Orquestas, Abreu, soberanía nacional y ¿por qué no se permite el debate?

El problema NO son los Bosé y los Juanes solamente… respuesta a Sant Roz

Es obvio que la reciente agresión del Doctor Abreu a Chávez (y con ello al pueblo de Venezuela) ha abierto un espacio para una polémica vetada; prohibida además en el sistema nacional de medios públicos, a pesar de que muchos funcionarios e intelectuales saben de la enorme contradicción que encierra el proyecto de orquestas; no se pronuncian por temor a perder espacios o…ser satanizados.

De manera que comienzan a verse las costuras a este gigantesco megaproyecto que por demás está decir, absorbe un presupuesto gigantesco en aras del tributo a los valores de la dependencia, por encima del despliegue de todo nuestro potencial espiritual/ cultural y socio-político.

“Es mi creencia que un concierto sinfónico es la celebración de la “sagrada historia” de las clases media occidentales y una afirmación de su fe en sus valores como una imperecedera mitología de la vida. Así como esos valores y la sociedad industrial en general están cada vez más bajo el ataque tanto de la crítica como de la presión de los eventos, el concierto se hace cada vez más vital como ritual de estabilidad en un mundo inestable “(citado por John Balty en Ethnicity, Identity and Music. The Musical Constructions of Place. Edited by Martin Strokes. Oxford. New York.1987:19)

Lo primero es que hay que decir es que: la existencia de orquestas no es en sí mismo el problema de fondo, sino la manera como son manejadas y las fuerzan a devenir en praxis neocolonialista.

En mi caso, nunca he afirmado que dicho sistema orquestal no es un esfuerzo loable o que no haya allí talento.

Tampoco he sostenido que deban desaparecer sino que deben ser sometidas a una exhaustiva contraloría en virtud de las gigantescas rios de dinero que allí navegan, tanto provenientes del sector privado como de dineros públicos, tanto para eventos, a nivel nacional como internacional. Y a una contraloría programática/ conceptual o cultural (como la llama Lil), para incidir como sujetos constituyentes culturales en la lógica de sus programas y actividades.

La Corporación de Orquestas de Abreu (Sistema es un término polisémico y una de sus características es la interacción entre sus partes, lo que no ocurre aquí pues las directrices son verticales/ dictatoriales y unilineales) es una compleja corporación nacional (que comienza a ser transnacional) de orquestas, que no representa nuestros más sentidos valores trascendentes en la música y mucho menos la actividad de los nuevos compositores venezolanos (LA CREACIÓN Y NO LA REPETICIÓN DE MODELOS).

Al participar de manera irreflexiva en una orquesta de las llamadas infantiles, al niño se le aísla y desconecta de su realidad contextual; y se le encauza a operar en él con base en categorías aprendidas, proceso de clasificación que es reforzado por la Percepción Categorial (universal integrado al sistema nervioso).

Se forman así progresivamente, las “clases” de sonido y de sonoridades, según un orden jerárquico aprendido, lo que se llama también, clases conceptuales, que son la base de las teorías relacionales en cuyos términos concebimos, elegimos y actuamos en el mundo.

Dicho de otra manera, al instrumentista (un niño en este caso) se le inculca como valor universal una específica clase conceptual de sonido, música y asociaciones simbólicas, la cual es reforzada en la mente/ sensibilidad del niño a quien se le priva de una elección inteligente o voluntaria de los valores estético/ culturales/ musicales disociándolo así de su entorno real/ cotidiano.

Una vez que la sintáctica de la música occidental de Europa Central, dominante en las orquestas infantiles, ha sido internalizada como categoría elevadas de la percepción (categoría a la vez estética y de clase dominante), toda música que no se sujete a dichos parámetros será percibida como expresión música/ cultural y civilizatoria inferior, folclórica, experimental, de despreciable nivel.

