Lo que es el sobrevenido paro cívico y la Conferencia Episcopal

Esta mañana, una periodista de un canal de televisión, dijo a la teleaudiencia, estando en un local público, lo siguiente:

“Vamos a escuchar la opinión de esta señora que está en lo que es la cola”.

La expresión “lo que es” está muy de moda. Tanto que hay personajes importantes que le tienen como muletilla o talismán para explicar todo. A uno le llama la atención toda muletilla, porque generalmente no sirven para explicar nada, sino como eso, una muleta en cual el hablante se apoya para poder continuar su discurso; sin percatarse que si calla un instante, el que usa para pronunciar la muletilla, le es más refrescante a él y al escucha.

Generalmente la muletilla, como aquélla de quienes preguntan a cada dos palabras “¿verdad?”, “¿verdad?”, se convierte en un atractivo que le quita fuerza e inteligibilidad al discurso.

En el caso de la periodista si piensa un rato; si escucha la grabación, podría percatarse que es más fácil, breve y hasta pedagógico, decir:

“Vamos a escuchar la opinión de esta señora que hace o está en la cola.”

Me parece incluso más elegante. Pero la expresión está, como antes dije muy de moda y, como tal, gran cantidad de gente la lleva en su inventario. Si no la usas, no estás en nada.

La constitución nacional trae en el artículo 231 el participio sobrevenido y como ella, la Carta Magna, es sensiblemente feminista, admite de hecho su femenino sobrevenida. Porque pudo haber dicho, en lugar “por motivo”, “por causa sobrevenida”. Sólo que el feminismo en eso como otros tantos casos bajó la guardia o simplemente no le prestó importancia, siempre que se hablara de candidatas, presidentas, etc.

Pero la palabra “sobrevenido o sobrevenida” y la expresión “lo que es” - buscarle un femenino cuesta “las dos”-, están que chutan Casi todo el mundo las usan; y siendo así, uno no puede quedarse por detrás y desaprovechar para decir “lo que es el sobrevenido paro cívico”, convocado por la disociada, alocada y desenfrenada oposición, ya cuenta con el apoyo - ¿cómo un solo hombre?- “de lo que es” la Conferencia Episcopal. Esto no asombra en Venezuela, hay cabida para preguntarse:

¿Cómo es posible que los altos jerarcas de iglesia católica venezolana, señores casi todos en la tercera edad, hasta pensión del Seguro Social cobran, quiénes deberían ser sensatos, hacen “lo que es la cola”, para apoyar un paro por tumbar al gobierno y violar lo que dicen defender?

¿Cómo entender que esas autoridades, quiénes hasta hace poco se guiaban por el criterio de jurista y constitucionalista de Herman Escarrá, ahora no le paran “lo que es” bola?

¿Por qué prefieren asumir la absurda interpretación de la Carta Magna que le dan los golpistas? ¿Vale más el criterio jurídico de Capriles, Enrique Mendoza, Leopoldo López, Aveledo?

Llegado aquí uno no le queda sino expresar “lo que es”, ¡por favor!

¿Esa actitud de echarle leña a la candela, plegarse a grupos políticos que antes conspiraron y produjeron serios daños al país es digna de un cristiano y para más alto dignatario de la iglesia católica?

¿No expresan en el fondo esos obispos un deseo macabro que el presidente muera?

¿Cómo es posible que la CEV prefiera alinearse con la Polar, pues mientras por omisión la apoyan en su poca cristiana conducta de esconder los alimentos?

Se atreven a solidarizarse con una interpretación de la Constitución Bolivariana arbitraria que persigue generar un estado de caos en el país y nada dicen del delictual proceder de la empresa que atiborra de alcohol a los venezolanos mientras acapara elementos importantes de la dieta diaria.

Para mí, para mí, como hubiese dicho Joselo, esos obispos no tienen nada “de lo que es” el cristianismo y si un sobrevenido deseo que el presidente muera.


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