mismo tenor de la traición que ahora con razón se les endosa. Y eso ha pasado con patética realidad histórica en el caso de Gabriel Puerta Aponte, celebre ex guerrillero, ahora de mano de la más falaz oligarquía. Por eso la historia concatena sus hechos y expone sus realidades. Noel Rodríguez, aquel muchacho estudiante de Economía en la UCV, que todos los días repleto de sentimientos revolucionarios, tomaba el autobús en la esquina de Cruz Verde, militante del partido que Puerta Aponte fundara, murió físicamente ultrajado, por el grupo de exterminio de la vieja Disip en 1973. Unos días antes Gabriel Puerta había sido detenido por esa misma policía política.

El nunca de esto ha dicho nada. Y a lo mejor, o a lo peor, nunca nada dirá. Pero también, unos años después conjunto al otro declarado traidor, Carlos Betancourt “Gerónimo”, Gabriel Puerta traza un comportamiento abruptamente sospechoso en torno a la Masacre de Cantaura y la muerte de una veintena de compatriotas, que suscribían los preceptos revolucionarios más genuinos de aquellos tiempos. Serios testimonios existen, referentes a que Gabriel Puerta condujo desde la delación más tenebrosa, la acción criminal de Cantaura hace treinta años. Se ha hecho público inclusive, que este personaje tramaba en el escenario guerrillero, juicios de guerra a excelentes guerrilleros que se atrevieran a envestir sus endebles posiciones anti imperialistas. Entonces no es nada falaz, estimar todas estas actitudes siniestras del ex guerrillero, a sabiendas de hoy y desde hace varios años se anota con la más cruel y extravagante oposición, ubicándose en la más extrema y anacrónica derecha venezolana. No es un cuento el apoyo sucesivo de este traidor, a Rosales, a Pablo Pérez y últimamente a Capriles Radonsky, por quien se despellejaba en aras de lograrle votos. De verdad entonces, que menos dificultad entonces puede haber en mente sensata alguna, para pensar que Gabriel Puerta Aponte estuvo seriamente comprometido en una delación a Noel Rodríguez. Y ahora, cuando por exhaustivos trabajos de la revolución, el cuerpo silente de Noel, puede describir algunas verdades, el dedo acusador de la conciencia revolucionaria apunta a Gabriel Puerta como el oscuro encubridor de aquel espantoso asesinato.

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