Los profetas de la muerte

En nuestro país contamos con unos personajes por demás antipáticos. Su aparición no es bienvenida para el común de la población. La reacción de la gente ante su presencia es bastante parecida a la que generan las aves carroñeras, las pirañas de los ríos llaneros o serpientes como la cascabel, la mapanare, es decir, producen asco, repulsión, repugnancia, desprecio. Pero es que la vida de tales personajes, de la misma manera que la mítica Pandora, está asociada con lo infausto, con lo funesto, con lo doloroso, con lo nefasto. Está asociada la vida de tales con el robo del erario público, con la tortura de presos políticos en los calabozos de la DIM y la DISIP, con la desaparición física de miles de hombres y mujeres venezolanas, con la represión a líderes estudiantiles, sindicales y campesinos, con la violación reiterada a la leyes y a la constitución nacional, con la entrega de las riquezas nacionales a empresarios extranjeros, de preferencia norteamericanos, con el servilismo indigno ante los poderes imperiales, con los fraudes electorales. Como vemos, tales personajes están conectados con las experiencias venezolanas más aborrecibles. Por eso no debe extrañarnos que en las presentes circunstancias de la vida nacional, cuando Venezuela conoce uno de sus mejores momentos, al punto de ser reconocido nuestro país como uno de los más felices del mundo, (Pregunten si tienen dudas a los miembros de las doscientas mil familias que recibieron en 2012 su casa de la Misión Vivienda), dichos sujetos no se muestren vacilantes al invocar las fuerzas infernales con el fin de que caigan sobre los venezolanos todo tipo de males, y en especial les proporcionen la satisfacción de adelantar la hora de fallecimiento del muy querido presidente Chávez, en estos momentos convaleciente de una grave, pero subsanable enfermedad. No importa a tal gentuza desempeñar el desagradable papel de profetas de la muerte, una tarea por demás ingrata para cualquier ser humano sensato. Sin embargo, ese papel lo desempeñan ellos con mucha satisfacción, con placer incluso, pues en verdad su vida toda ha estado conectada siempre con acontecimientos penosos, con la desesperanza, con el horror y la muerte. Y es que, a no dudarlo, tal gente vino al mundo a generar dolor a los que no son de la minoritaria clase a la que ellos pertenecen. Basta saber que durante los gobiernos dirigidos por los miembros de su clan, Venezuela se llenó de ranchos miserables, de miles de analfabetas, y buena parte de la población cayó a niveles de pobreza extrema. Pero ellos, indiferentes ante el dolor ajeno, causado por su propia gestión política, siguieron generando desgracias colectivas

Para desempeñar mejor esta tarea de provocar dolor a los demás, los susodichos están incluso siempre prestos a asistir a escuelas de entrenamiento para perfeccionar sus destrezas en esta materia. Acuden con tal fin a los mejores centros de formación existentes en el mundo. Aquí los esperan eximios maestros, verdaderos engendros del mal. Por tal motivo los encontramos de manera frecuente en los aeropuertos de Israel (Ejm. Antonio Ledezma), Estados Unidos (Ejm. María Corina Machado), Colombia (Ejm. Leopoldo López) y España (Ejm. Capriles Radonski), donde son esperados por anfitriones de la talla de Benjamín Netanyahu, un matón con miles de crímenes en su haber, George Bush, el engendro mayor, el Atila moderno, el rey del terror; Álvaro Uribe Vélez, el narcotraficante 82, experto en el arte de desmembrar cuerpos humanos con motosierras; y José María Aznar, un fascista contumaz, discípulo del dictador Francisco Franco.

Con este horroroso currículo no es extraño que los dirigentes de la MUD, los mismos de aquella Coordinadora Democrática que con el Golpe de Estado y el paro petrolero del año 2002, le hicieron tanto daño a los venezolanos y al gobierno nacional, pretendan ahora desconocer la voluntad popular, expresada el 7 de diciembre pasado, cuando el pueblo mayoritario reeligió a Hugo Chávez para un nuevo período presidencial, que debe finalizar el año 2019. Otra vez intentan tomar la vía del atajo para hacerse de las riendas de Venezuela, para lo cual, dado que no pueden lograrlo por la vía electoral, están invocando incluso fuerzas extraordinarias, los poderes del maligno, a ver si este les ayuda en sus pretensiones de salir de Hugo Chávez. Por allí andan excitados, abrazados con la muerte, esos profetas de mal agüero, con su necrológica preparada. Pero de nuevo se llevarán un gran chasco, pues los simples deseos no empreñan. Ellos, que no tienen empacho de sustituir al Dios del amor por el Gran Satán, se están apresurando en su aspiración de coger la pala y echar tierra. Verán de nuevo frustrados sus anhelos necrófilos, pues desde el hospital de la Habana donde se recupera nuestro presidente, les ganará este la pelea, hasta allá no llegarán sus invocaciones malignas. Regresará triunfador el Comandante para retomar la dirección de la patria, regresará para continuar dirigiendo este proceso libertador que ahora no puede truncarse ni quedar a medio camino. Viviremos y venceremos.


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