En palabras de Alan Lomax :

• El niño comienza a aprender el estilo musical de su cultura en la medida en que adquiere el lenguaje y los patrones emocionales de su gente. Este estilo es así, un importante vínculo entre un individuo y su cultura y, más tarde, en la vida, retroalimenta inconscientemente al adulto toda la estructura emocional del mundo en el que fue formada su personalidad…Así, desde el punto de vista de su función social, el efecto primario de la música es darle al escucha un sentimiento de seguridad, porque ella simboliza el lugar en donde nació, sus primeras satisfacciones de infancia, su experiencia religiosa, sus placeres realizados en comunidad, su noviazgo y su trabajo- cualquiera de todas esas experiencias de formación de la personalidad.( citado por John Balty en Ethnicity, Identity and Music. The Musical Constructions of Place. Edited by Martin Strokes. Oxford. New York.)

Creer que poner a un niño de escasos recursos a tocar Mozart es una revolución, es una probabilidad en las culturas de Europa central, pero NO EN LA NUESTRA, solo se incorpora a la subalternidad al ejercicio de los valores de quienes le dominan y lo que es peor...hacerle creer que esos valores les son propios:

..el neocolonialismo se caracteriza por la toma de decisiones ajenas sobre objetos culturales ajenos y se profundiza el rechazo hacia los objetos culturales propios. La toma de decisiones ajenas se asume como propia y se colabora con el agente cultural ajeno que las toma; además, los objetos culturales ajenos se anhelan como propios.” (Brito Figueroa, 1978, p. 710).

He aquí cómo se manifiesta el éxito de Abreu: en hacer creer que los valores culturales cultivados en las orquestas nos pertenecen pero además…NOS SACAN DEL SALVAJISMO.

De modo que, desechando nuestra particularidad ético-estética-cultural-musical, eludiendo investigar, dejando de crear/ co-crear con base en nuestros propios y multi-sápidos ritmos y tradiciones culturales y dejando de interpretar y remozar nuestra invaluable música, estamos cavando la fosa de nuestra propia catacumba…en materia cultural, desencadenando toda una crisis epistémica.

Un apologista de esta corporación escribió una vez en este portal que el papel de las orquestas es:

¡!!INSTAURAR EL SABER MUSICAL Y ARTÍSTICO A LA VEZ QUE LA SUFICIENCIA Y LA CONCIENCIA CIUDADANA!!!!.

¿Debemos deducir entonces que nada de eso existe en Venezuela y que sólo es posible alcanzarlo participando en una de sus orquestas eurocéntricas? ¿ No existe talento, suficiencia y conciencia en la población venezolana de las zonas populares? ¿Son un montón de ignorantes? ¿Sin arte, ni ciencia, ni parte? ¿En qué consiste esa Suficiencia? ¿No hubo saber y sensibilidad musical y artística en Venezuela hasta que llegó el doctor Abreu a INSTAURARLO?

¿Pueden los euro-adictos demostrar ha disminuido el consumo de drogas y el índice de delincuencia juvenil a partir de que el Estado asumió este proyecto como pilar cultural de la nación?

El mensaje ideológico que esa corporación nos envía es que nuestro lugar en la historia de la creación musical debe condenarse a la reproducción y calco (y no me diga que están innovando sobre Mozart o cualquier otro autor de Europa Central) de una música congelada en el tiempo y que solo representa 4 países de Europa central y doscientos años de Historia (hablando de mundo multipolar ¿están contenidos las culturas de África, India, China, Japón y América en los repertorios de esta corporación? Es decir, que nuestro destino como pueblo es ser y seguir siendo siempre los reproductores Pioneer… de una ínfima parte de la música europea. Si usted no ha escuchado a una orquesta venezolana tocando las bellas y superiores melodías europeas, usted ha escuchado solo la mitad del sonido…

Es decir, la Burguesía Internacional (con los restos de una triste y desteñida aristocracia europea), apela a su representación cultural más acabada (y sus asociaciones simbólicas, filosóficas e ideológicas) para recuperar espacio a favor de su proyecto de dominación cultural.

¿Como?: Pues convenciendo y obligando (hegemonía) a los exponentes de una cultura nacional colonizada/ neo-colonizada a plegarse exclusivamente los autores y valores de la tenida como superior cultura de la dominación.

Siguiendo la vieja práctica colonial de culpabilizar a las víctimas, en Venezuela se acusa a los mismos excluidos de su propia exclusión. Fundamentalmente a través de la criminalización o satanización de la crítica, barajando con cinismo de decir que no hay otras propuestas a interpretar para los oídos de Europa la música de Europa incluso con más perfección interpretativa que algunas orquestas de Europa.

