El Dedo en la Tecla

Oposición no asomó las narices

“Yo soy Chávez”, viene señalando el pueblo desde hace ya cierto tiempo, con ánimos de salirle al paso a las pretensiones fallidas de una oposición sin futuro cierto. Y no es solamente que el pueblo lo diga, sino que lo más importante es que lo demuestra. La por demás consciente atención brindada a la convocatoria formulada por el sector oficial para la concentración de acompañamiento al comandante líder, llevada ésta a cabo el pasado día diez del presente mes de enero con abrumadora presencia popular, no deja lugar a dudas en torno a la firme decisión de apoyar la necesaria continuidad del proceso político en plena marcha vencedora hacia el socialismo, aún por encima de las más indeseadas adversidades y obstáculos. La determinación del pueblo mayoritario venezolano en este sentido es firme, y el mundo así lo percibe, mientras que el desgañitado adversario titubeante tiembla.

Ya lo habíamos afirmado en un artículo anterior titulado: “Fracaso anticipado”, y así ha sucedido. La oposición se enculilló cuando observó que la vaina va en serio por parte del binomio pueblo-Fuerza Armada (el vuelo de los Sukoys los aterró), al tratarse el asunto de la defensa, a como dé lugar, de la revolución bolivariana, y por ello prefirió no asomar las narices por ningún lado, al saber, como dijéramos en el pre citado artículo, que no tiene cómo ni con qué; esto con relación a la nula capacidad de convocatoria que sí posee; y es aquí donde debemos acotar que no resulta para menos, pues, un porcentaje importante de quienes fueron sus partidarios y partidarias le han retirado el apoyo, luego de la burla a la que fueron sometidos y sometidas en las elecciones del pasado 7 de octubre y 16 de diciembre, cuando un grupo de bisoños politiqueros demagogos que quieren con la política pero que la política nada quiere con ellos, les crearon falsas expectativas sobre una eventual victoria, y como resultante real sólo obtuvieron sendas aplastantes derrotas.

Ante los hechos observados por los lidercillos opositores, la alternativa ha sido mover la fecha, y ahora cursan invitación a sus menguados parciales para que salgan a la calle el día 23 de enero a “defender la democracia y el Estado de Derecho”; así, con el mayor desparpajo que han podido, textualmente lo señalaron a través de los medios privados de desinformación, quienes llevarán tatuada indeleblemente en la frente la palabra “golpista” para el resto de sus amargadas vidas.

Finalmente les digo a los apátridas que intentan desestabilizar al país, que las raíces del árbol revolucionario sembrado por Hugo Chávez, líder político indiscutible del siglo XXI, vivo o muerto, encontraron la vena de agua para el logro de una larga subsistencia. Entiendan que poco a poco han venido siendo rodados en el banco de la inútil esperanza, donde ya sólo les queda asentada una sola nalga. Se lo juramos: ¡NO VOLVERÁN!

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