Este último aspecto, la criminalización o banalización de toda crítica a este mega-proyecto antinacional/ cultural, es indispensable para neutralizar obstáculos, apelando para ello a ingentes recursos mediáticos, periodistas, empresarios, políticos, diplomáticos y hasta intelectuales, que hacen las veces de Guardia Pretoriana.

Si alguien aquí en Venezuela considera que la programación habitual de esta corporación de orquestas (a excepción de los actos con finalidad política en donde tocan una que otra piececita popular) es una expresión fehaciente de la identidad nacional, le invito a un debate, a menos que, considere la identidad como un asunto frívolo y anticuado a nombre de la modernidad.

Una cosa es leer y disfrutar a Dante, Shakespeare, Virgilio o Whitman, y otra muy distinta es asumirlos como propios y sustitutivos de la literatura venezolana.

Si las políticas editoriales del estado venezolano le dieran preeminencia a los autores no nacionales (en una proporción 100 a 10) como hacen las orquestas con la música de procedencia europea en relación a los compositores venezolanos y latinoamericanos, estaríamos entonces no solo ante una crisis literaria o cultural, sino epistemológica, de definiciones, identitaria y socio-política.

Las orquestas de Cuba incorporan compositores de casi todas las latitudes del mundo, pero le han dado siempre preeminencia a los creadores cubanos. Eso lo pueden constatar en las contadas giras que hacen al exterior, pese los muy escasos recursos que poseen. PERO ADEMÁS…CUBA ES CONOCIDA EN EL MUNDO POR LA ORIGINALIDAD DE SUS PROPIOS CREADORES , QUE DAN MUESTRA DE LOS GRANDES LOGROS DE UN PROCESO SOCIAL PESE A HABER SIDO SOMETIDOS A UN SALVAJE BLOQUEO. EVIDENCIA DE QUE LA DIGNIDAD ES LA MAS GRANDE FUERZA COMPOSITORA DE LOS PUEBLOS.

Si Abreu quiere hacer un concierto por la PAZ (ya que no ha podido comprar el Nobel)…puede buscar un espacio en lo que queda de PALESTINA, es decir, en GAZA; convocar allí a verdaderos poetas y artistas (no de la industria de la farándula) y dar fe de la manera como una población y una cultura fue convertida en LA CARCEL MAS GRANDE DEL MUNDO.

Pero esta iniciativa nunca ha sido ni será siquiera planteada JAMAS. Aun y cuando no queremos creer que el sionismo tenga intereses en la referida corporación de orquestas.

Las orquestas podrían y deberían interactuar con otros protagonistas de la cultura nacional de su país, pero en las condiciones planteadas con la lógica de corporación de orquestas destinadas a convertirse en vehículo de alienación (ayudado por el capital trasnacional), es de hecho imposible.

La música y los valores que representamos los venezolanos están ahora en un sitial de subalternidad reprimida en relación a la que representa la corporación de orquestas (que no por tocar el “alma llanera” de manera oportunista es expresión de nuestra venezolanidad y nuestro arresto revolucionario.



Salud!!!



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Diego Silva Silva

Investigador-Compositor. Licenciado en Educación. Ha recibido entre otros reconocimientos: Seis Premios Nacionales de Composición, Cuatro Premios Municipales de Música; el Premio Latinoamericano de Composición ?Casa de las Américas?; ha presentado sus obras en Moscú, EEUU, Cuba, Nicaragua, Francia, Inglaterra, España, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Siria y Canadá; ha realizado serias investigaciones sobre la música del pasado colonial de América, así como de las diferentes manifestaciones de la gran diversidad que representan las músicas de Venezuela; fue asesor del departamento de investigaciones culturales del Ministerio de Cultura de Nicaragua (1983-1987); fue Vice-presidente de la Sociedad Venezolana para la Música Contemporánea y Presidente de la Comisión Artística de la Orquesta Filarmónica Nacional. Ha dirigido la Sinfónica Venezuela, la Municipal de Caracas, de los Llanos, de Falcón, de Aragua, la Filarmónica. Ha sido guitarrista acompañante de: Gloria Martín, Alí Primera, Lilia Vera, Cecilia Todd, Los hermanos Godoy, Isabel Parra entre otras y otros

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